Energía de la biomasa

La generación de energía mediante la utilización y el aprovechamiento de productos naturales es una de las industrias del futuro. Se conoce como biomasa energética al conjunto de materia orgánica, de origen vegetal o animal, incluyendo los materiales procedentes de su transformación natural o artificial. En el aprovechamiento de la biomasa como fuente energética se emplean principalmente árboles, plantas, animales y deshechos animales y vegetales.

La energía de la biomasa es utilizada principalmente para la producción de biogás, la generación de energía térmica para el secado de productos agrícolas y madera, y la generación de electricidad mediante la combustión de residuos.

Antes de que se utilizara el carbón, la biomasa era la única fuente de energía en el mundo. Hoy en día ya se conocen y se usan otras formas de combustibles procedentes de la biomasa como como el biogás o el etanol.

Aprovechamiento de la biomasa.

Ésta es la única fuente de energía por completo neutra en CO2, lo que quiere decir que no hace aumentar el bióxido de carbono en la atmósfera, con lo que contribuye a reducir el cambio climático.

Existen muchos tipos de combustibles de biomasa. Los más utilizados son la biomasa leñosa o madera, residuos del procesado de la madera y paja como residuo agrícola; mientras que otros, menos utilizados como combustibles,

son la biomasa procedente de residuos ganaderos, residuos forestales, residuos agrícolas, residuos orgánicos de industria y residuos de plantaciones de frutas, parques públicos, y cultivos energéticos.

En algunos países europeos, como Alemania, Francia y Holanda, los residuos animales se están convirtiendo en un problema, pero pueden utilizarse para producir energía a través de un proceso de fermentación. En China han estado utilizando esta tecnología desde hace más de 200 años. Actualmente tienen 10 millones de digestores de biogás que aprovechan los residuos animales.

El aprovechamiento de los recursos de la biomasa vegetal se ha usado tradicionalmente y cada vez adquiere mayor relevancia por su gran potencial económico, ya que existen importantes volúmenes anuales de producción agraria, cuyos subproductos se pueden usar como fuente de energía e incluso ya se están potenciando los llamados cultivos energéticos, específicos para este fin.

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