Cada día se sabe más de la electropolución

En estos días un juez ha sentenciado a favor de un ciudadano y en contra de una empresa eléctrica, por los riesgos hacia la salud que pudiese provocar una antena de telefonía móvil.

No es esta la primera sentencia judicial sobre contaminación por radiaciones electromagnéticas en nuestro país, ni mucho menos en Europa, e indica un cambio de consideración de la sociedad hacia estos fenómenos. Hemos de aceptar que el publico no especializado sabe aun muy poco de estos temas y que no asumimos como riesgo acciones tan habituales como llamar por teléfono, trabajar delante de una pantalla de ordenador o ver la televisión.

La electropolución es una "asignatura pendiente" y una "nueva frontera" en la elevación de los estándares de calidad ambiental y de nivel de vida.

Hay campos en que los elementos que aportan contaminación son aun poco

Los campos magnéticos de las lineas de alta tensión afectan a los organismos.

Los campos magnéticos de las lineas de alta tensión afectan a los organismos.


valorados por los ciudadanos, en general porque son temas sutiles, con los que

hemos estado habituados a vivir, sin saber nunca si ellos son o no causa de algunos de nuestros males. Nuestro cuerpo se resiste a un nivel sonoro elevado de un televisor, mientras comemos, con toda tranquilidad, una croqueta precocinada, delante de la pantalla.

Cuando las radiaciones son intensas, como las utilizadas en la medicina, centrales nucleares, radiografía, etc., al ser colectivos concretos, la normativa ha evolucionado, se aplica y consigue un control adecuado de esos profesionales; pero cuando sus efectos son más dispersos es cuando nos encontramos con grandes vacios en la protección ambiental.

Nos es fácil saber que más de 90 decibelios, por ejemplo, nos puede hacer daño en los órganos auditivos, o que beber un agua de una fuente, sin potabilizar, entraña riegos, pero nos es difícil apreciar estos mismos niveles de

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