La gestión de los residuos
El avance tecnológico en el sector de la gestión de residuos, esta íntimamente ligado al cambio de los hábitos y de actitud ciudadana.

Muchos son los esfuerzos dedicados a informar al ciudadano de los beneficios ambientales por segregar residuos, minimizar su producción, presentarlos de la manera mas adecuada para su valorización; pero no siempre estos esfuerzos están respaldados por sistemas municipales operativos adecuados a las intenciones que se van inculcando en el ciudadano. Por otro lado también nos encontramos con el fenómeno contrario al ver pobres resultados, en ciudades que disponen de servicios para conseguir los efectos ambiéntales deseados.

La educación ambiental es fundamental para que el ciudadano comprenda y participe en los esfuerzos necesarios para evitar el cambio climático, acelerar el cambio hacia energías renovables u otros aspectos similares; pero cuando estas ideas hayan calado en su ser no puede

tener dificultades para saber donde ha de llevar un bote de pintura vacio, una botella con restos de disolvente, la nevera vieja, y los muebles y paneles de melamina de la cocina que acaba de cambiar. No puede no tener respuesta de su Ayuntamiento, y sobre todo, no debe tener la duda de que "nadie va a hacer" nada y que todo en lo que cree no lo ampara su municipio.

Aun es fácil que un ayuntamiento, sobre todo de dimensión media o pequeña, no tenga solución propia a la gestión de todos los tipos de residuos. Sin embargo a niveles autonómicos este supuesto es mucho más difícil, aunque no imposible.

Todo ello tiene matices sumamente positivos, pero también aspectos ralentizadores del objetivo que nuestra sociedad precisa, en España y en la Unión Europea.

Desde 1975 se inicio la labor ordenadora de la Unión Europea, muy centrada en el tratamiento final de los residuos. En esos

momentos la incineración y el reciclaje eran la vía final de los residuos en el Norte de Europa y el vertedero en el Sur, por sus ventajas económicas. La Directiva 75/42/CEE dejo de manifiesto que mientras unos países desarrollados ambientalmente se decantaban por una gestión más perfecta y más costosa, otros países presionaron para las exigencias se llevaran al mínimo. Intereses nobles de mejora del medio ambiente se unieron a otros que favorecieran política o económicamente a algunos países.

La incineración de residuos ha sido un sistema tradicionalmente usado para la eliminación de los RSU en Europa. En 1989 la directiva correspondiente somete a revisión este método estableciéndose requerimientos importantes para minimizar su impacto ambiental sobre la atmósfera. La incineración se convierte en un sistema más caro, aproximadamente el doble que un vertedero controlado, que favoreció las campañas de reciclaje, recogida selectiva, etc.

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