Fuentes de radiaciones
Al igual que cualquier otro fenómeno físico, la radiación ionizante tiene un origen, una procedencia, que es importante conocer. Conocer las distintas formas de producción de las radiaciones nos permite, a su vez, tomar los pasos necesarios para poder producirla con fines específicos. También es importante conocer de donde adquiere la energía para ser considerada como radiación.

La mayor parte de la radiación que recibimos cotidianamente es de origen natural. Como tal, se ha producido y seguirá produciéndose durante toda la vida del Universo; y así como existe en la Tierra, también existe en el Sol, en los otros planetas y en las galaxias más lejanas.
Tal es su carácter natural, que está muy ligada con el equilibrio de energía en la misma formación de las estrellas y demás cuerpos celestes. Pudo haber desempeñado un papel importante en el origen de la vida y en la evolución de las especies. No hay ninguna manera en que podamos evitar recibir radiación natural. Nuestros cuerpos están adaptados a recibir pequeñas cantidades.
Flotas comerciales integran medidores de radiación
Flotas comerciales integran medidores de radiación

La radiación cósmica, cómo su nombre lo indica, proviene del espacio exterior. Es más
  intensa a grandes alturas y, en cambio, disminuye considerablemente si se mide en túneles subterráneos o bajo agua donde es absorbida al pasar por materias naturales: tierra y agua. Los rayos cósmicos que llegan a las capas externas de la atmósfera constan de núcleos atómicos de carga positiva, principalmente protones y partículas alfa.
Constituyen un continuo bombardeo a nuestro planeta, aparentemente desde todas direcciones, excepto por un efecto producido por el magnetismo terrestre, que disminuye su intensidad cerca del Ecuador y que, por tanto, nos indica que se trata de partículas con carga eléctrica. A medida que penetran en la atmósfera van sufriendo choques con los núcleos atómicos de los gases. En estos choques se producen nuevas radiaciones, parte de las cuales llega a la biosfera. Una fracción de éstas está constituida por electrones, positrones y rayos gamma; otra, por mesones.

Según investigaciones publicado en enero de este año, la actividad de los rayos cósmicos sobre la atmósfera terrestre, regulada por variaciones en el flujo del viento solar, podría ejercer una importante influencia sobre la formación de nubes. El proyecto CLOUD Cosmics Leaving Outdoor Droplets, en el que intervienen científicos de 17 instituciones y universidades internacionales, intentará verificar esta hipótesis de forma experimental. Su funcionamiento se basa
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