Contaminación acústica en nuestras ciudades
La contaminación acústica es considerada por la mayoría de la población como un gran factor de agresión medioambiental. La contaminación ambiental urbana es una consecuencia directa no deseada de las propias actividades que se desarrollan en las ciudades. Este tipo de contaminación hace referencia al ruido como contaminante, un sonido molesto que produzca efectos psicológicos y fisiológicos nocivos para un colectivo.

Existe documentación sobre las molestias de ruidos en las ciudades desde la antigüedad. A partir del siglo pasado, con la Revolución Industrial, y como consecuencia del crecimiento de las ciudades, es cuando aparece la contaminación acústica.

El incremento de los niveles de ruido ha crecido desproporcionadamente en las últimas décadas y se calcula que en España al menos nueve millones de habitantes están soportando niveles medios de 65 decibélios, siendo éste el segundo país, detrás de Japón, con mayor índice de poblacion expuesta a niveles excesivos de contaminación acústica.
Según estudios realizados por la Orga-nización para la Economía, Cooperación y Desarrollo,, 130 millones de personas están sometidas a un nivel sonoro supe-rior a los 65 decibélios, límite aceptado por la Organización Mundial de la Salud, y otros 300 millones residen en zonas con un nivel de ruido de entre 55 y 65 decibélios. Por debajo de 45 decibélios no se perciben molestias. Con sonidos de 55 decibélios se ve afectada un 10% de la población y con 85 decibélios, todos los habitantes se sienten alterados.

El actual parque automovilístico de España, con más de 16 millones de vehículos, genera continuamente un ruido especialmente intenso. La construcción de autovías o circunvalaciones cercanas a diferentes núcleos de población han multiplicado el efecto del trafico rodado y el sonido que genera.

Durante los años sesenta, y en base a serios estudios de acústica y psicoacústica, se diseñaron una serie de medidas que estuvieron fundamentalmente enfocadas a modificar el ruido en la fuente y al aislamiento acústico como medio de protección de la salud de la población, con lo cual se crearon unas normas técnico jurídicas que incidían de manera decisiva en los comportamientos de las personas y en las molestias ocasionadas. Sin embargo, se demostró que estas normas no eran suficientes para la reducción de la molestia y que la aplicación de estas leyes no eran satisfactorias para los aceptados.

En una segunda etapa, a partir de los setenta, las investigaciones se orientan hacia tratar de comprender los factores

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