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Tecnología

Una nueva sustancia biodegradable en el cemento bloquea los metales pesados

11/1/2013

Navarra

El aditivo resulta una alternativa más
favorable a los derivados de celulosa.

REDACCIÓN

redaccion@ambientum.com

El grupo de investigación en Materiales Inorgánicos y Medio Ambiente (MIMED), integrado por seis profesores deldepartamento de Química y Edafología de la Universidad de Navarra, ha detectado un aditivo biodegradable que mejora las propiedades del cemento para construcción.

El hallazgo ha dado lugar a una patente, registrada en la World Intellectual Property Organization, que lleva por título “Uso de carboximetilquitosanos como aditivos en composiciones conglomerantes”.

Para entender la eficacia de este descubrimiento, el profesor José Ignacio Álvarez, uno de los participantes en la investigación, explica que “en los sistemas con cemento (morteros y hormigones), el aditivo aumenta la viscosidad de la mezcla y acelera el fraguado. Este aditivo lo que hace es evitar la segregación de los componentes de morteros y hormigones y facilitar su aplicación al reducir el tiempo en el que endurece”. Asimismo, reconoce que “algunos de estos aditivos han mostrado una buena eficacia simultáneamente en la retención de metales tóxicos, como plomo, cinc y cromo”.

En términos medioambientales, Álvarez señala además que “el aditivo resulta una alternativa más favorable a los derivados de celulosa, y es útil para el bloqueo de metales pesados y sus efectos tóxicos”. Los resultados de la investigación han aparecido publicados en revistas de alto índice de impacto en los campos de Medio Ambiente y Materiales de Construcción, como el Journal of Hazardous Materials y Cement and Concrete Research.

El grupo MIMED trabaja en materiales de construcción modificados y mejorados, particularmente en conglomerantes, cementos y cales, y en aditivos que puedan mejorar sus prestaciones. En estos momentos, sus investigaciones se centran además en un proyecto sobre aditivos con función fotocatalítica, para la destrucción de óxidos de nitrógeno y otros contaminantes atmosféricos, tras ser incorporados a cementos y/o morteros de cal, realizado en colaboración con el grupo de investigación del catedrático de Química Inorgánica, Dr. Luis Sánchez Granados, de la Universidad de Córdoba.

Además de José Ignacio Álvarez, componen el grupo los profesores Íñigo Navarro, José María Fernández, Adrián Durán, Rafael Sirera y Javier Lanas.

Fuente: Redacción ambientum.com

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Etiquetas

metales pesados, universidad Navarras, celulosa, cemento, investigacion, materiales construccion,

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La Actualidad del Medio Ambiente en imágenes


<h2>Formas de detener el cambio climático</h2><p>Estas son las 12 iniciativas para combatir el cambio climático en forma inteligente:</p><h3>1. Costas resilientes </h3><p>Una plataforma de inversión en la región tiene como objetivo movilizar financiamiento para controlar la erosión costera y las inundaciones en África occidental. Asimismo, en el Caribe, tras el paso de los huracanes Irma y María, el Banco Mundial hizo un llamado a movilizar fuentes innovadoras de financiamiento de riesgo y a revisar la política en torno al financiamiento concesional para aquellos pequeños estados afectados por las tormentas.</p><h3>2. Seguros climáticos </h3><p>Uruguay se convirtió en el primer país de América Latina en adoptar un seguro ante la falta de lluvias que reducirían sus reservorios para la generación de electricidad. Ahora cada vez más países en desarrollo acuden a estos programas de seguros contra riesgos climáticos y de desastres. En los últimos 10 años, 26 países de tres regiones ─África, el Pacífico, y América Central y el Caribe─ han pasado a integrar fondos soberanos de cobertura conjunta de riesgos de catástrofe.</p><h3>3. Agricultura climáticamente inteligente</h3><p>En la actualidad, la agricultura, la pérdida de bosques y los cambios del uso de la tierra generan la cuarta parte de los gases de efecto invernadero (GEI) que se emiten en todo el mundo, y alrededor del 80 % de la deforestación en el mundo se debe a la agricultura. En Uruguay, un proyecto financiado por el Banco Mundial está ayudando a adoptar prácticas agropecuarias sostenibles que tienen en cuenta el cambio climático, como planes de manejo del suelo supervisados por satélite para frenar la erosión y aumentar el secuestro de carbono.</p><h3>4. Ciudades resilientes</h3><p>La urbanización a escala global es irreversible, alcanza hoy más del 50% de la población; será del 75% en 2050. El programa de Ciudades Resilientes tiene como objetivo conectar 500 ciudades para financiar la necesidad de abordar los riesgos del cambio climático y prepararse para los desastres.</p><h3>5. Movilidad</h3><p>En Lima, Perú, los trabajos de construcción de la línea 2 del metro siguen a paso acelerado. Esta línea se extenderá desde el este de la capital a la ciudad de Callao, en el oeste. El plan es que haya “seis líneas de metro en el futuro”, dice el experto en desarrollo urbano Eric Dickson. Esto aliviará la fuerte presión del tráfico en esa urbe de más de 9 millones de habitantes y ayudará a reducir la cantidad de emisiones de los autos. Otro paso fundamental para un nuevo sistema de transporte público en Lima fue la construcción del primer corredor de autobuses de tránsito rápido, como lo que existe hace años en Bogotá (Colombia) y Curitiba (Brasil). Asimismo, en la ciudad de Lima, 790 buses viejos y contaminantes dejaron de circular y de emitir 26.500 toneladas de gases que causan efecto invernadero.</p><h3>6. Bosques y paisajes</h3><p>En México, los programas forestales comunitarios otorgan medios de sustento y dan empleo a los locales, al mismo tiempo que apoyan los objetivos relacionados con el clima. El proyecto sobre Bosques y Cambio Climático del Banco Mundial en México ayudó a que 1,8 millones de hectáreas sean gestionadas de manera sostenible, y que 1.000 comunidades y ejidos reciban beneficios.</p><h3>7. Servicios hidrometeorológicos</h3><p>Los fenómenos meteorológicos, hidrológicos y climáticos extremos ocasionan el 90 % del total de las pérdidas asociadas a desastres en todo el mundo. En Bolivia, el derretimiento acelerado de los glaciares es un claro ejemplo. Las acciones de adaptación al cambio climático tienen el fin de apoyar a la población y buscar que las economías puedan mantener su nivel de bienestar bajo condiciones sistemáticamente cambiantes.</p><h3>8. Bonos verdes</h3><p>El nuevo fondo de bonos verdes (el más grande hasta la fecha), destinado a los mercados emergentes, está expandiendo el financiamiento para inversiones climáticamente inteligentes.</p><h3>9. Fijación del precio del carbono</h3><p>Una coalición de líderes mundiales impulsa las medidas climáticas mediante la adopción de políticas eficaces en materia de carbono en todo el mundo. México, Colombia y Chile están avanzando en sus estrategias de fijación de precios del carbono y reducción de emisiones.</p><h3>10. Energía solar</h3><p>Una megaplanta de energía solar de 750 megavatios contribuirá a alimentar la red ferroviaria metropolitana de Nueva Delhi, en India. Asimismo, en áreas remotas del norte de Argentina se han instalado unos 21.000 sistemas solares que dan luz a edificios públicos, centros de salud, centros comunitarios y comisarías. Sin embargo, unas 750.000 personas, la mayoría pertenecientes a comunidades indígenas, todavía no cuentan con una conexión eléctrica. Allí, los paneles solares también iluminarán y proveerán agua caliente en casas y escuelas en regiones remotas donde las redes eléctricas nunca han llegado.</p><h3>11. Energía geotérmica</h3><p>La única planta geotérmica existente en Sudamérica se encuentra operativa en Chile desde abril de 2017 con una capacidad de 48 MW. A más de 4.000 metros sobre el nivel del mar, Cerro Pabellón es la planta más alta del mundo. El país tiene un gran potencial geotérmico, pero su desarrollo aún es escaso debido principalmente a barreras financieras, económicas y regulatorias, y, recientemente, a los bajos precios obtenidos en las licitaciones de suministro. El Banco Mundial está apoyando a Chile a través de una asistencia técnica de 3 millones de dólares del Fondo de Tecnología Limpia, que busca optimizar el marco político, fortalecer la capacidad de gestión para movilizar las inversiones en energía geotérmica, y mejorar las condiciones de mercado para promover el desarrollo del sector geotérmico.</p><h3>12. Eficiencia energética</h3><p>En México el reemplazo exitoso de 45,8 millones de lámparas incandescentes y 1,88 millones de electrodomésticos obsoletos; la eliminación gradual de las lámparas incandescentes en el mercado mexicano; una actualización de los estándares nacionales de eficiencia energética para electrodomésticos; y una enorme y muy efectiva campaña de comunicación resultó en ahorros significativos, mejoras en la captura y almacenamiento o destrucción de los gases refrigerantes que agotan la capa de ozono, y una reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero.</p>
Carbon Trust y la ACTA (Asociación Nacional de Árboles de Navidad), 100 millones de hogares tendrán uno, un 19% serán naturales y un 81% artificiales.

En nuestro país, según un informe de Vente-Privée del año pasado, es el elemento decorativo favorito para la mitad de los españoles (un 50%), por delante de las luces de navidad (un 20%) y del Belén (un 13%). Pero para decantarse por la opción más sostenible no hay fórmulas estándar extrapolables a todos los casos.

Si elegimos un árbol natural conviene no lanzarse a la compra compulsiva del mejor ejemplar y tener presentes los consejos de Celia Ojeda, responsable del programa de consumo de Greenpeace: “Se puede optar por ellos si luego se van a replantar. Y es preferible, antes que elegir un abeto, optar por especies mediterráneas que luego se puedan plantar aquí y que sobrevivan, como los madroños o las sabinas”. 

Para ello, hay que cuidarlos durante las fiestas (con el riego necesario, evitando la exposición a fuentes de calor excesivo, etcétera) y elegirlo con un cepellón de raíces y tierra lo suficientemente abundante como para que luego prenda al trasplantarlo.

“Digamos que, en este caso, hay diversas posibilidades”, puntualiza Nicola Cerentola, director de Ecologing, formador, consultor e investigador en economía circular: “La primera consiste en tener el árbol cuidado todo el año en su macetero o en el jardín, y que cuando llegue la Navidad, le pongamos los adornos. Es una opción bonita y él estará absorbiendo C02 durante todo el año. Es un diminuto sumidero de carbono”.

La segunda posibilidad es comprarlo en un vivero, o comercios similares: “No es un gesto muy positivo”, añade Nicola Cerentola. “Son árboles de usar y tirar porque muchos terminan no se sabe dónde, o mueren. Es un tanto absurdo, y más teniendo en cuenta que para cultivarlos han requerido del empleo de agua, energía, pesticidas, fertilizantes, etcétera”.

En España, al finalizar las navidades, más de dos millones de árboles van a parar a la basura. Algunos ayuntamientos realizan recogidas para su posterior replantación en parques, jardines, etc. Y si han muerto, se trituran para ser reaprovechados como abono. Un informe de Carbon Trust arroja que la huella de carbono del convertido en compost o leña es de 3,5 kg de CO2, lo mismo que recorrer 20 kilómetros en un día con el coche. 

Otra posibilidad es “apadrinar un árbol que esté en el bosque”, recomienda Nicola Cerentola: “Eso sería perfecto. Y dejarlo allí, sin tocarlo, para que siga creciendo”. Celia Ojeda también aconseja “decorar un árbol que haya por el vecindario, e incluso adornar una planta del hogar”. Todo menos consumir árboles talados, sin cepellón, o que no se vayan a volver a plantar.

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<h2>El árbol de Navidad que debes comprar este año</h2><p>En EE UU, según la organización británica <a href=Carbon Trust y la ACTA (Asociación Nacional de Árboles de Navidad), 100 millones de hogares tendrán uno, un 19% serán naturales y un 81% artificiales.

En nuestro país, según un informe de Vente-Privée del año pasado, es el elemento decorativo favorito para la mitad de los españoles (un 50%), por delante de las luces de navidad (un 20%) y del Belén (un 13%). Pero para decantarse por la opción más sostenible no hay fórmulas estándar extrapolables a todos los casos.

Si elegimos un árbol natural conviene no lanzarse a la compra compulsiva del mejor ejemplar y tener presentes los consejos de Celia Ojeda, responsable del programa de consumo de Greenpeace: “Se puede optar por ellos si luego se van a replantar. Y es preferible, antes que elegir un abeto, optar por especies mediterráneas que luego se puedan plantar aquí y que sobrevivan, como los madroños o las sabinas”. 

Para ello, hay que cuidarlos durante las fiestas (con el riego necesario, evitando la exposición a fuentes de calor excesivo, etcétera) y elegirlo con un cepellón de raíces y tierra lo suficientemente abundante como para que luego prenda al trasplantarlo.

“Digamos que, en este caso, hay diversas posibilidades”, puntualiza Nicola Cerentola, director de Ecologing, formador, consultor e investigador en economía circular: “La primera consiste en tener el árbol cuidado todo el año en su macetero o en el jardín, y que cuando llegue la Navidad, le pongamos los adornos. Es una opción bonita y él estará absorbiendo C02 durante todo el año. Es un diminuto sumidero de carbono”.

La segunda posibilidad es comprarlo en un vivero, o comercios similares: “No es un gesto muy positivo”, añade Nicola Cerentola. “Son árboles de usar y tirar porque muchos terminan no se sabe dónde, o mueren. Es un tanto absurdo, y más teniendo en cuenta que para cultivarlos han requerido del empleo de agua, energía, pesticidas, fertilizantes, etcétera”.

En España, al finalizar las navidades, más de dos millones de árboles van a parar a la basura. Algunos ayuntamientos realizan recogidas para su posterior replantación en parques, jardines, etc. Y si han muerto, se trituran para ser reaprovechados como abono. Un informe de Carbon Trust arroja que la huella de carbono del convertido en compost o leña es de 3,5 kg de CO2, lo mismo que recorrer 20 kilómetros en un día con el coche. 

Otra posibilidad es “apadrinar un árbol que esté en el bosque”, recomienda Nicola Cerentola: “Eso sería perfecto. Y dejarlo allí, sin tocarlo, para que siga creciendo”. Celia Ojeda también aconseja “decorar un árbol que haya por el vecindario, e incluso adornar una planta del hogar”. Todo menos consumir árboles talados, sin cepellón, o que no se vayan a volver a plantar.

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océanos", advitió Erik Solheim, director ejecutivo del Programa Medioambiental de la ONU. "Cada año estamos arrojando al mar por lo menos ocho millones de toneladas de plástico. Si permitimos que esto siga así, habrá más plástico que peces en los mares en 2050".

"Tenemos que lograr que la contaminación causada por el plástico se convierta en el tema de debate en nuestros hogares", proclamó Solheim, que se refirió a dos campañas ejemplares recién lanzadas en el Reino Unido: Turn the tide on plastic (auspiciada por The Daily Mail) y Plastic Free Coastlines, creada por la ONG Surfers Against Sewage, que ha designado Penzance (Cornualles) como la primera zona costera "libre de plásticos".

La declaración de la ONU se propone "avanzar hacia un mundo libre de contaminación" y el impulso de medidas para aumentar la recuperación y el reciclaje del plástico, así como el uso de materiales alternativos y diseños para facilitar la reutilización de los envases.

China, Indonesia y Filipinas encabezan la lista negra de los países con un mayor porcentaje de plástico no reciclado, que normalmente acaba en los vertederos o en el curso de los ríos y finalmente en los océanos. Sri Lanka, que se sitúa en el número cinco en la lista, se ha comprometido a abanderar el nuevo reto ambiental y a prohibir, a partir del próximo año, los productos de plástico de un solo uso.

La cadena de comida rápida Pret ha dado también un paso al frente y ha anunciado descuentos de medio euro a los clientes que utilicen sus propios vasos o tazas reusables. La organización Greenpeace ha iniciado su propia campaña navideña reclamando a Coca Cola su "huella de plástico", estimada en más de 100.000 millones de botellas desechables al año.

"Estamos a las puertas de una crisis global causada por los productos de plástico de un solo uso que acaban en el mar", denuncia por su parte Lyndsey Dodds, portavoz de WWF. "Lo que necesitamos es una fuerte y ambiciosa convención global para evitar eliminar el plástico en nuestros océanos".

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<h2>Prevenir y reducir significativamente la contaminación en los océanos en 2025</h2><p><em>"Nos enfrentamos a un auténtico apocalipsis en los <a href=océanos", advitió Erik Solheim, director ejecutivo del Programa Medioambiental de la ONU. "Cada año estamos arrojando al mar por lo menos ocho millones de toneladas de plástico. Si permitimos que esto siga así, habrá más plástico que peces en los mares en 2050".

"Tenemos que lograr que la contaminación causada por el plástico se convierta en el tema de debate en nuestros hogares", proclamó Solheim, que se refirió a dos campañas ejemplares recién lanzadas en el Reino Unido: Turn the tide on plastic (auspiciada por The Daily Mail) y Plastic Free Coastlines, creada por la ONG Surfers Against Sewage, que ha designado Penzance (Cornualles) como la primera zona costera "libre de plásticos".

La declaración de la ONU se propone "avanzar hacia un mundo libre de contaminación" y el impulso de medidas para aumentar la recuperación y el reciclaje del plástico, así como el uso de materiales alternativos y diseños para facilitar la reutilización de los envases.

China, Indonesia y Filipinas encabezan la lista negra de los países con un mayor porcentaje de plástico no reciclado, que normalmente acaba en los vertederos o en el curso de los ríos y finalmente en los océanos. Sri Lanka, que se sitúa en el número cinco en la lista, se ha comprometido a abanderar el nuevo reto ambiental y a prohibir, a partir del próximo año, los productos de plástico de un solo uso.

La cadena de comida rápida Pret ha dado también un paso al frente y ha anunciado descuentos de medio euro a los clientes que utilicen sus propios vasos o tazas reusables. La organización Greenpeace ha iniciado su propia campaña navideña reclamando a Coca Cola su "huella de plástico", estimada en más de 100.000 millones de botellas desechables al año.

"Estamos a las puertas de una crisis global causada por los productos de plástico de un solo uso que acaban en el mar", denuncia por su parte Lyndsey Dodds, portavoz de WWF. "Lo que necesitamos es una fuerte y ambiciosa convención global para evitar eliminar el plástico en nuestros océanos".

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invierno, existen dos definiciones para el invierno: el invierno astronómico y el invierno meteorológico.

Así, el invierno astronómico, lo que todos conocemos o consideramos como invierno, se define por la posición de la Tierra alrededor del Sol y varía desde el solsticio de invierno hasta el equinoccio de primavera.

El solsticio de invierno marca el momento en que el Sol pasa directamente sobre el ecuador. En el hemisferio norte, tiene lugar alrededor del 21 de diciembre y en el hemisferio sur ocurre alrededor del 21 de junio, según el Servicio Meteorológico Nacional. Estamos ante el día más corto del año y, por ello, suele ser celebrado por una gran variedad de culturas en todo el mundo.

En el momento del solsticio de invierno, el polo correspondiente se inclina unos 23,5 grados del Sol. En ese día, en el hemisferio norte, el Polo Norte está más lejos de nuestra estrella, mientras que en el hemisferio sur, que experimenta el verano, está más cerca.

Por otra parte, el invierno meteorológico comienza antes, abarcando el período de tres meses desde diciembre a marzo, según la NOAA (Administración Nacional Oceánica y Atmosférica) y se basa en el ciclo de temperatura anual y el calendario, en lugar del viaje de la Tierra alrededor nuestro sol.

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<h2>Curiosidades que quizás no sabías acerca del invierno</h2><p><strong>Cuanto más lejos se encuentre un área del ecuador, más frías serán las temperaturas que experimentará.</strong> Las temperaturas en las regiones ecuatoriales se mantienen relativamente constantes a pesar de los cambios de estaciones, esto se debe a que, debido a la curvatura de la Tierra, las áreas ecuatoriales obtienen más luz solar, según el programa de Medición de Radiación Atmosférica (ARM).</p><p>Es la estación más fría del año, eso sin duda. Sin embargo, <strong>la mayoría piensa que la temporada más fría comienza durante el solsticio de <a href=invierno, existen dos definiciones para el invierno: el invierno astronómico y el invierno meteorológico.

Así, el invierno astronómico, lo que todos conocemos o consideramos como invierno, se define por la posición de la Tierra alrededor del Sol y varía desde el solsticio de invierno hasta el equinoccio de primavera.

El solsticio de invierno marca el momento en que el Sol pasa directamente sobre el ecuador. En el hemisferio norte, tiene lugar alrededor del 21 de diciembre y en el hemisferio sur ocurre alrededor del 21 de junio, según el Servicio Meteorológico Nacional. Estamos ante el día más corto del año y, por ello, suele ser celebrado por una gran variedad de culturas en todo el mundo.

En el momento del solsticio de invierno, el polo correspondiente se inclina unos 23,5 grados del Sol. En ese día, en el hemisferio norte, el Polo Norte está más lejos de nuestra estrella, mientras que en el hemisferio sur, que experimenta el verano, está más cerca.

Por otra parte, el invierno meteorológico comienza antes, abarcando el período de tres meses desde diciembre a marzo, según la NOAA (Administración Nacional Oceánica y Atmosférica) y se basa en el ciclo de temperatura anual y el calendario, en lugar del viaje de la Tierra alrededor nuestro sol.

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<h2>Las plantas acuáticas mejoran la calidad del agua de los ríos</h2><p>Los resultados de la investigación se han presentado este jueves en el transcurso de una jornada técnica, a la que han asistido una sesentena de profesionales, sobre ríos urbanos, celebrada en la sede del Consorcio Besòs Tordera.</p><p><em>"Las plantas helófitas o acuáticas propias de ribera <strong>captan gran parte de los nutrientes existentes en el agua efluente de las estaciones depuradoras porque los necesitan para crecer y reproducirse</strong> y, por tanto, reducen las concentraciones de carbono y nitrógeno, mejorando así la calidad del agua",</em> ha explicado el investigador del CEAB-CSIC, Miquel Ribot.</p><p>Según el científico, este comportamiento es muy importante en los ríos de la cuenca del Besòs y, por extensión, de la zona Mediterráneo-, donde el agua depurada supone una gran parte del caudal total circulante. Aunque todas las plantas estudiadas consiguen reducir estos elementos, el "Phragmites" (cañizo) es una de las especies que ha dado mejores resultados, con una eliminación del nitrógeno existente en un 40%.</p><p>La también investigadora del CEAB-CSIC Esperanza Gacia ha puesto de manifiesto que cada parte de la planta tiene un comportamiento diferenciado en cuanto a la eliminación de los nutrientes.<em><strong> "Este hecho nos puede ayudar a saber mejor el funcionamiento de cada especie y cómo hacer un uso óptimo en las restauraciones"</strong></em>, ha matizado la bióloga.</p><p>Los investigadores Jen Drummond y Xavier Triadó (CEAB-CSIC) han detallado los efectos que tienen estas plantas helófitas en la retención hidráulica y sobre las comunidades microbianas, respectivamente.</p><p>La segunda parte de la jornada se ha dedicado a la presentación del caso práctico de la riera de Cànoves donde, dentro del marco del proyecto Restaurío, se está llevando a cabo un proyecto de investigación financiado por la fundación BBVA y donde se están aplicando y testando en el medio los conocimientos extraídos de la <a href=URL.

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árbol, que ya ha sido plantado en distintas localizaciones en Estados Unidos, es producto de una idea que deseaba mezclar medios inusuales, algo muy habitual en los artistas. En este caso, en vez de pinceles y lápices, tenemos árboles y frutas.

El proyecto "Tree of 40 Fruit", se compone de una serie de árboles frutales híbridos. A través del injerto, Van Aken, que también es profesor de arte en la Universidad de Siracusa en Nueva York (EE. UU.) ha cultivado más de 40 variedades de frutas como ciruelas, albaricoques y cerezas, en un árbol individual. Cada árbol produce 40 tipos de frutas de hueso, del género Prunus, que maduran secuencialmente de julio a octubre en este país.

"Quería tener un árbol que floreciera en diferentes colores", comenta Van Aken, que aprendió sobre los injertos cuando era niño. "Vi a mi abuelo hacerlo, y fue lo más mágico e increíble que he visto nunca. Cogió una rama de un árbol de melocotón y se la puso a otro árbol. Dijo, "espera aquí, y para la próxima primavera comenzará a crecer y se convertirá en otra rama", y efectivamente eso ocurrió". Ese trasfondo familiar en la agricultura llevó a Van Aken al uso de este medio tan curioso para crear arte.

Desde que comenzó el proyecto hace unos ocho años, ha creado más de una veintena de árboles de 40 frutas, la mayoría ellos se encuentran en exhibición en América del Norte, ya sea en jardines comunitarios, museos o colecciones privadas (en Arkansas, Kentucky, Maine, Massachusetts, Nueva Jersey, Nueva York, Pensilvania...). Otros, han viajado a Suecia e incluso en China.

La intención de Van Aken es manipular la naturaleza para realzar su belleza. Este tipo de iniciativa tiene su condicionante: para ver si un injerto ha fructificado hay que esperar años y hay que tener sumo cuidado con la poda y las zonas estratégicas en las que se colocan los injertos, así como trabajar en torno al ciclo de crecimiento de cada fruta que se emplea.

Las exhibiciones "The Tree of 40 Fruit" logran mejorar la belleza primaveral de un árbol, con flores que irradian un espectro de colores pastel vibrantes. "Ver los árboles en primavera todos los años, sigue siendo una sorpresa para mí. Cuando los ves florecer... están evolucionando, están cambiando. Cada año, cada árbol individual se vuelve diferente", aclara Aken.

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<h2>El árbol que produce 40 tipos de frutas</h2><p>El <a href=árbol, que ya ha sido plantado en distintas localizaciones en Estados Unidos, es producto de una idea que deseaba mezclar medios inusuales, algo muy habitual en los artistas. En este caso, en vez de pinceles y lápices, tenemos árboles y frutas.

El proyecto "Tree of 40 Fruit", se compone de una serie de árboles frutales híbridos. A través del injerto, Van Aken, que también es profesor de arte en la Universidad de Siracusa en Nueva York (EE. UU.) ha cultivado más de 40 variedades de frutas como ciruelas, albaricoques y cerezas, en un árbol individual. Cada árbol produce 40 tipos de frutas de hueso, del género Prunus, que maduran secuencialmente de julio a octubre en este país.

"Quería tener un árbol que floreciera en diferentes colores", comenta Van Aken, que aprendió sobre los injertos cuando era niño. "Vi a mi abuelo hacerlo, y fue lo más mágico e increíble que he visto nunca. Cogió una rama de un árbol de melocotón y se la puso a otro árbol. Dijo, "espera aquí, y para la próxima primavera comenzará a crecer y se convertirá en otra rama", y efectivamente eso ocurrió". Ese trasfondo familiar en la agricultura llevó a Van Aken al uso de este medio tan curioso para crear arte.

Desde que comenzó el proyecto hace unos ocho años, ha creado más de una veintena de árboles de 40 frutas, la mayoría ellos se encuentran en exhibición en América del Norte, ya sea en jardines comunitarios, museos o colecciones privadas (en Arkansas, Kentucky, Maine, Massachusetts, Nueva Jersey, Nueva York, Pensilvania...). Otros, han viajado a Suecia e incluso en China.

La intención de Van Aken es manipular la naturaleza para realzar su belleza. Este tipo de iniciativa tiene su condicionante: para ver si un injerto ha fructificado hay que esperar años y hay que tener sumo cuidado con la poda y las zonas estratégicas en las que se colocan los injertos, así como trabajar en torno al ciclo de crecimiento de cada fruta que se emplea.

Las exhibiciones "The Tree of 40 Fruit" logran mejorar la belleza primaveral de un árbol, con flores que irradian un espectro de colores pastel vibrantes. "Ver los árboles en primavera todos los años, sigue siendo una sorpresa para mí. Cuando los ves florecer... están evolucionando, están cambiando. Cada año, cada árbol individual se vuelve diferente", aclara Aken.

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calefacción todo el día es caro; encenderla solo cuando notamos el frío supone un ahorro. Vivimos en un mundo en el pagamos por lo que consumimos. A ese mismo principio se ciñe el pago por generación, un modelo de gestión de la basura que funciona con éxito en varios países europeos (y en 13 pequeños municipios españoles) y enarbola el "quien contamina, paga". Es decir: los ciudadanos que ensucien más abonarán una cantidad mayor, y los que menos lo notarán para bien en sus bolsillos.

El sistema se basa en contar cuántos desechos generamos individualmente. Para ello existen dos vías: la recogida puerta a puerta de bolsas de residuos que identifiquen a cada usuario, o el contenedor de calle al uso, que solo se abriría con una tarjeta personal. Después, en función del peso o volumen de lo recogido, se aplicaría una tasa acorde con una parte fija para cubrir los costes de gestión y una variable calculada según lo generado.

En un escenario perfecto, aquel que separe y deposite en el contenedor cada una de los cinco flujos (envases plásticos, metálicos y briks, vidrio, papel y cartón, orgánica y resto) solo abonaría por la fracción resto, la "basura" de toda la vida, en la que tienen cabida pañales, restos de barrido, fotografías, colillas o platos rotos, como aquí lista el Ministerio. 

Silvia Ayerbe, directora de estrategia de Ecoembes, la organización que coordina el reciclaje en España, recuerda que en la actualidad los ciudadanos ya están pagando por la gestión de los residuos: "Con el nuevo modelo, las personas que reciclen más pagarán menos porque a los Ayuntamientos les será más fácil y barato procesar los desechos", resume.

En España esta alternativa opera en 13 municipios cuyas poblaciones suman en total menos de 50.000 habitantes: Esporles, Binissalem, Porreres, Bunyola, Santa Mariá, Alaró, Campanet, Mancor de la Vall y Búger (Baleares), Argentona, Miravet y Rasquera (Cataluña), Usurbil (País Vasco). En ellos se seleccionan las cinco fracciones y un calendario específico marca los días de la recogida puerta a puerta.

Como resultados principales, en algunos casos se ha logrado prevenir la generación hasta en un 20%, y en todas las ocasiones se incrementa la recogida selectiva entre un 30% y un 170%, según un estudio de Ecoembes. "Allí donde funciona se alcanzan tasas de reciclaje del 80%", detalla Ayerbe. Una cifra superior al 50% exigido por Bruselas para 2020 que también cumpliría con los objetivos del Paquete de Economía Circular 2025-2030.

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<h2>El futuro de la basura</h2><p>Una ducha rápida no vale lo mismo que un baño de 20 minutos. Dejar puesta la <a href=calefacción todo el día es caro; encenderla solo cuando notamos el frío supone un ahorro. Vivimos en un mundo en el pagamos por lo que consumimos. A ese mismo principio se ciñe el pago por generación, un modelo de gestión de la basura que funciona con éxito en varios países europeos (y en 13 pequeños municipios españoles) y enarbola el "quien contamina, paga". Es decir: los ciudadanos que ensucien más abonarán una cantidad mayor, y los que menos lo notarán para bien en sus bolsillos.

El sistema se basa en contar cuántos desechos generamos individualmente. Para ello existen dos vías: la recogida puerta a puerta de bolsas de residuos que identifiquen a cada usuario, o el contenedor de calle al uso, que solo se abriría con una tarjeta personal. Después, en función del peso o volumen de lo recogido, se aplicaría una tasa acorde con una parte fija para cubrir los costes de gestión y una variable calculada según lo generado.

En un escenario perfecto, aquel que separe y deposite en el contenedor cada una de los cinco flujos (envases plásticos, metálicos y briks, vidrio, papel y cartón, orgánica y resto) solo abonaría por la fracción resto, la "basura" de toda la vida, en la que tienen cabida pañales, restos de barrido, fotografías, colillas o platos rotos, como aquí lista el Ministerio. 

Silvia Ayerbe, directora de estrategia de Ecoembes, la organización que coordina el reciclaje en España, recuerda que en la actualidad los ciudadanos ya están pagando por la gestión de los residuos: "Con el nuevo modelo, las personas que reciclen más pagarán menos porque a los Ayuntamientos les será más fácil y barato procesar los desechos", resume.

En España esta alternativa opera en 13 municipios cuyas poblaciones suman en total menos de 50.000 habitantes: Esporles, Binissalem, Porreres, Bunyola, Santa Mariá, Alaró, Campanet, Mancor de la Vall y Búger (Baleares), Argentona, Miravet y Rasquera (Cataluña), Usurbil (País Vasco). En ellos se seleccionan las cinco fracciones y un calendario específico marca los días de la recogida puerta a puerta.

Como resultados principales, en algunos casos se ha logrado prevenir la generación hasta en un 20%, y en todas las ocasiones se incrementa la recogida selectiva entre un 30% y un 170%, según un estudio de Ecoembes. "Allí donde funciona se alcanzan tasas de reciclaje del 80%", detalla Ayerbe. Una cifra superior al 50% exigido por Bruselas para 2020 que también cumpliría con los objetivos del Paquete de Economía Circular 2025-2030.

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oficinas de Correos (listado de las oficinas en los que estará disponible). Esto es para todas las provincias españolas salvo en Barcelona, ya que aquí se pueden comprar dichas etiquetas desde el 1 de diciembre en 30 oficinas de Correos de la Ciudad Condal (listado). 

Ante esta información, nos preguntamos por qué aquellos usuarios de vehículos que les corresponde la etiqueta aún no las han recibido y por qué tendrían que comprarlas cuando a otros usuarios ya les ha llegado sin tener que pagar. Según la DGT, "se han repartido por carta unas 4 millones de etiquetas y se hizo de forma promocional para que la gente conociese estos distintivos" lo que da a entender que no repartirán más y que habrá que pagarlas a partir de ahora. No obstante, nos han asegurado que "las etiquetas medioambientales no son obligatorias por lo que no es necesaria su compra, de momento".  

Si no has recibido todavía ninguna etiqueta de la DGT, en esta web puedes comprobar con la matrícula de tu vehículo si te corresponde una -recordamos que los más contaminantes no recibirán ningún tipo de distintivo-. En el caso de que sí tengas opción a una de las cuatro tipo de etiquetas -artículo con la clasificación de las etiquetas medioambientales- y quieras comprarla (insistimos en que de momento es voluntaria) deberás ir a alguna de las oficinas de Correos del listado que hemos enlazado anteriormente.

Para solicitarla, además de pagar 5 euros, deberás presentar el permiso de circulación del vehículo, la matrícula y el DNI del propietario o una autorización del mismo con fotocopia del DNI si va a hacer la gestión otra persona. 

La DGT recomienda que "se adhiera en el ángulo inferior derecho del parabrisas delantero, si se dispone de él, o en su defecto, en cualquier sitio visible del vehículo para que la identificación de los vehículos menos contaminantes sea más rápida". 

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<h2>¿Cuándo se puede adquirir la etiqueta medioambiental?</h2><p>A partir del 15 de diciembre, aquellos que no tengan la etiqueta medioambiental de la DGT y les corresponda tenerla, podrán comprarla en algunas <a href=oficinas de Correos (listado de las oficinas en los que estará disponible). Esto es para todas las provincias españolas salvo en Barcelona, ya que aquí se pueden comprar dichas etiquetas desde el 1 de diciembre en 30 oficinas de Correos de la Ciudad Condal (listado). 

Ante esta información, nos preguntamos por qué aquellos usuarios de vehículos que les corresponde la etiqueta aún no las han recibido y por qué tendrían que comprarlas cuando a otros usuarios ya les ha llegado sin tener que pagar. Según la DGT, "se han repartido por carta unas 4 millones de etiquetas y se hizo de forma promocional para que la gente conociese estos distintivos" lo que da a entender que no repartirán más y que habrá que pagarlas a partir de ahora. No obstante, nos han asegurado que "las etiquetas medioambientales no son obligatorias por lo que no es necesaria su compra, de momento".  

Si no has recibido todavía ninguna etiqueta de la DGT, en esta web puedes comprobar con la matrícula de tu vehículo si te corresponde una -recordamos que los más contaminantes no recibirán ningún tipo de distintivo-. En el caso de que sí tengas opción a una de las cuatro tipo de etiquetas -artículo con la clasificación de las etiquetas medioambientales- y quieras comprarla (insistimos en que de momento es voluntaria) deberás ir a alguna de las oficinas de Correos del listado que hemos enlazado anteriormente.

Para solicitarla, además de pagar 5 euros, deberás presentar el permiso de circulación del vehículo, la matrícula y el DNI del propietario o una autorización del mismo con fotocopia del DNI si va a hacer la gestión otra persona. 

La DGT recomienda que "se adhiera en el ángulo inferior derecho del parabrisas delantero, si se dispone de él, o en su defecto, en cualquier sitio visible del vehículo para que la identificación de los vehículos menos contaminantes sea más rápida". 

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Universidad Estatal de Carolina del Norte, destalla en un artículo que se publica en Nature Ecology and Evolution.

"Esto es importante para cambiar la forma en que pensamos sobre las especies y dónde crecen", afirma Barney. "Los hallazgos también cambian nuestra capacidad para predecir dónde crecerán y cómo pueden responder en un clima cambiante. Esto podría cambiar las reglas del juego acerca de la evaluación del riesgo y la conservación de las especies invasoras", añade.

Atwater usó datos recopilados por la estudiante Carissa Ervine, también autora del análisis, para probar una suposición largamente sostenida en ecología: que las limitaciones climáticas de las plantas no cambian, lo que significa que podemos predecir dónde crecerán. Pequeños estudios apoyaron esta suposición; pero los investigadores de Virginia Tech rechazaron esta idea estudiando más de 800 especies usando nuevos modelos desarrollados por Atwater y Barney.

"Algunas personas dirían que las especies invasoras tienen distribuciones diferentes en un clima nuevo. Pero descubrimos que están ocupando un rango más amplio en climas nuevos -detalla Atwater-. Las especies están cambiando en su ecología cuando se mueven de un continente a otro. Debemos esperar que las especies cambien, posiblemente permanentemente, cuando cruzan continente".

Un desafío para la investigación y la gestión

Los resultados tienen importantes consecuencias para la aplicación de modelos de nicho ambiental para evaluar el riesgo de las especies invasoras y para predecir las respuestas de las especies al cambio climático. Las especies capaces de cambiar su ecología y los climas que consideran su hogar pueden suponer un desafío para los investigadores que utilizan datos de rango nativo para pronosticar la distribución de especies invasoras.

Barney y Atwater examinaron 815 especies de plantas terrestres de todos los continentes, junto con millones de puntos de ocurrencia, o lugares donde se sabe que se encuentran las plantas, y compararon modelos en lo que consideran que es el estudio más grande de especies invasoras a la fecha. Encontraron evidencia de cambios climáticos de nicho en todas las 815 especies de plantas introducidas en los cinco continentes. Un nicho climático se refiere al conjunto de climas en los que una especie tiene una población estable o en crecimiento.

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<h2>Las plantas invasoras florecen en climas nuevos</h2><p>El estudio, realizado por Jacob Barney, profesor asociado en el Departamento de Fitopatología, Fisiología y Ciencias de la Maleza de la Facultad de Agricultura y Ciencias de la Vida, y Dan Atwater, profesor del Departamento de Ciencias Biológicas de la <a href=Universidad Estatal de Carolina del Norte, destalla en un artículo que se publica en Nature Ecology and Evolution.

"Esto es importante para cambiar la forma en que pensamos sobre las especies y dónde crecen", afirma Barney. "Los hallazgos también cambian nuestra capacidad para predecir dónde crecerán y cómo pueden responder en un clima cambiante. Esto podría cambiar las reglas del juego acerca de la evaluación del riesgo y la conservación de las especies invasoras", añade.

Atwater usó datos recopilados por la estudiante Carissa Ervine, también autora del análisis, para probar una suposición largamente sostenida en ecología: que las limitaciones climáticas de las plantas no cambian, lo que significa que podemos predecir dónde crecerán. Pequeños estudios apoyaron esta suposición; pero los investigadores de Virginia Tech rechazaron esta idea estudiando más de 800 especies usando nuevos modelos desarrollados por Atwater y Barney.

"Algunas personas dirían que las especies invasoras tienen distribuciones diferentes en un clima nuevo. Pero descubrimos que están ocupando un rango más amplio en climas nuevos -detalla Atwater-. Las especies están cambiando en su ecología cuando se mueven de un continente a otro. Debemos esperar que las especies cambien, posiblemente permanentemente, cuando cruzan continente".

Un desafío para la investigación y la gestión

Los resultados tienen importantes consecuencias para la aplicación de modelos de nicho ambiental para evaluar el riesgo de las especies invasoras y para predecir las respuestas de las especies al cambio climático. Las especies capaces de cambiar su ecología y los climas que consideran su hogar pueden suponer un desafío para los investigadores que utilizan datos de rango nativo para pronosticar la distribución de especies invasoras.

Barney y Atwater examinaron 815 especies de plantas terrestres de todos los continentes, junto con millones de puntos de ocurrencia, o lugares donde se sabe que se encuentran las plantas, y compararon modelos en lo que consideran que es el estudio más grande de especies invasoras a la fecha. Encontraron evidencia de cambios climáticos de nicho en todas las 815 especies de plantas introducidas en los cinco continentes. Un nicho climático se refiere al conjunto de climas en los que una especie tiene una población estable o en crecimiento.

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Science y elaborado por científicos del Instituto Max Planck de Ciencia de la Historia Humana y de la Universidad de Hawái en Manoa (Estados Unidos), se ha inclinado por la segunda explicación: gracias a la revisión de los avances en las técnicas de lectura del ADN y la identificación de fósiles, llevadas a cabo por muchas investigaciones en la última década, estos científicos han concluido que el hombre dejó África en varias ocasiones y hace más tiempo que 60.000 años. Además, han concluido que se reprodujo con otras especies de homininos, como los neandertales y los denisovanos. Ambas cosas complican aún más la historia evolutiva de la especie humana y abren nuevos interrogantes.

Una gran salida y un reguero constante

El debate sobre cómo se dispersó el hombre por el globo tiene su origen en una aparente contradicción. En los últimos años, los fósiles de humanos modernos hallados en Asia y Oceanía han resultado ser más antiguos, con edades de entre 70.000 y 120.000 años, que el momento de salida de los humanos de África, situado en un tiempo en torno a los 60.000 años. 

Sin embargo, otros estudios han concluido que todas las poblaciones no africanas de humanos modernos proceden de una única población ancestral africana, presente en el continente hace 60.000 años. ¿Cómo pueden ser ciertas las dos cosas?

La explicación está en que estas conclusiones indican que hubo pequeñas y múltiples salidas desde África desde hace unos 120.000 años, pero que también hubo una migración muy importante hace 60.000 años.

"Las salidas iniciales desde África hace más de 60.000 años probablemente fueron de pequeños grupos de forrajeadores; al menos algunas de estas salidas iniciales dejaron algunas trazas genéticas en las poblaciones humanas modernas", ha dicho en un comunicado Michael Petraglia, coautor del estudio e investigador en el Instituto Max Planck de Ciencia de la Historia Humana. "Pero una salida mayor y más tardía ocurrió probablemente hace unos 60.000 años".

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<h2>Los seres humanos tenemos orígenes africanos</h2><p>Los antropólogos llevan mucho tiempo sumergidos en un intenso debate. Algunos sostienen que el hombre dejó Africa hace 40.000 a 80.000 años, y que desde allí se extendió por el resto del mundo. Otros han argumentado que fueron <strong>varias oleadas de migraciones, hace incluso 130.000 años,</strong> las que le llevaron a conquistar la faz del planeta.</p><p>Un artículo publicado recientemente en <em><a href=Science y elaborado por científicos del Instituto Max Planck de Ciencia de la Historia Humana y de la Universidad de Hawái en Manoa (Estados Unidos), se ha inclinado por la segunda explicación: gracias a la revisión de los avances en las técnicas de lectura del ADN y la identificación de fósiles, llevadas a cabo por muchas investigaciones en la última década, estos científicos han concluido que el hombre dejó África en varias ocasiones y hace más tiempo que 60.000 años. Además, han concluido que se reprodujo con otras especies de homininos, como los neandertales y los denisovanos. Ambas cosas complican aún más la historia evolutiva de la especie humana y abren nuevos interrogantes.

Una gran salida y un reguero constante

El debate sobre cómo se dispersó el hombre por el globo tiene su origen en una aparente contradicción. En los últimos años, los fósiles de humanos modernos hallados en Asia y Oceanía han resultado ser más antiguos, con edades de entre 70.000 y 120.000 años, que el momento de salida de los humanos de África, situado en un tiempo en torno a los 60.000 años. 

Sin embargo, otros estudios han concluido que todas las poblaciones no africanas de humanos modernos proceden de una única población ancestral africana, presente en el continente hace 60.000 años. ¿Cómo pueden ser ciertas las dos cosas?

La explicación está en que estas conclusiones indican que hubo pequeñas y múltiples salidas desde África desde hace unos 120.000 años, pero que también hubo una migración muy importante hace 60.000 años.

"Las salidas iniciales desde África hace más de 60.000 años probablemente fueron de pequeños grupos de forrajeadores; al menos algunas de estas salidas iniciales dejaron algunas trazas genéticas en las poblaciones humanas modernas", ha dicho en un comunicado Michael Petraglia, coautor del estudio e investigador en el Instituto Max Planck de Ciencia de la Historia Humana. "Pero una salida mayor y más tardía ocurrió probablemente hace unos 60.000 años".

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11/01/2013

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