Custodia del territorio, la herramienta clave para conservar la naturaleza. - Actualidad Medio Ambiente

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Educación Ambiental

Custodia del territorio, la herramienta clave para conservar la naturaleza.

España


REDACCIÓN


redaccion@ambientum.com


Hasta el próximo 5 de octubre, se celebra la 2da Semana Europea de Custodia del Territorio, que pretende concienciar con actividades sobre la importancia de esta herramienta de conservación de los valores naturales, culturales y paisajísticos.

El Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente se suma a la celebración de la 2ª Semana Europea de Custodia del Territorio, que, hasta el próximo 5 de octubre, pretende concienciar con actividades en todo el territorio europeo sobre la importancia de esta herramienta de conservación de los  valores naturales, culturales y paisajísticos.

La Fundación Biodiversidad del propio Ministerio, apoya actualmente con más de un millón de euros proyectos de custodia del territorio, de los cuales 24 pertenecen a iniciativas que se desarrollan dentro de su convocatoria de ayudas, a los que aporta 708.000 euros. La temática es muy variada, siendo los más numerosos los proyectos encaminados a la conservación del medio fluvial y de especies protegidas o amenazadas. El resto incide en aspectos como gestión forestal e incendios forestales, agricultura y consumo,  creación o apoyo a redes de custodia, restauración de espacios públicos u organización de congresos.

Según datos recogidos en el III Inventario de Iniciativas de Custodia del Territorio del Estado español, se ha registrado un importante incremento en el número de hectáreas, entidades y acuerdos de custodia respecto a las cifras de 2010, lo que demuestra la tendencia de crecimiento y generalización de esta herramienta de conservación de la naturaleza y el patrimonio, especialmente en su aplicación a fincas privadas. La superficie total dedicada a la custodia del territorio en España ascendió en 2013 a 660.240,93 hectáreas, lo que significa un incremento de más del  40% con respecto a las cifras de 2010. Los 1.990 acuerdos en vigor y las casi 190 entidades de custodia activas acreditan igualmente un notable crecimiento de las actividades de custodia en España.

Además, el Programa Playas, Ríos, Voluntariado y Custodia del Territorio, viene apostando, desde sus inicios en el año 2012, por la conservación de nuestras playas y ríos a través del voluntariado, con la participación de más de 10.600 voluntarios, con actuaciones en 79 playas y ríos, organizados por 71 entidades de custodia del territorio.

También el programa de custodia del territorio del LIFE+ Urogallo cantábrico es una iniciativa que busca promover acuerdos voluntarios entre propietarios y entidades de custodia en fincas que tienen un interés especial para la conservación del urogallo cantábrico y su entorno. En el marco del programa, que tiene como objetivo frenar el declive de esta subespecie endémica de la Península Ibérica y fomentar su recuperación, se han aprobado, hasta el momento, 14 proyectos de custodia y firmado 19 acuerdos. Los proyectos, encaminados a la gestión del hábitat del urogallo, se han desarrollado en las Zonas de Especial Protección Ambiental (ZEPA) Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias, Redes, Picos de Europa, Ancares Leoneses, Alto Sil, Omaña y Ancares de Lugo. En concreto, gracias a la colaboración de 9 entidades de custodia, se han realizados tratamientos silvícolas sobre 74 hectáreas para aumentar la disponibilidad de alimento para el urogallo.

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Custodia del territorio, gestión ambiental, MAGRAMA,

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La Actualidad del Medio Ambiente en imágenes


<h2>La ola de incendios en Galicia ha quemado 11.500 hectáreas</h2><p><em><strong>“El cien por cien de los incendios fueron provocados“</strong></em> ha asegurado la conselleira en una comparecencia a petición propia ante el Pleno del Parlamento, en el que también ha recordado  a los cuatro fallecidos en la comunidad y a los 37 de Portugal por el fuego.</p><p><strong>En los nueve primeros meses de 2017 se calcinaron en Galicia unas 11.500 hectáreas,</strong> casi la mitad que en 2016, lo que a juicio de la titular de Medio Rural refleja que el operativo puesto en marcha por la Xunta funcionó con “éxito” pese a un verano extraordinariamente cálido y seco, con situaciones que, a nivel meteorológico, fueron de <strong>“las más duras del último siglo“. </strong>Hasta mediados de septiembre, a pesar de existir más incendios que el año anterior, se quemaron 9.500 hectáreas menos que en 2016.</p><p><em>“Galicia estaba tranquila”</em> y, ante las condiciones meteorológicas extremas marcadas por la sequía, el operativo anti incendios funcionaba a “pleno rendimiento”, por encima de lo habitual para un mes de octubre, e incluso “superior al de muchos veranos”.</p><p>Con estos datos, <strong>Vázquez ha pedido a la oposición unidad frente a los incendiarios a los que ha acusado de terroristas.</strong> <em>“Creedme, el cien por cien de los incendios fueron provocados“,</em> ha remarcado.</p>
informe presentado ayer por Ecologistas en Acción.

La ONG, que ha analizado los datos procedentes de 455 estaciones entre el 1 de enero y el 30 de septiembre del 2017, explica que los resultados han empeorado con respecto al 2016 y es previsible que el problema vaya "a más" debido al aumento global de las temperaturas y el cambio climático. Entre las principales causas del último repunte en España, Ecologistas en Acción cita el aumento del tráfico, el fraude en las emisiones de los automóviles con motores diésel y la apuesta del Gobierno "por las energías sucias en detrimento de las renovables".

En el 2014, con tasas similares de ozono, alrededor de 1.600 personas fallecieron de forma prematura en España debido a la exposición a este gas, según indica el informe. También señala que el coste sanitario que se deriva de esta contaminación unos 5.000 millones de euros en el 2013, un 0,33% del producto interior bruto (PIB) español, según el Banco Mundial.

"En lo que llevamos de 2017 -explica Miguel Ángel Ceballos, coordinador del estudio-, los niveles de ozono han sido superiores a los de 2016 y están en la línea de 2015, que fue un año muy malo".

Por comunidades autónomas

Durante el 2017, las comunidades con más superaciones de los umbrales por ozono troposférico fueron Andalucía, Extremadura, Madrid, Murcia y, sobre todo, Baleares, que presentó los peores resultados desde que hay mediciones. En cambio, los niveles fueron más moderados en las comunidades autónomas del Cantábrico, y mejoraron en el Valle del Ebro, Castilla y León, Canarias, Castilla-La Mancha, Catalunya y el litoral mediterráneo desde Alicante a Girona.

El ozono troposférico -no confundir con el ozono protector que se encuentra en la estratosfera- es un contaminante secundario, es decir, no emitido directamente a la atmósfera por una fuente, sino formado a partir de reacciones fotoquímicas entre contaminantes primarios. Concretamente, se forma ozono cuando coexisten los óxidos de nitrógeno (NOx), los compuestos orgánicos volátiles (COVs) -procedentes del tráfico, industrias, centrales térmicas, disolventes y otros orígenes- una radiación solar intensa a lo largo de un periodo de tiempo lo bastante largo. Así, la época típica de los máximos de ozono coincide con la primavera y el verano.

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<h2>Cuatro de cada cinco españoles están expuestos a niveles elevados de ozono</h2><p><strong>Si se tienen en cuenta los umbrales más laxos del real decreto actualmente en vigor y de la directiva europea, entonces la población expuesta es del 27%,</strong> según muestra un <a href=informe presentado ayer por Ecologistas en Acción.

La ONG, que ha analizado los datos procedentes de 455 estaciones entre el 1 de enero y el 30 de septiembre del 2017, explica que los resultados han empeorado con respecto al 2016 y es previsible que el problema vaya "a más" debido al aumento global de las temperaturas y el cambio climático. Entre las principales causas del último repunte en España, Ecologistas en Acción cita el aumento del tráfico, el fraude en las emisiones de los automóviles con motores diésel y la apuesta del Gobierno "por las energías sucias en detrimento de las renovables".

En el 2014, con tasas similares de ozono, alrededor de 1.600 personas fallecieron de forma prematura en España debido a la exposición a este gas, según indica el informe. También señala que el coste sanitario que se deriva de esta contaminación unos 5.000 millones de euros en el 2013, un 0,33% del producto interior bruto (PIB) español, según el Banco Mundial.

"En lo que llevamos de 2017 -explica Miguel Ángel Ceballos, coordinador del estudio-, los niveles de ozono han sido superiores a los de 2016 y están en la línea de 2015, que fue un año muy malo".

Por comunidades autónomas

Durante el 2017, las comunidades con más superaciones de los umbrales por ozono troposférico fueron Andalucía, Extremadura, Madrid, Murcia y, sobre todo, Baleares, que presentó los peores resultados desde que hay mediciones. En cambio, los niveles fueron más moderados en las comunidades autónomas del Cantábrico, y mejoraron en el Valle del Ebro, Castilla y León, Canarias, Castilla-La Mancha, Catalunya y el litoral mediterráneo desde Alicante a Girona.

El ozono troposférico -no confundir con el ozono protector que se encuentra en la estratosfera- es un contaminante secundario, es decir, no emitido directamente a la atmósfera por una fuente, sino formado a partir de reacciones fotoquímicas entre contaminantes primarios. Concretamente, se forma ozono cuando coexisten los óxidos de nitrógeno (NOx), los compuestos orgánicos volátiles (COVs) -procedentes del tráfico, industrias, centrales térmicas, disolventes y otros orígenes- una radiación solar intensa a lo largo de un periodo de tiempo lo bastante largo. Así, la época típica de los máximos de ozono coincide con la primavera y el verano.

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<h2>La Ley de Montes versus recalificaciones de los suelos tras un incendio forestal</h2><h3>¿Qué es lo que dice la Ley de Montes exactamente al respecto de la posibilidad de cambiar de uso un terreno forestal?</h3><p>La Ley de Montes es clara y taxativa y en su artículo 50, prohíbe el cambio de uso forestal al menos durante 30 años desde que se ha producido el incendio. Es decir, <strong>no se puede cambiar el uso de un terreno forestal a ningún otro tipo de uso (incluido el urbanístico) hasta que no transcurran 30 años desde que se ha producido el incendio forestal.</strong> Cabe destacar que igualmente, la Ley de Montes, prohíbe toda actividad incompatible con la regeneración de la cubierta vegetal, durante un periodo que determina la propia Comunidad Autónoma con su legislación.</p><h3>¿Existen excepciones? </h3><p><strong>En efecto, existen excepciones, cuya responsabilidad recae única y exclusivamente en las comunidades autónomas. Una de esas excepciones es que siempre y cuando, con anterioridad al incendio forestal, el cambio de uso hubiera estado previsto en un instrumento de planeamiento previamente aprobado o en un instrumento de planeamiento pendiente de aprobación</strong> (si ya hubiera sido objeto de evaluación ambiental favorable o, de no ser esta exigible, si ya hubiera sido sometido al trámite de información pública) <strong>se podría permitir.</strong> </p><p>En este caso, un incendio forestal, no cambiaría el posible cambio de uso que ya estaba previsto en un instrumento reconocido. Por ejemplo, si está aprobada la construcción de una línea de alta velocidad, evita que un incendio paralice la obra durante 30 años.</p><p>Otra excepción que aparece en la Ley es la posible existencia de una directriz de política agroforestal que contemple el uso agrario o ganadero extensivo de montes no arbolados en estado de abandono. Es decir, <strong>se contempla la posibilidad que el monte no arbolado (recordemos que también es monte) se pueda rotura o pastorear (nada que ver con usos urbanísticos).</strong></p><p><strong>Asimismo, con carácter excepcional las comunidades autónomas podrán acordar el cambio de uso forestal cuando concurran razones imperiosas de interés público de primer orden que deberán ser apreciadas mediante ley,</strong> y siempre que se adopten las medidas compensatorias necesarias que permitan recuperar una superficie forestal equivalente a la quemada. Tales medidas compensatorias deberán identificarse con anterioridad al cambio de uso en la propia ley junto con la procedencia del cambio de uso.</p><p><strong>Es decir es necesaria una Ley autonómica que acredite razones de interés público de primer orden previo paso por el parlamento autonómico para poder cambiar el uso de ese terreno incendiado.</strong></p><p>En el caso de que esas razones imperiosas de primer orden correspondan a un interés general de la Nación, deberá aprobarse una Ley Estatal en el Congreso de los Diputados que determine la necesidad del cambio de uso forestal (se excluyen los Montes Catalogados de Utilidad Pública (MUP) y los Parques Nacionales y otros Espacios Naturales Protegidos regulados con sus propias normativas).</p><h3>¿Cuál fue el sentido de ésta reforma? </h3><p><strong>Dar cobertura a actividades totalmente lícitas que, sin embargo, no encontraban encaje en el texto del 2006 de la Ley de Montes.</strong> Por ejemplo, una ampliación o construcción de un polígono industrial, no estaría permitida hasta pasados 30 años desde el incendio, a pesar de ser ambientalmente posible y socialmente necesario. Recalcar que esta modificación contó con la aprobación de todas las CCAA, y que esta excepción no ha sido utilizada a día de hoy en ningún caso. <strong>La realidad es que sigue prohibido “recalificar urbanísticamente” los terrenos forestales quemados,</strong> a pesar de las constantes informaciones malintencionadas o no, que siguen surgiendo tras cualquier incendio forestal mediático.</p>

<h2>¿Qué lago está compuesto con una mitad de agua dulce y la otra mitad de agua salada? </h2><p>Más bien, <strong>el lago es realmente único y espectacular, ya que la mitad del lago está compuesto de agua dulce y la otra mitad es de agua salada.</strong></p><h3>Pero, ¿por qué se compone de agua dulce y salada?</h3><p>La explicación es breve y sencilla: La península de Saryesik, localizada cerca de la mitad del lago, provoca este maravilloso fenómeno natural, ya que <strong>divide hidrográficamente el lago en dos partes muy diferentes: la occidental,</strong> que comprende el 58% del total del lago y el 46% de su volumen, es relativamente <strong>poco profunda, tranquila y está llena de agua dulce; y la oriental, es mucho más profunda y más salada.</strong></p><p>Ambas partes se unen por el estrecho de Uzynaral que tiene 3,5 km de ancho y unos 6 m de profundidad, <strong>creando uno de los lagos más curiosos de nuestro planeta. </strong>El agua en la parte occidental tiene un tinte de color amarillo-gris, mientras que en la parte oriental, <strong>el color varía desde el azul al esmeralda-azul.</strong></p>

<h2>Preparar a Europa para el cambio climático</h2><p>El informe de la AEMA <strong>"Adaptación al cambio climático y reducción del riesgo de desastres en Europa: mayor coherencia de la información disponible, las políticas y las prácticas"</strong> no solo evalúa las prácticas actuales y el nivel de los conocimientos técnicos disponibles, sino que también <strong>destaca las herramientas innovadoras emergentes</strong> que están empleando las autoridades nacionales, regionales y locales para abordar el impacto de las amenazas relativas a los fenómenos meteorológicos y climáticos.</p><p><em>"El alcance de la devastación causada por incendios forestales, inundaciones y marejadas ciclónicas tanto en Europa como en otros lugares del mundo ha demostrado que los costes resultantes de la inacción en relación con el cambio climático, así como con la adaptación y la prevención, son extremadamente elevados. <strong>La labor de mitigación es fundamental, como lo es también garantizar una actuación eficaz antes, durante y después de un desastre.</strong> Nuestro informe demuestra que los países europeos están empezando a prepararse, pero que una mayor coherencia entre la adaptación al cambio climático y la reducción del riesgo de desastres permitiría mejorar la capacidad de reacción y reducción de riesgos. Este es el principal objetivo que deberían fijarse los expertos que trabajan en el ámbito de la adaptación y la reducción del riesgo de desastres",</em> afirma Hans Bruyninckx, director ejecutivo de la Agencia Europea de Medio Ambiente.</p><h3>Las condiciones meteorológicas extremas, cada vez más frecuentes y costosas</h3><p><strong>Reducir los impactos de los fenómenos meteorológicos y climáticos peligrosos y al mismo tiempo adaptarse a un clima cambiante se han convertido en prioridades esenciales de la Unión Europea.</strong> El informe presenta 10 riesgos naturales clave en Europa, que incluyen las olas de calor, las fuertes precipitaciones, las inundaciones fluviales, los temporales de viento, los desprendimientos de tierras, las sequías, los incendios forestales, los aludes, el granizo y las marejadas ciclónicas. </p><p>Estos fenómenos tienen consecuencias importantes para la salud humana, la economía y los ecosistemas, y aún pueden resultar más onerosos por efecto de otros cambios, como el aumento del sellado del suelo, las construcciones en zonas de riesgo, el envejecimiento de la población o la degradación de ecosistemas. <strong>Las proyecciones climáticas indican que la frecuencia y la gravedad de la mayoría de estos riesgos aumentará durante las próximas décadas en toda Europa.</strong></p><p>Las <strong>pérdidas económicas totales</strong> provocadas por los fenómenos meteorológicos y climáticos extremos en los 33 países miembros de la AEMA, durante el período 1980-2016, <strong>ascienden a más de 450 mil millones de euros. </strong>La proporción más elevada de impactos económicos correspondió a las inundaciones (40 % aproximadamente), seguida de las tormentas (25 %), sequías (10 % aproximadamente) y olas de calor (5 % aproximadamente). La cobertura del seguro total para todos estos riesgos es de en torno al  35 %. </p><p>U<strong>na amplia proporción de las pérdidas totales fue debida a un reducido número de fenómenos.</strong> En cuanto a las consecuencias para la salud humana, las olas de calor son las más letales, en particular entre grupos vulnerables, como las personas mayores, por ejemplo, debido al empeoramiento de las enfermedades respiratorias y cardiovasculares, acentuadas aún más por la contaminación del aire. Las inundaciones, los desprendimientos de tierras y los incendios forestales también provocan muertes, pero en menor medida que las olas de calor.</p>
Nature Communications en el que consideran haber dado con una de las claves que provocó el derrumbe de la dinastía ptolemaica: el clima. Han concluido que un cambio climático provocado por erupciones volcánicas acabó con las inundaciones de verano del río Nilo, que esto tuvo un impacto muy negativo en la producción agrícola y que por ello el clima se convirtió en el germen de muchas décadas de inestabilidad social en el reino ptolemaico. Esto se tradujo en el levantamiento de varias revueltas y cambió el curso de al menos una guerra.

"Hemos encontrado una asociación significativa entre las erupciones y las hasta ahora poco entendidas revueltas del Egipto ptolemaico, así como las fechas en las que se puso fin a una guerra contra el Imperio Seleúcida", han escrito los autores en el artículo.

Esta investigación se ha centrado en vincular los efectos del clima en las sociedades humanas, como parte de un programa de investigación conocido como PAGES, de Past Global Changes (cambios globales del pasado). "Esto es lo bueno de de los registros climáticos. Por primera vez puedes ver una sociedad cambiando, no una descripción estática descrita en un puñado de textos", ha dicho Manning en un comunicado de la Universidad de Yale.

El Nilo, el corazón del reino

Las causas parecen remontarse, según los autores, a un fallo en el corazón del reino: el río Nilo. Con sus 6.825 kilómetros, era un auténtico sistema circulatorio del que dependían miles de agricultores y campesinos. Sus latidos estaban marcados por el monzón, ocurrido río arriba, que generaba un aumento del nivel del río entre agosto y septiembre y que se retiraba en octubre, permitiendo la siembra en unas aguas fértiles. "Cuando las corrientes del Nilo eran buenas, el valle era uno de los lugares más productivos de el mundo Antiguo", explicó Francis Ludlow, otro de los coautores. "Pero el río era famoso por su tendencia a ser muy cambiante". Así que, cuando el comportamiento del río no era tan propicio, llegaba la escasez de grano y todos los problemas económicos y sociales asociados.

Las erupciones volcánicas se caracterizan por liberar a la atmósfera grandes cantidades de azufre gaseoso que tiene la capacidad de hacer rebotar la radiación del Sol en la atmósfera y, por tanto, actuar como un agente de enfriamiento global. Esto podría haber alterado el funcionamiento del monzón en torno a la zona de convergencia intertropical (ITCZ), una faja de la atmósfera fundamental para el monzón, y haber disminuido las precipitaciones de las que dependía el caudal del Nilo. Pero, ¿cuántas erupciones ocurrieron por aquella época? ¿Pudieron alterar realmente el funcionamiento del río?

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<h2>La emisión de gases cambió el clima y alteró los ciclos del antiguo Egipto</h2><p>A la muerte de Alejandro Magno, en el 323 a. C., el mundo que había creado quedó fundamentalmente dividido en cuatro grandes reinos dirigidos por sus sucesores: Seleuco, Ptolomeo, Casandro y Lisímaco. Uno de ellos, <strong>el reino ptolemaico, llevó el esplendor helenístico a Egipto.</strong> Bajo el mandato de una nueva dinastía, Egipto vivió el nacimiento de una Alejandría en la que se levantó el Gran Faro y la Gran Biblioteca. </p><p>En aquella época se talló la piedra de Rosetta y aparecieron sabios como Euclídes y Arquímedes, que trabajaron en las matemáticas y en sofisticados ingenios tecnológicos. Pero la historia de este reino acabó en el 30 antes de Cristo. Entonces, tras la muerte de la última reina de la dinastía, Cleopatra y la derrota en la batalla naval de Actium, el reino se convirtió en una provincia del Imperio Romano.</p><p>Un grupo de científicos e historiadores de la Universidad de Yale, dirigidos por Joseph Manning, han publicado un artículo en la revista <em><a href=Nature Communications en el que consideran haber dado con una de las claves que provocó el derrumbe de la dinastía ptolemaica: el clima. Han concluido que un cambio climático provocado por erupciones volcánicas acabó con las inundaciones de verano del río Nilo, que esto tuvo un impacto muy negativo en la producción agrícola y que por ello el clima se convirtió en el germen de muchas décadas de inestabilidad social en el reino ptolemaico. Esto se tradujo en el levantamiento de varias revueltas y cambió el curso de al menos una guerra.

"Hemos encontrado una asociación significativa entre las erupciones y las hasta ahora poco entendidas revueltas del Egipto ptolemaico, así como las fechas en las que se puso fin a una guerra contra el Imperio Seleúcida", han escrito los autores en el artículo.

Esta investigación se ha centrado en vincular los efectos del clima en las sociedades humanas, como parte de un programa de investigación conocido como PAGES, de Past Global Changes (cambios globales del pasado). "Esto es lo bueno de de los registros climáticos. Por primera vez puedes ver una sociedad cambiando, no una descripción estática descrita en un puñado de textos", ha dicho Manning en un comunicado de la Universidad de Yale.

El Nilo, el corazón del reino

Las causas parecen remontarse, según los autores, a un fallo en el corazón del reino: el río Nilo. Con sus 6.825 kilómetros, era un auténtico sistema circulatorio del que dependían miles de agricultores y campesinos. Sus latidos estaban marcados por el monzón, ocurrido río arriba, que generaba un aumento del nivel del río entre agosto y septiembre y que se retiraba en octubre, permitiendo la siembra en unas aguas fértiles. "Cuando las corrientes del Nilo eran buenas, el valle era uno de los lugares más productivos de el mundo Antiguo", explicó Francis Ludlow, otro de los coautores. "Pero el río era famoso por su tendencia a ser muy cambiante". Así que, cuando el comportamiento del río no era tan propicio, llegaba la escasez de grano y todos los problemas económicos y sociales asociados.

Las erupciones volcánicas se caracterizan por liberar a la atmósfera grandes cantidades de azufre gaseoso que tiene la capacidad de hacer rebotar la radiación del Sol en la atmósfera y, por tanto, actuar como un agente de enfriamiento global. Esto podría haber alterado el funcionamiento del monzón en torno a la zona de convergencia intertropical (ITCZ), una faja de la atmósfera fundamental para el monzón, y haber disminuido las precipitaciones de las que dependía el caudal del Nilo. Pero, ¿cuántas erupciones ocurrieron por aquella época? ¿Pudieron alterar realmente el funcionamiento del río?

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bicicleta: un motor, batería, controlador y acelerador. Hay kits más completos, que incluyen también aceleradores de pulgar o frenos mecánicos, entre otros. Y es fácil: apenas tardas unos 20 minutos en instalarlos (si puedes montar una mesa de centro o una estantería, puedes armar también este kit).

Dependiendo sobre todo del tamaño de tus ruedas y de la potencia de la batería, los kits cuestan a partir de 200-300 euros, aunque el precio puede subir hasta cerca de los 800 (o más), si mejoran las prestaciones y quieres tu ciclo para desplazamientos largos (más de 100 kilómetros) y velocidades mayores. Páginas donde puedes encontrar buenos kits son ruedaselectricas.com o ecomovingsports.com, entre otras.

Para que te hagas una idea de lo sencillo que es, una iniciativa particular que nos ha llamado la atención es la del Kit de Conversión Barak, que el estadounidense Micah Toll ha puesto en la página de crowfunding kickstarter.com. Toll consiguió enseguida el dinero para financiar su invento, que consiste en un kit de conversión de rango medio y a buen precio. Su kit se compone de un motor de rueda, batería, controlador y acelerador.

La rueda que incluye el kit contiene el motor en el centro de ella y se instala reemplazando la rueda delantera de tu bicicleta actual. La batería se atornilla sobre el bastidor de la bicicleta (al soporte de la botella de agua o al asiento, dependiendo del tamaño de la bici). El controlador se mantiene dentro del soporte de la batería y fuera de la vista. Y el acelerador simplemente se desliza sobre el extremo del manillar. La electrónica completa también está incluida.

Ebike 75

Ebike 75 es una marca creada por dos ingenieros madrileños que ofrecen unos kits de electrificación para todos aquellos que quieran convertir su bici tradicional en una reluciente bicicleta eléctrica. Hay disponibles dos kits: el Ibex, que permite tracción  trasera y  delantera y es muy ligero; o el Wolf, que ofrece una potencia constante y permite recargar hasta un 20% de batería en movimiento.

Ambos kits eléctricos están homologados para circular por la vía pública con una limitación de 25 km/hora. Para quienes quieran circular más rápido fuera de la vía urbana, hay un modo off road sin limitación de velocidad para su uso en el campo. Los kits incluyen además una aplicación móvil que permite controlar la potencia del motor, conocer las velocidades, las distancias, los tiempos, etc.

Ebike75 ofrece así una alternativa de transporte urbano sostenible que puede animar a muchas personas a dejar aparcado el coche y subirse al sillín. Además de ser más respetuoso con el medio ambiente, es más barato enchufar la batería que llenar el depósito de gasolina. Utilizar una bicicleta eléctrica con el kit supone un coste de apenas 0,10 euros de consumo cada 100 kilómetros. Eso sí, la inversión para su compra es algo más alta: entre 750 y 900 euros.

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<h2>Cómo convertir una bicicleta en una bicicleta eléctrica</h2><h3>Dos maneras de convertir tu bicicleta en eléctrica:</h3><h4>Un kit de conversión</h4><p><strong>En el mercado existen ya unos cuantos kits de conversión para pasar de una bicicleta normal a una eléctrica.</strong> Básicamente, se componen de cuatro partes que pueden ser atornilladas en cualquier <a href=bicicleta: un motor, batería, controlador y acelerador. Hay kits más completos, que incluyen también aceleradores de pulgar o frenos mecánicos, entre otros. Y es fácil: apenas tardas unos 20 minutos en instalarlos (si puedes montar una mesa de centro o una estantería, puedes armar también este kit).

Dependiendo sobre todo del tamaño de tus ruedas y de la potencia de la batería, los kits cuestan a partir de 200-300 euros, aunque el precio puede subir hasta cerca de los 800 (o más), si mejoran las prestaciones y quieres tu ciclo para desplazamientos largos (más de 100 kilómetros) y velocidades mayores. Páginas donde puedes encontrar buenos kits son ruedaselectricas.com o ecomovingsports.com, entre otras.

Para que te hagas una idea de lo sencillo que es, una iniciativa particular que nos ha llamado la atención es la del Kit de Conversión Barak, que el estadounidense Micah Toll ha puesto en la página de crowfunding kickstarter.com. Toll consiguió enseguida el dinero para financiar su invento, que consiste en un kit de conversión de rango medio y a buen precio. Su kit se compone de un motor de rueda, batería, controlador y acelerador.

La rueda que incluye el kit contiene el motor en el centro de ella y se instala reemplazando la rueda delantera de tu bicicleta actual. La batería se atornilla sobre el bastidor de la bicicleta (al soporte de la botella de agua o al asiento, dependiendo del tamaño de la bici). El controlador se mantiene dentro del soporte de la batería y fuera de la vista. Y el acelerador simplemente se desliza sobre el extremo del manillar. La electrónica completa también está incluida.

Ebike 75

Ebike 75 es una marca creada por dos ingenieros madrileños que ofrecen unos kits de electrificación para todos aquellos que quieran convertir su bici tradicional en una reluciente bicicleta eléctrica. Hay disponibles dos kits: el Ibex, que permite tracción  trasera y  delantera y es muy ligero; o el Wolf, que ofrece una potencia constante y permite recargar hasta un 20% de batería en movimiento.

Ambos kits eléctricos están homologados para circular por la vía pública con una limitación de 25 km/hora. Para quienes quieran circular más rápido fuera de la vía urbana, hay un modo off road sin limitación de velocidad para su uso en el campo. Los kits incluyen además una aplicación móvil que permite controlar la potencia del motor, conocer las velocidades, las distancias, los tiempos, etc.

Ebike75 ofrece así una alternativa de transporte urbano sostenible que puede animar a muchas personas a dejar aparcado el coche y subirse al sillín. Además de ser más respetuoso con el medio ambiente, es más barato enchufar la batería que llenar el depósito de gasolina. Utilizar una bicicleta eléctrica con el kit supone un coste de apenas 0,10 euros de consumo cada 100 kilómetros. Eso sí, la inversión para su compra es algo más alta: entre 750 y 900 euros.

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Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos (NHC por sus siglas en inglés). Hasta ahora ningún huracán de esta categoría había azotado aguas europeas; solo se han registrado ciclones tropicales débiles. El paso de Ophelia ha coincidido con los incendios de Portugal, Galicia y Asturias avivando con sus fuertes rachas de viento las llamas y aumentando la destrucción.

Ophelia, hasta ahora el huracán más potente que ha pasado por Europa, es también el décimo huracán registrado en el Atlántico en esta temporada, un hecho sin precedentes según Rubén del Campo, portavoz adjunto de la Agencia Estatal de Meteorología de España (Aemet). "Este año está siendo una temporada de huracanes muy activa. Llevamos 10, cuando lo normal sería entre seis y siete", señala. Del Campo añade que solo en esta temporada se han registrado seis grandes huracanes, con vientos de entre 178 y 208 kilómetros por hora, cuando lo habitual son dos.

Irlanda está en alerta roja, pese a que Ophelia se ha debilitado ligeramente tras su paso cerca del archipiélago portugués de las Azores. Desde el domingo es considerada una tormenta tropical que avanza a 56 kilómetros por hora, siguiendo una trayectoria hacia el noreste. El fenómeno podría provocar inundaciones, según el portavoz de la Aemet, y acumulaciones de hasta 40 litros de agua por metro cuadrado en 24 horas en Irlanda y Escocia. El NHC espera que se produzca una marea peligrosa en las costas de ambos países, así como grandes y destructivas olas. El ciclón postropical desaparecerá presumiblemente, al este de Noruega la noche de este martes.

El portavoz de la Aemet cree difícil mantener que este huracán sea producto del cambio climático. No obstante, reconoce que el aumento de la temperatura del mar favorece la aparición de fenómenos de este tipo. En el Atlántico, hay zonas como el entorno de las Azores en las que la temperatura del agua se sitúa entre dos y tres grados por encima de lo normal. Sumado a la temperatura más cálida de lo normal del agua, en las capas medias y altas de la atmósfera el hecho de que la velocidad y la dirección del viento no cambien favorece la aparición de huracanes. Aunque no se sabe si el cambio climático provocará más, está claro que serán más potentes.

Ophelia y los incendios de Galicia

Los vientos provenientes del sur que propiciaron el huracán son los mismos que han contribuido a extender los incendios de Galicia y Asturias, que han dejado cuatro muertos. Vientos de más de 30 kilómetros por hora, una humedad en la atmósfera por debajo del 30% y temperaturas superiores a 30 grados, la fórmula conocida por los meteorólogos como la regla de los 30, suponen el caldo de cultivo para los incendios forestales, según el meteorólogo de la Aemet Daniel Santos.

España ha sido testigo del paso de otros ciclones tropicales. En 1967, se formó la tormenta tropical Chloé también cerca de las costas de Cabo Verde, que alcanzó vientos de 138 kilómetros por hora y llegó a las costas cantábricas. En 1984, Monte Ventoso (Ferrol, Galicia) fue azotado por los vientos de hasta 158 por hora del ciclón tropical Hortensia. En 2005, un año excepcional que registró 15 huracanes, siete de ellos mayores, Vince y Delta alcanzaron las aguas nacionales. El primero tocó el golfo de Cádiz y el otro se formó al suroeste de las Canarias y alcanzó vientos máximos sostenidos de 100 kilómetros por hora. En 2009, el ciclón Klaus azotó las costas gallegas, con vientos de hasta 198 kilómetros por hora.

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<h2>El huracán Ophelia es el más fuerte que ha visto Europa en toda su historia</h2><p>Hablar de huracanes en Europa resulta poco común. Hasta que llegó Ophelia, el primer huracán de categoría 3 en la escala de Saffir-Simpson en el Atlántico Oriental desde que hay registros. El ahora reducido a ciclón tropical ha dejado al menos tres muertos en su paso por Irlanda y más de 360.000 hogares y comercios sin luz. <strong>Ophelia ha alcanzado vientos máximos sostenidos de 140 kilómetros por hora,</strong> según el <a href=Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos (NHC por sus siglas en inglés). Hasta ahora ningún huracán de esta categoría había azotado aguas europeas; solo se han registrado ciclones tropicales débiles. El paso de Ophelia ha coincidido con los incendios de Portugal, Galicia y Asturias avivando con sus fuertes rachas de viento las llamas y aumentando la destrucción.

Ophelia, hasta ahora el huracán más potente que ha pasado por Europa, es también el décimo huracán registrado en el Atlántico en esta temporada, un hecho sin precedentes según Rubén del Campo, portavoz adjunto de la Agencia Estatal de Meteorología de España (Aemet). "Este año está siendo una temporada de huracanes muy activa. Llevamos 10, cuando lo normal sería entre seis y siete", señala. Del Campo añade que solo en esta temporada se han registrado seis grandes huracanes, con vientos de entre 178 y 208 kilómetros por hora, cuando lo habitual son dos.

Irlanda está en alerta roja, pese a que Ophelia se ha debilitado ligeramente tras su paso cerca del archipiélago portugués de las Azores. Desde el domingo es considerada una tormenta tropical que avanza a 56 kilómetros por hora, siguiendo una trayectoria hacia el noreste. El fenómeno podría provocar inundaciones, según el portavoz de la Aemet, y acumulaciones de hasta 40 litros de agua por metro cuadrado en 24 horas en Irlanda y Escocia. El NHC espera que se produzca una marea peligrosa en las costas de ambos países, así como grandes y destructivas olas. El ciclón postropical desaparecerá presumiblemente, al este de Noruega la noche de este martes.

El portavoz de la Aemet cree difícil mantener que este huracán sea producto del cambio climático. No obstante, reconoce que el aumento de la temperatura del mar favorece la aparición de fenómenos de este tipo. En el Atlántico, hay zonas como el entorno de las Azores en las que la temperatura del agua se sitúa entre dos y tres grados por encima de lo normal. Sumado a la temperatura más cálida de lo normal del agua, en las capas medias y altas de la atmósfera el hecho de que la velocidad y la dirección del viento no cambien favorece la aparición de huracanes. Aunque no se sabe si el cambio climático provocará más, está claro que serán más potentes.

Ophelia y los incendios de Galicia

Los vientos provenientes del sur que propiciaron el huracán son los mismos que han contribuido a extender los incendios de Galicia y Asturias, que han dejado cuatro muertos. Vientos de más de 30 kilómetros por hora, una humedad en la atmósfera por debajo del 30% y temperaturas superiores a 30 grados, la fórmula conocida por los meteorólogos como la regla de los 30, suponen el caldo de cultivo para los incendios forestales, según el meteorólogo de la Aemet Daniel Santos.

España ha sido testigo del paso de otros ciclones tropicales. En 1967, se formó la tormenta tropical Chloé también cerca de las costas de Cabo Verde, que alcanzó vientos de 138 kilómetros por hora y llegó a las costas cantábricas. En 1984, Monte Ventoso (Ferrol, Galicia) fue azotado por los vientos de hasta 158 por hora del ciclón tropical Hortensia. En 2005, un año excepcional que registró 15 huracanes, siete de ellos mayores, Vince y Delta alcanzaron las aguas nacionales. El primero tocó el golfo de Cádiz y el otro se formó al suroeste de las Canarias y alcanzó vientos máximos sostenidos de 100 kilómetros por hora. En 2009, el ciclón Klaus azotó las costas gallegas, con vientos de hasta 198 kilómetros por hora.

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sostenibilidad presentes este martes en la presentación del informe "Educación para la Sostenibilidad. Reflexiones y Propuestas", de la Fundación Alternativas y la Red Española para el Desarrollo sostenible. 

El trabajo recoge diversas recomendaciones para mejorar la situación actual de la formación reglada en materia de sostenibilidad, y muestra algunas de las experiencias existentes en España que incorporan estos principios "de manera transversal" a los programas curriculares. Además, el estudio aborda las iniciativas y proyectos educativos que pueden fomentar la conservación de la biodiversidad, el uso de energías limpias, la movilidad más sostenible o un consumo responsable que "ambientalicen" los propios centros escolares. 

En la presentación del informe, el director del Laboratorio de la Fundación Alternativas, Jesús Ruiz-Huerta, advirtió de que "el deterioro del planeta crece más rápidamente que el conocimiento y el desarrollo", por lo que propuso recuperar "tiempo y esfuerzo" a través de la educación. 

También la directora de la asociación de FUHEM, Yayo Herrero, consideró que la implementación de estos principios educativos es "crucial", ya que "vivimos en una crisis civilizatoria" y la educación "tiene que jugar un papel esencial" para reducir "la situación extrema en que nos encontramos". 

Por su parte, el diputado de la Asamblea de Madrid y exministro de Educación, Ángel Gabilondo, señaló que "todos los centros educativos deben ser ejemplares desde el punto de vista sostenible", pues, a su juicio, "la educación es salud para el planeta y la fuerza de cambio y progreso para alcanzar la libertad". 

En este sentido, el coordinador del informe y profesor titular en la Universidad Autónoma de Madrid, Javier Benayas recordó que "la especie humana es causante de todos los problemas medioambientales" y que "sin sostenibilidad no habrá futuro", por lo que la educación será "fundamental para enderezar el rumbo". 

Desde Ecoembes, el consejero delegado de esta entidad, Óscar Martín-Riva, instó a la sociedad a "actuar" para conseguir la "descarbonización" y a continuar buscando soluciones "de forma colaborativa" basadas en una "educación que nos lleve al conocimiento y a la acción".

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<h2>La educación medioambiental es fundamental para mejorar la situación del planeta</h2><p>Así lo consideran diferentes <strong>expertos en <a href=sostenibilidad presentes este martes en la presentación del informe "Educación para la Sostenibilidad. Reflexiones y Propuestas", de la Fundación Alternativas y la Red Española para el Desarrollo sostenible. 

El trabajo recoge diversas recomendaciones para mejorar la situación actual de la formación reglada en materia de sostenibilidad, y muestra algunas de las experiencias existentes en España que incorporan estos principios "de manera transversal" a los programas curriculares. Además, el estudio aborda las iniciativas y proyectos educativos que pueden fomentar la conservación de la biodiversidad, el uso de energías limpias, la movilidad más sostenible o un consumo responsable que "ambientalicen" los propios centros escolares. 

En la presentación del informe, el director del Laboratorio de la Fundación Alternativas, Jesús Ruiz-Huerta, advirtió de que "el deterioro del planeta crece más rápidamente que el conocimiento y el desarrollo", por lo que propuso recuperar "tiempo y esfuerzo" a través de la educación. 

También la directora de la asociación de FUHEM, Yayo Herrero, consideró que la implementación de estos principios educativos es "crucial", ya que "vivimos en una crisis civilizatoria" y la educación "tiene que jugar un papel esencial" para reducir "la situación extrema en que nos encontramos". 

Por su parte, el diputado de la Asamblea de Madrid y exministro de Educación, Ángel Gabilondo, señaló que "todos los centros educativos deben ser ejemplares desde el punto de vista sostenible", pues, a su juicio, "la educación es salud para el planeta y la fuerza de cambio y progreso para alcanzar la libertad". 

En este sentido, el coordinador del informe y profesor titular en la Universidad Autónoma de Madrid, Javier Benayas recordó que "la especie humana es causante de todos los problemas medioambientales" y que "sin sostenibilidad no habrá futuro", por lo que la educación será "fundamental para enderezar el rumbo". 

Desde Ecoembes, el consejero delegado de esta entidad, Óscar Martín-Riva, instó a la sociedad a "actuar" para conseguir la "descarbonización" y a continuar buscando soluciones "de forma colaborativa" basadas en una "educación que nos lleve al conocimiento y a la acción".

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Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCAMLR, en inglés) que se celebra desde hoy en la ciudad australiana de Hobart y hasta el próximo 27 de octubre.

"El riesgo de abrir esta área a la exploración de la pesca de krill", que mermaría la base alimenticia de los pingüinos adelaida, mientras "intentan recuperarse de dos catastróficos fracasos reproductivos en cuatro años es impensable", dijo el jefe de los programas polares de WWF, Rob Downie.

La propuesta para la creación de esta área protegida marina en Antártica Oriental, liderada por Australia, Francia y la Unión Europea, ha estado en la mesa durante ocho años sin que se llegue a un acuerdo.

El océano Antártico alberga más de 10.000 especies únicas, entre ellas la mayoría de la comunidad mundial de pingüinos, ballenas, aves marinas, el calamar gigante y el bacalao austral, pescado que representa el objetivo principal de las compañías pesqueras que operan en la región.

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<h2>Piden establecer un área marina protegida en la Antártida </h2><p><strong>Solo dos polluelos sobrevivieron a la última temporada de reproducción</strong> y cría en esta colonia, que cuentan con unos 36.000 ejemplares de pingüinos adelaida <em>(Pygoscelis adeliae)</em> que se alimentan principalmente del krill que encuentran cerca de su hábitat en Terre Adélie, en la Antártida Oriental.</p><p>Las muertes se han vinculado al hecho de que las capas de hielo se extendieron de forma inusual a finales del verano, lo que obligó a los pingüinos adultos a <strong>viajar distancias más grandes para buscar comida para sus crías.</strong> A raíz del viaje más extenso y un mayor tiempo de espera, las crías murieron de hambre, señaló la organización conservacionista.</p><p><strong>Hace cuatro años, esta misma colonia también sufrió la pérdida de toda su camada debido a las extremas condiciones meteorológicas</strong> que azotaron la región con inusitada dureza.</p><p>Estos dos incidentes han llevado a WWF a pedir la protección de las aguas de Antártica Oriental con vistas a la reunión de la Comisión para la <a href=Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCAMLR, en inglés) que se celebra desde hoy en la ciudad australiana de Hobart y hasta el próximo 27 de octubre.

"El riesgo de abrir esta área a la exploración de la pesca de krill", que mermaría la base alimenticia de los pingüinos adelaida, mientras "intentan recuperarse de dos catastróficos fracasos reproductivos en cuatro años es impensable", dijo el jefe de los programas polares de WWF, Rob Downie.

La propuesta para la creación de esta área protegida marina en Antártica Oriental, liderada por Australia, Francia y la Unión Europea, ha estado en la mesa durante ocho años sin que se llegue a un acuerdo.

El océano Antártico alberga más de 10.000 especies únicas, entre ellas la mayoría de la comunidad mundial de pingüinos, ballenas, aves marinas, el calamar gigante y el bacalao austral, pescado que representa el objetivo principal de las compañías pesqueras que operan en la región.

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30/09/2014

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