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Un turismo que valore la sostenibilidad por encima de todo es posible. Te contamos cómo hacer del mundo un lugar mejor mientras viajamos.

El deseo del ser humano por conocer el mundo que habita se remonta hasta la antigüedad, tratando de explorar parajes desconocidos o entablar nuevas relaciones comerciales, aunque también de divertirse. Los Juegos Olímpicos de Delfos, por ejemplo, instaurados en el 776 a. C, atraían a miles de personas procedentes de todas las regiones de Grecia o de las colonias de ultramar hasta el monte Parnaso para asistir a las competiciones o para adentrarse en el santuario. Un hervidero de viajeros que bien podrían ser llamados ya turistas.

Desde entonces, el turismo se ha convertido en uno de los sectores económicos más importantes, y es el encargado de mover de un lado al otro del planeta a personas atraídas por la historia, la cultura o la naturaleza de otros lugares. Una industria que, además, tiene un importante impacto medioambiental y que desde hace poco tiempo está evolucionando hacia el turismo regenerativo. Vamos a ver qué tipo de turismo es ese exactamente.

Por qué necesitamos un turismo regenerativo

Nadie quiere viajar a un lugar dañado o contaminado, ¿verdad? Sin embargo, muchos destinos sufren el desgaste que supone acoger a miles de turistas cada año.

Es lo que ha sucedido este mismo verano en el Reading Festival de Reino Unido. Tras tres días de conciertos, la zona quedó cubierta por cientos de tiendas de campaña abandonadas y toneladas de basura esparcidas por el recinto. Solo en los festivales que se celebran cada año en suelo británico, se arrojan a los vertederos 875 toneladas de plástico, según revela la publicación The Tab.

El desastre es tal, que algunos lugares han llegado a prohibir el turismo. Como la isla tailandesa de Koh Tachai, un paraíso que en apenas cinco años sufrió una degradación considerable de sus recursos naturales. Las masivas visitas estaban destruyendo la biodiversidad de la isla, lo que llevó al gobierno tailandés a su cierre indefinido al turismo.

Podemos mencionar cientos de ejemplos. Como lo ocurrido en Costa Rica en 2015, cuando una oleada de turistas impidió que cientos de miles de tortugas pudiesen poner sus huevos en las playas. Por no hablar de otros casos, como la cría de delfín que fue sacada del mar para el disfrute de los curiosos y acabó muriendo.

Además del daño que ocasiona al medio ambiente, el turismo también afecta al desarrollo social de los lugares donde se extiende. Muchas veces genera progreso o músculo económico, pero otras veces deriva en un verdadero problema urbano. Así lo cuenta el documental El síndrome de Venecia (2012), que narra cómo en apenas unas décadas este lugar pasó de ser una ciudad habitable a una mera atracción turística al servicio de los visitantes de un solo día.

Aumento de los precios y pérdida de los negocios locales

Como consecuencia del aumento de los precios y la pérdida de los negocios locales, la ciudad perdió a gran parte de sus habitantes, que se vieron forzados a emigrar. Por no mencionar los efectos adversos que tiene el paso de cruceros y el aumento del nivel del mar sobre una ciudad que cada año está más expuesta a inundaciones.

No sabemos si los directores del documental habrían imaginado cuando lo estrenaron, que llegados al 2021 la ciudad tendría que tomar la decisión de cobrar a todos sus visitantes por entrar y obligarles a reservar su acceso con antelación, como si de verdad se tratase de un parque temático en vez de una de los centros más dinámicos y relevantes para la cultura, el arte y la economía italiana durante siglos.

Dicen que el ser humano destroza todo lo que toca, y eso es lo que está ocurriendo en muchos lugares únicos. ¿Es posible viajar sin dañar el medio ambiente? Es más, ¿puede la actividad turística favorecer el lugar que visitamos?

El turismo se ha visto siempre como una máquina de generar dinero que se sostenía sobre la cultura, la historia, la gastronomía y la naturaleza. Sin embargo, en los últimos tiempos estamos descubriendo que la sostenibilidad también puede generar valor en este sector. Un turismo responsable con el medio ambiente, rentable y atractivo es posible, un turismo basado en la regeneración, en una regeneración sostenible.

Todo lo que implica el turismo regenerativo

El turismo regenerativo defiende una forma sostenible de viajar y conocer otros lugares. Su objetivo principal es que los visitantes tengan un impacto positivo en su lugar de vacaciones, dejándolo mejor de lo que lo encontraron. Un concepto que va más allá del “no dañar”, y que busca la regeneración y la revitalización activa del entorno, produciendo resultados positivos para las comunidades y las economías locales: la regeneración sostenible.

Tras el cierre de fronteras que hemos vivido estos dos años por la pandemia, los líderes del turismo de destinos de todo el mundo han pasado muchos meses reevaluando sus activos y ofertas. Se trata de una tendencia que ya hemos empezado a ver este verano. Y todo apunta a que, a partir de ahora, el turismo regenerativo será una manera interesante de planificar nuevas vacaciones.

¿Qué actividades se incluyen?

¿Te gustaría disfrutar de tu próximo viaje como turista regenerativo? La forma más sencilla de lograrlo es compensando tus emisiones. Puedes hacerlo a través de empresas que se dedican a capturar las emisiones de carbono para proteger nuestro clima, como Greenfleet o Sustainable Travel International.

O valora con quién contratas tus vacaciones. Elige agencias, operadores turísticos y hoteles responsables, que tengan el menor impacto medioambiental posible o que, de alguna manera, tengan un impacto positivo en la comunidad local.

¿Qué puedes hacer para practicarlo?

  • Consume en establecimientos y empresas locales: La sostenibilidad no implica solo el cuidado de la naturaleza, sino también el desarrollo de las personas. Por lo tanto, el respeto a la cultura y al modo de vida de cada comunidad es un factor fundamental del turismo regenerativo. Para que las comunidades del destino que visitamos puedan prosperar y continuar viviendo dignamente en ese lugar, debemos contribuir con la economía local consumiendo en sus establecimientos y contratando sus actividades o servicios.
  • Contribuye a la limpieza y a la recuperación del entorno: Todos deberíamos valorar lo importante que es disfrutar de un entorno limpio y sano. Por lo tanto, también deberíamos analizar qué podemos hacer para evitar que se contamine o que se dañe. Una forma de contribuir a minimizar este problema es participar activamente en la limpieza de playas, bosques, etc. Para ello basta con que lleves contigo siempre una bolsa y dediques unos minutos de tus paseos a recoger la basura que encuentres.
  • Colabora con proyectos sociales que necesiten ayuda: En Nepal, las cabañas de Tiger Mountain Pokhara Lodge, sirven para recaudar fondos para la escuela y completar la construcción de aulas adicionales y formar a los maestros. Los viajeros pueden traer donaciones para la escuela mientras disfrutan de actividades como el senderismo dentro de un entorno con una belleza natural espectacular.

Como sociedad, cada vez estamos más concienciados con el cuidado del planeta. Una preocupación que nos acompaña también durante nuestras vacaciones. Viajar de manera sostenible no solo es posible, sino que nos acerca mucho más al mundo que habitamos.

Fuente: Sostenibilidad,

Artículo de referencia: https://www.sostenibilidad.com/desarrollo-sostenible/turismo-regenerativo/?_adin=11551547647,



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