Las cifras de inversión en el complejo militar de Fort Irwin, en el desierto de Mojave (California) tampoco dejan demasiado alejado estos majestuosos adjetivos: las instalaciones cuenta con 2.000 millones de dólares (1.340 millones de euros) de inversión, sólo en la primera fase.

El campo de entrenamiento estadounidense de Fort Irwin es un centro emblemático para el cuerpo militar del país gobernado por Barack Obama. Enclavado en el simbólico desierto de Mojave, se trata no sólo del mayor campo de entrenamiento de tropas del país, sino que concentra el centro de comunicaciones espaciales Goldstone de la NASA. La presentación del proyecto, realizada el jueves pasado estuvo cargado de simbolismo militar: la ceremonia conjunta organizada por el Departamento del Ejército y las empresas implicadas, se realizó en el recinto militar.

Listo para 2013

“El proyecto se halla en una fase inicial, que continuará ahora con los estudios necesarios para la concreción de la solución tecnológica más adecuada y eficiente”, señala Acciona a través de un comunicado en su página web.  Su desarrollo se plantea con un horizonte temporal que se prevé largo. Si bien el proyecto se ejecutará por fases, de forma que “para 2013 se prevé producir los primeros kilovatios en una planta fotovoltaica de 20 MW”. El resto de las instalaciones combinarán la tecnología termosolar y fotovoltaica y se finalizarían para 2022.

Por mandato federal, el Ejército estadounidense debe reducir en un 30% su consumo energético para 2015 (sobre la base de 2003) y el 25% de su demanda deber ser cubierta por fuentes renovables para 2025.

El proyecto Fort Irwin se enmarca en el programa Enhanced Use Leasing: una iniciativa que permite alquilar en régimen de arrendamiento los terrenos militares de EE UU a empresas privadas, para ponerlas en valor y promover su aprovechamiento económico.



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