Desde un enfoque temático, arte y sostenibilidad tienen una larga trayectoria. Si bien ya se encuentran paisajes representados en antiguos grabados chinos de tinta, dibujos en tumbas del Antiguo Egipto, frescos romanos del siglo I antes de Cristo u motivos paisajísticos como ceraciones divinas en la Edad Media, no es hasta el Renacimiento, en el siglo XV-XVI, cuando la naturaleza adquiere autonomía en la pintura, especialmente de la mano de los autores flamencos y alemanes.

Este acercamiento de la pintura a la sostenibilidad en su vertiente ambiental sería ya una constante en el arte pictórico, que con la llegada del Barroco, el Romanticismo, el Impresionismo, el Posimpresionismo y las sucesivas corrientes, fue incorporando el interés en plasmar principalmente el aprovechamiento de los recursos naturales.

Arte y sostenibilidad más allá de la temática

Para encontrar el siguiente paso relevante entre el arte y la sostenibilidad hay que viajar hasta la segunda mitad del siglo pasado.

Si hasta este momento el arte había interaccionado con el desarrollo sostenible únicamente en un plano temático, haciendo de él el contenido de la obra, a partir de finales de la década de los sesenta el movimiento Land Art, también llamado Earth Art o Earthwork, comienza a hacerlo también protagonista de su continente: tanta importancia tiene el mensaje de sostenibilidad que la obra quiere transmitir como su formato, el empleo de los materiales, su impacto en el entorno…

Por ejemplo, la obra más representativa del Land Art es la Spiral Jetty de Robert Smithson: una enorme escultura situada en el desierto de Utah fabricada a partir de 5.000 toneladas de basalto que se internan en el Gran Lago Salado y describen una espiral. Como el resto de producción artística del Land Art, la Spiral Jetty está condicionado por el paisaje, del que forma parte hasta entrelazarse por completo.

Las características que convierten al Land Art en el primer movimiento creativo sostenible en el fondo y la forma son el empleo de materiales como madera, tierra, arena, piedras, agua… y el hecho de estar sometido, al igual que el entorno natural, a las condiciones meteorológicas, lo que con frecuencia provoca cambios en su composición como si fuera un elemento natural más.

El impacto del arte en la naturaleza

Con el cambio de milenio, la comunidad artística siguió fomentando el arte sostenible, que es aquella que tiene en cuenta el impacto que su obra genera en los planos social y ambiental. De manera similar a lo que sucede con la arquitectura sostenible, los artistas sostenibles buscan optimizar el empleo de los recursos naturales para reducir la huella ambiental de su trabajo.

Pero la relación entre el arte y la sostenibilidad no se limita únicamente al soporte físico, ya sean esculturas creadas con materiales naturales o cuadros elaborados con materiales respetuosos con el medio ambiente, sino que existe también una relación que va más allá de lo que se puede ver a priori en la obra.

Fuente: Sostenibilidad,



Dejar una respuesta

avatar
  Suscribir  
Notificar de