Juego de Tronos alerta sobre el cambio climático

Juego de tronos y el cambio climático

Las historias de ficción que llenan páginas de libros y cintas de película muchas veces esconden mensajes que en principio pueden pasar inadvertidos. De la misma manera que La guerra de las galaxias es una alegoría de la lucha por un desarrollo sostenible, Juego de tronos trata de alertarnos sobre la amenaza del cambio climático. Tal y como el escritor y guionista de la serie, George R. R. Martin, reconocía en 2013, “el cambio climático es algo que puede acabar con el ser humano, por eso quise hacer un analogía con la obra, no específicamente para el momento actual, sino en general”.

Los caminantes blancos representan el cambio climático

Más allá del Muro habitan "demonios de nieve, hielo y frío (…) El único enemigo que importa de verdad". Son los caminantes blancos, un peligro que, al igual que el cambio climático, acecha a la vuelta de la esquina aunque mucha gente no cree que sea real y de hecho algunos piensan que sólo son historias para asustar a los niños. Las dos amenazas son producto de la acción del hombre: el cambio climático derivado del modelo de producción energética, la sobreexplotación y sobreconsumo de recursos están dañando el planeta, mientras que la llegada de los hombres a la tierra de Juego de tronos arrasando con todo a su paso provocó la aparición de los caminantes blancos.

En ambos casos se trata de una fuerza destructora sobrehumana que altera el clima y cuyos efectos negativos no son exclusivamente la subida de la temperatura en el caso del cambio climático y la bajada en el caso de los caminantes blancos, sino que todo lo que se deriva de este cambio: las respectivas sequías y heladas que imposibilitan el cultivo de alimentos, las migraciones de habitantes que tratan de huir hacia zonas más prósperas, etc. Se trata, a fin de cuentas, de uno de los mayores desafíos para la humanidad y para los protagonistas de la serie.

Afecciones al ser humano, a su economía, al entorno y a los animales

En ambos casos se han producido ya las pérdidas irreparables de muchas personas y a sus medios de producción; en Juego de tronos a causa de los caminantes blancos, que resucitan a los humanos convirtiéndolos en un ejército de muertos, y en nuestro mundo provocadas por los fenómenos naturales extremos,  la insalubridad del medio ambiente y la contaminación atmosférica, etc. De hecho, en el mundo real el coste del cambio climático en términos económicos es una realidad dependiendo de cada país. En 2013, por ejemplo en México, el coste del cambio climático fue del 7 % de su producto interior bruto (PIB) , y en todo el mundo se estima que con tan sólo un aumento de temperatura de 2 °C tendríamos pérdidas económicas de entre un 0,2 % y un 2 % del PIB mundial.

Por otro lado, el hábitat de ambos mundos se ha visto gravemente perjudicado. Como se ve en la imagen, la naturaleza floreciente ha sucumbido al hielo de los caminantes blancos, mientras que la desertificación, las sequías y las inundaciones han destruido y amenazan multitud de ecosistemas en nuestro mundo. Lo mismo sucede con la fauna. Algunas especies animales han muerto a manos de los caminantes blancos y se han reconvertido en lacayos del mal, mientras que el cambio climático acelera la extinción y amenaza multitud de especies en la Tierra.

Las principales casas nobiliarias son los países más contaminantes

Mientras los principales países emisores están preocupados por su industria, transporte o economía internos en lugar de intentar paliar el cambio climático, las casas nobiliarias de Juego de tronos luchan por alcanzar el Trono de Hierro olvidando la gran amenaza que se cierne sobre todos ellos: los caminantes blancos, sin darse cuenta de que si ambos –calentamiento global y caminantes blancos- siguen avanzando, nadie sobrevivirá. De esta forma, los Siete Reinos y los países occidentales continúan enfrascados en sus guerras particulares y el verdadero problema permanece en un segundo plano para los ciudadanos y la opinión pública.

Sólo si los Lannister, Targaryen, Stark y Baratheon, Tyrell, Martell, Arryn, Tully, Greyjoy, etc. olvidan sus batallas entre sí podrán acabar con los caminantes blancos; y de la misma manera, los mayores emisores de gases de efecto invernadero representados por China, Estados Unidos, India, Rusia, Japón, Alemania, Canadá, Brasil, Indonesia, etc.,  que representan cerca del 90 % de las emisiones globales, están llamados a frenar el cambio climático y cumplir lo pactado en el Acuerdo de París.

El Pueblo Libre o los salvajes son los países en desarrollo y los SIDS

Más allá del Muro, más cerca que nadie de los caminantes blancos, vive el Pueblo Libre, también conocidos como los salvajes. Es el primer pueblo que está sufriendo ya los estragos del enemigo y han tenido que cruzar al otro lado del Muro para protegerse de la amenaza, tal y como sucede con los cientos de miles de refugiados climáticos.

A medida que aumentan los caminantes blancos la amenaza es aún mayor, desconociéndose qué pasaría si consiguieran cruzar el muro. Del mismo modo, en nuestro mundo, a medida que aumenta la temperatura de la Tierra los riesgos son todavía mayores, siendo desconocida la magnitud de las catástrofes si se superan los 2 0C acordados como límite en el Acuerdo de París.

Lo mismo les está sucediendo hoy a los países en desarrollo y con menos recursos, desprotegidos y pobres que se ven más afectados por las consecuencias del cambio climático en la agricultura y sus medios de producción, seriamente amenazados por el calentamiento global. Un claro ejemplo en nuestro mundo son los SIDS (pequeños estados insulares en desarrollo, por sus siglas en inglés), que actualmente corren el riesgo de desaparecer bajo el océano por la subida del nivel del mar.

Existen negacionistas en los siete reinos, al igual que existen negacionistas en el mundo real

Los negacionistas o descreídos del cambio climático y de los caminantes blancos habitan en la zona más al sur del Muro y en los países desarrollados. Estos negacionistas no notan todavía las consecuencias del calentamiento global –o la existencia de los Otros, los Caminantes Blancos- y por lo tanto no creen que sea una amenaza real, tal y como llegó a afirmar Tyrion Lannister: “No creo que gigantes y demonios y caminantes blancos estén acechando más allá del Muro”.

Como sucede en el mundo real, aquellos que sufren las consecuencias de una manera más directa son conscientes del problema, al igual que los Stark son quienes más se preocupan por los caminantes blancos. Muchos de los negacionistas del cambio climático, quizá por no su sufrirlo lo suficiente, no están preocupados por la suerte que correrán quienes viven más de cerca el problema.

La Guardia de la Noche son los expertos en cambio climático, el IPCC

La que probablemente es la orden más antigua de los Siete Reinos tiene la misión de defender el Muro frente a la los peligros que se agolpen más allá de la frontera norte. Esta labor de vigilancia y lucha es similar al trabajo que desarrolla el IPCC (Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático, por sus siglas en inglés).

Tanto los científicos del IPCC como la Guardia de la Noche y los sabios que ya lo han vivido en épocas anteriores saben que el peligro es inminente e intentan alertar sobre la amenaza de los caminantes blancos y el calentamiento global, contra los que luchan para defender a quienes viven dentro del Muro a pesar de que muchos no crean que exista tal peligro; y si bien al principio el temor no era unánime, en la actualidad ambos colectivos apenas albergan dudas sobre la existencia de una enorme amenaza, existiendo en la comunidad científica una unanimidad del 97 %.

Por otro lado, la Ciudadela es la sede de la Orden de los Maestres eruditos que aconsejan a los señores de los Siete Reinos, que podrían ser en nuestro mundo un compendio de universidades, gobiernos, prensa, empresas y ONG. Si los maestres de los Siete Reinos acceden a difundir el conocimiento recogido en La Ciudadela, tal vez se logre crear una conciencia real sobre el problema; y si gobiernos, universidades, empresas, ONGs y prensa apoyan la labor de información y difusión sobre los peligros del cambio climático, quizás también se logre frenar.

El Muro o la falsa creencia de seguridad tecnológica

El Muro que separa la frontera norte de los Siete Reinos mantiene la amenaza de los caminantes blancos lejos de la civilización. Sin embargo, es un error pensar que esta edificación podrá evitar indefinidamente una eventual confrontación. De la misma manera, parte de nuestra sociedad tiene la creencia errónea de que su nivel de tecnificación e industrialización será suficiente para combatir las fuerzas de la naturaleza para siempre. Sin embargo, lo realizado hasta ahora no es suficiente para evitar los desastres del cambio climático y es necesario crear estructuras más adaptadas y resilientes para luchar contra sus efectos.

Por otro lado, en la serie se vuelve necesario forjar un ejército que se enfrente directamente a la amenaza, mientras que en nuestra realidad no será suficiente con crear estructuras adaptadas al cambio climático y descarbonizar la economía, sino que también es imprescindible crear un ejército global de luchadores contra el calentamiento global para lo cual es necesaria la  concienciación social y la cooperación.

El Vidriagón y las energías renovables, la clave para combatir la amenaza

El Vidriagón o Fuego helado es la debilidad conocida de los caminantes blancos. Las armas fabricadas con este material son letales para la amenaza de los Otros, y quizás la única solución frente al peligro que representan.

En nuestra realidad, descarbonizar la economía, o reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, apostando por las energías renovables es una de las principales armas con la que contamos para mitigar el calentamiento global, ya que aportan beneficios ambientales, son inagotables, autóctonas, generan empleo y por lo tanto mejoran la economía y aportan seguridad a los países porque reducen su dependencia energética. Además, al igual que el Vidriagón como valiosa herramienta frente a los caminantes blancos, las energías renovables eran hasta hace poco desconocidas como arma contra el cambio climático.

Colaboración global necesaria para acabar con la gran amenaza

Para luchar contra los caminantes blancos es necesario que todos dejen de lado sus diferencias y hagan frente al enemigo común; y este compromiso también se da en el Acuerdo de París, a través del cual todos los Estados miembro han de cumplir con los objetivos de reducción de emisiones para frenar el cambio climático, para la que será necesaria la colaboración de medios de comunicación, universidades, ONG, etc.

Pero no es el único punto del Acuerdo de París que tiene su equivalente en Juego de tronos. El banco de hierro subvenciona a las casas para ganar las Luchas de Poniente cuando debería estar sufragando la batalla común de todas las casas frente a la gran amenaza de los caminantes blancos, de la misma manera que el tratado resultante de la COP21 contempla un compromiso financiero de los países desarrollados con países en desarrollo para adaptarse al cambio climático. 



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