La pandemia del coronavirus ha impactado como un misil en la línea de flotación de todas las estructuras en las que pensemos. También en la de la agenda global. Y de entre las citas más importantes, en las de la acción climática del Pacto Verde Europeo.

Y es que la crisis del coronavirus podría significar una enmienda a la totalidad a los objetivos climáticos previstos para 2020. Pero, si bien la prioridad de gobiernos y ciudadanos es, sin duda, la lucha contra la propagación de esta enfermedad, son muchas las voces que alertan de que su inmediatez no debe distraer a la política de sus planes energéticos y climáticos, ya que las amenazas del calentamiento global siguen inalterables.

En este sentido, el Green Deal y la inversión en energías renovables van a resultar determinantes. Los planes del Pacto Verde Europeo serán fundamentales para afrontar la reconstrucción de las economías europeas reconciliando el progreso con la salud del planeta. Al menos muchos líderes políticos y entidades privadas siguen apostando por ello.

Green Deal o el proyecto de descarbonizar la economía

Antes de seguir, veamos qué es el Green Deal. El día 11 de diciembre de 2019, Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, presentó el Green Deal o Pacto Verde de la UE, una hoja de ruta para hacer sostenible la economía de la Unión Europea.

Se trata de un ambicioso plan para luchar contra el cambio climático con 50 medidas concretas de acción y un gran objetivo final: que Europa alcance la neutralidad en carbono en el año 2050, desligando el crecimiento económico del uso de recursos del planeta, y reducir las emisiones hasta un 55% en los próximos 10 años (el objetivo fijado anteriormente era de un 40%).

Para llevarlo a cabo, el 4 de marzo de 2020 fue propuesta una Ley Europea del Clima que convierta el compromiso político en una obligación legal y un detonante para la inversión.

El Pacto Verde Europeo no es un lujo, sino un salvavidas

Que la pandemia del coronavirus debería intensificar los esfuerzos contra el cambio climático y forzar una transición a una economía baja en carbono como centro de la recuperación de la crisis, es uno de los mensajes que más fuerte estamos oyendo y leyendo estos días.

El pasado 9 de abril, trece ministros y ministras europeos de Medio Ambiente publicaron una carta en la que enfatizaban la importancia de los planes elaborados en el Acuerdo Verde Europeo para reconstruir la economía.

Las iniciativas del Green Deal abordan todos los sectores financieros, con una nueva estrategia industrial y un plan de acción de la economía circular, así como la futura ley europea del clima o una inversión muy significativa de recursos para hacer todo ello posible.

Por eso, pese a que el foco está puesto ahora en la pandemia, los líderes europeos destacan que cualquier intento de reiniciar la economía debería incorporar estos objetivos a largo plazo y un gasto sostenible en infraestructuras, o arriesgarse a perder tiempo, dinero y recursos. Como afirman en su misiva, “la gran lección de la crisis del COVID-19 es que la acción temprana es esencial”.

El propio Frans Timmermans, Vicepresidente de la Comisión Europea, esgrimía estos días que el Pacto Verde Europeo no puede ser tomado como un lujo, sino como un salvavidas para salir de la crisis, y que movilizar la inversión para restaurar la vieja economía significaría perder dos veces.

Precisamente, algunas empresas ya han expresado su compromiso con la acción climática en un manifiesto que insta a los gobiernos de la Unión Europea a dar prioridad a las inversiones verdes en sus planes de recuperación económica tras la crisis del COVID-19.

Pacto Verde Europeo: las energías renovables, claves en la recuperación tras el COVID-19

En este contexto, un informe publicado estos días por la Agencia Internacional de Energía Renovable asegura que acelerar la inversión en energía renovable podría generar enormes beneficios económicos para el PIB mundial además de ayudar a la lucha contra la emergencia climática.

Según el informe, invertir en energía renovable generaría ganancias globales en el PIB de 98 billones de dólares, cuadruplicaría el número de empleos en el sector a 42 millones en los próximos 30 años, y mejoraría de manera considerable los indicadores globales de salud y bienestar. Eso sin contar con que reduciría las emisiones de dióxido de carbono de la industria energética en un 70% para 2050 al reemplazar los combustibles fósiles.

¿El cambio climático podría influir en futuras pandemias?

Los investigadores en materia de biodiversidad alertan de que pandemias como la que estamos viviendo y cambio climático están íntimamente conectados. La destrucción de los ecosistemas provoca distorsiones y desequilibrios a veces imprevisibles, como que se den nuevos vectores de transmisión de enfermedades o inestabilidades en las poblaciones de determinadas especies.

Por su parte, el deshielo del permafrost de los Polos puede liberar bacterias y virus que han estado aletargadas durante siglos. Además, las personas somos más vulnerables a enfermedades por culpa de la contaminación que nos debilita y nos hace más frágiles para luchar contra ellas.

De ahí la importancia de seguir enfocados en la lucha contra el cambio climático y trabajar en una recuperación económica que incluya sus objetivos para evitar consecuencias en forma de racimo que tal vez hoy ni siquiera podemos pronosticar.

Fuente: Financial Times, Noticias del Parlamento Europeo, The Guardian, Forbes, Ethic, EFE Verde, Real Instituto Elcano, Sostenibilidad,

Artículo de referencia: https://www.sostenibilidad.com/desarrollo-sostenible/importancia-pacto-verde-europeo-recuperacion-crisis-coronavirus/,



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