Fotografía: © Isaac Fernández Galisteo – www.naturalezavision.net

Mañana, día 2 de Febrero, se celebra el Día Mundial de los Humedales, en conmemoración de la firma del Convenio sobre los Humedales en Ramsar, Irán, el 2 de Octubre del año 1971.

El lema para este año 2019 es: “los humedales y el cambio climático”.

Como consecuencia de la actividad humana, las cantidades de dióxido de carbono (CO2) y de gases de efecto invernadero emitidas a la atmósfera están aumentando, así como el calentamiento global del Planeta.

Una de las claves para hacer frente al cambio climático y sus consecuencias son los humedales, ya que son una solución natural, puesto que absorben y almacenan carbono, siendo uno de los sumideros más eficaces de la Tierra.

Reducen y alivian las sequías. Funcionan como esponjas, captando el exceso de lluvia, haciendo decrecer las inundaciones. Actúan como amortiguadores, en lo que respecta a los humedales costeros, reduciendo la intensidad de las olas, de las mareas de tempestad y de los tsunamis.

Asimismo, los humedales son una fuente de biodiversidad, donde cohabitan multitud de especies tanto faunísticas como vegetales. Este hecho lo pude comprobar en el continente africano, concretamente en el Delta del Okavango (Botswana), un auténtico vergel de explosión de vida.

Se trata de un río que no desemboca en ningún mar, sino todo lo contrario, en el desierto del Kalahari. Cada año acuden miles de animales en migración cuyo fin es la supervivencia.

Cuando se desecan los humedales, pasan de ser sumideros de carbono a ser una fuente de carbono, liberando a la atmósfera siglos de carbono almacenado, al mismo tiempo que aumentan de forma significativa las emisiones de CO2, por lo que su conservación es de vital importancia.

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Fuente: Isaac Fernández Galisteo – Técnico de Medio Ambiente de Ambientum,