Los ríos son una de las principales fuentes de agua del planeta y el hábitat de un sinfín de formas de vida. Por eso, la riqueza económica y ambiental que albergan es incalculable.

Además, son grandes compañeros en la lucha contra el cambio climático. Los sedimentos que arrastran mantienen los grandes deltas del planeta. un moderador natural de la subida del nivel del mar, y algunos estudios avisan de que la vegetación de sus riberas es capaz de regular la temperatura del agua.

De hecho, más de 2.000 millones de personas dependen directamente de los ríos para beber, el 25% de la producción mundial de alimentos se sirve de sus aguas y en ellos se capturan al menos 12 millones de toneladas de pescado al año.

Cada vez es más urgente invertir en medidas de saneamiento que aseguren el flujo suficiente y limpio de sus aguas. Ya hay grandes ciudades que están trabajando en revitalizarlos, sobre todo en los tramos urbanos, zonas en las que sufren en mayor medida el vertido de basuras, aguas fecales y residuos químicos que matan sus aguas.

Cheonggyecheon en Seúl (Corea del Sur)

Uno de los casos más espectaculares en la recuperación de ríos urbanos lo encontramos en Seúl. Su río Cheonggyecheon había sido sepultado por una autopista que ya no podía seguir siendo utilizada. Se restauraron 6 kilómetros de este arroyo entubado que por fin volvía a la superficie, y se convirtió en el eje de un parque de 40 hectáreas.

Desde entonces, según los datos de la administración coreana, la zona ha experimentado un extraordinario crecimiento en su biodiversidad, se ha reducido el efecto de isla de calor y la contaminación del aire urbano y, de paso, ha habido un incremento en el uso del transporte público.

Río Rin (Suiza)

El “Programa de Acción del Rin” nació en 1987, una iniciativa para la recuperación del río promovida por los gobiernos de varias ciudades que, un año antes, habían sufrido uno de los episodios más negros en la historia de sus aguas: 20 toneladas de sustancias tóxicas fueron vertidas a su cauce por una empresa suiza a causa de un incendio en uno de sus edificios. Las consecuencias medioambientales fueron catastróficas.

Gracias a este programa para eliminar la contaminación del río y a los más de 15 mil millones de dólares que se invirtieron, las aguas del río Rin se están recuperando. Aún queda trabajo por hacer, pero actualmente el 95% de las aguas residuales de las empresas se tratan y ya existen 63 especies de peces habitando su cauce.

Támesis en Londres (Reino Unido)

En 1957 el Museo de Historia Natural declaró al Támesis, el río que vertebra la ciudad de Londres, biológicamente muerto. Parece que por entonces era un vertedero pestilente en el que los peces no podían vivir porque durante varios kilómetros de su cauce no había oxígeno. Los bombardeos de la guerra habían destruido parte del sistema de alcantarillas que mantenían el río limpio.

Desde los años 60 se han ido tomando medidas para eliminar la contaminación del río y revertir esta situación, reconstruyendo el sistema de drenaje o poniendo cerco a pesticidas, fertilizantes y metales tóxicos de la industria que llegaban a sus aguas.

Ahora el gran enemigo del río son los plásticos que acaban en él por múltiples causas y Londres, constantemente, hace campañas por un Támesis más limpio para combatirlos. Aunque el problema de las aguas residuales en el río no se ha resuelto completamente, los peces han vuelto al Támesis y ya cuenta con 125 especies e incluso, de vez en cuando, alguna ballena despistada aparece en sus aguas.

Río Manzanares en Madrid (España)

El río Manzanares, el arroyo “aprendiz de río” como lo llamaba Francisco de Quevedo, es otro ejemplo de recuperación de aguas y ecosistemas. Después de las obras de Madrid Río, afrontó la creación de un corredor ecológico que comunicaba la zona norte, donde nace, con su desembocadura en el río Jarama, centrando la atención en los 7,5 Km que atravesaban la ciudad de Madrid.

La apertura de compuertas generó una explosión de vida e hizo posible que los sedimentos arrastrados crearan bancos de arena en los que germinaban las semillas que arrastraba el agua.

El resultado es una ribera con especies florales autóctonas, como enea o juncos, y otras especies de árboles como álamos y olmos que han crecido de manera espontánea. Esto lo convierte en un hábitat idóneo para otras especies animales.

La calidad del agua del río también ahora es mejor, con más oxigenación y una reducción de los nitratos, en parte, gracias a la presencia de toda esta nueva vegetación.

Canales de Copenhague (Dinamarca)

Hubo un tiempo en el que los ríos y canales de Copenhague recibían el agua de lluvia de las tuberías que se mezclaban con la red de saneamiento y, a menudo, vertía residuos contaminantes a sus aguas.

A partir de 1991, la ciudad llevó a cabo un plan de recuperación de ríos y canales, mediante el que los drenajes pluviales fueron reformados y la entubación de los desagües fue mejorada. El proyecto logró reducir en gran medida las aguas residuales que se vertían al puerto, cambiando la calidad del agua de insalubre a apta para el baño e incluso cristalina.

Fuente: Sostenibilidad,

Artículo de referencia: https://www.sostenibilidad.com/agua/ranking-rios-recuperados-todo-el-mundo/,



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