Cada uno de nosotros generamos a diario gran cantidad de residuos farmacológicos. Cuando nos duchamos, hacemos la colada o nos tomamos un medicamento, enviamos por el desagüe restos contaminantes que, a veces, ni las plantas de tratamiento de aguas residuales son capaces de eliminar. Un grupo de investigadores se han embarcado en la nada sencilla tarea de buscar formas de detectar estas sustancias en el agua, y parece que lo han encontrado.

Núria Fontanals encabeza el grupo de investigación Cromatográfica del  Departamento de Química Analítica y Química Orgánica de la Universidad Rovira i Virgili (URV) que, junto con la Universidad de Florida han creado un sistema capaz de retener los contaminantes de una forma más simple y económica que los métodos actuales.

Este novedoso método tiene como protagonista una tela flexible de algodón impregnada con polímeros cuyas propiedades son similares a las de los contaminantes que se pretende detectar.

Este hecho permite que los polímeros tengan afinidad con ellos y los retengan cuando pasan a través de la tela atrapándolos entre las fibras de tejido. Una de las ventajas más sustanciales de este innovador método es que, después, la tela puede ser plegada y almacenada en un contenedor con disolvente orgánico para concentrar y extraer los contaminantes recogidos.

Según los investigadores, el nuevo método resultaría mucho más sencillo, eficiente y barato que los sistemas utilizados en la actualidad.

Además, el éxito de los resultados ha abierto la veda para investigar con nuevos materiales que puedan tener afinidad con sustancias presentes en muestras más complejas como la orina y la sangre, por lo que pronto podríamos contar nuevas buenas noticias de este equipo de científicos.

Resultados similares con polímeros de ciclodextrina

Al otro lado del charco, un equipo de Científicos del Laboratorio de Nanotecnología de los Textiles y del Laboratorio de Química, de la Universidad de Cornell, en Nueva York, pueden presumir de otro logro contra la contaminación basado en el mismo principio.

Se trata de una fibra enriquecida con un polímero de ciclodextrina que absorbe las partículas perjudiciales presentes en el agua y el aire.

La ciclodextrina es una molécula producida por la degradación bacteriana de la celulosa y sus propiedades similares a las del carbón activado.

Habitualmente empleado para purificar el agua, le otorgan un poder de acción rápido y eficaz. El equipo de Nueva York se dio cuenta de las posibilidades que tendría este polímero integrado en fibras textiles de algodón (una tela  muy fácil de manipular), y el resultado que han obtenido también parece muy prometedor.

Fuente: I´MNOVATION #hub,