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La Tierra es el planeta del agua. No hay una especie que habite este mundo que pueda subsistir sin ella. Y la estamos matando. Sí, así es. La degradación de la calidad del agua y la contaminación, ponen en peligro su capacidad de generar vida, salud y progreso.

¿Cómo se ve afectada la calidad del agua por la contaminación?

¿De qué color es el agua que sale del grifo de tu casa? Una de cada cuatro personas no respondería que es transparente. A pesar de que las Naciones Unidas han reconocido el agua limpia como un derecho humano fundamental, un 26% de la población mundial no disfruta de una fuente de agua potable en su hogar, según Unicef.

Si bien es cierto que en los últimos años este porcentaje no ha dejado de disminuir, aún queda un largo camino hasta cumplir con la meta del Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 6 : lograr el acceso universal y equitativo al agua potable a un precio asequible para todos antes de 2030.

¿Recuerdas lo que sucedió en 2014 en Flint (Estados Unidos)? La ciudad dejó de recibir agua del sistema de distribución de Detroit y, como medida de ahorro de gasto público, comenzó a abastecerse de un río que estaba contaminado. Una solución que pronto se volvió un problema.

Sus habitantes llevaban 18 meses bebiendo agua envenenada por una negligencia política. La alarma fue real cuando una pediatra comenzó a alertar sobre la presencia de plomo en las muestras de sangre de los niños a los que trataba.

¿Qué agua podemos beber y cuál no?

Como el caso de Flint hay miles en todo el mundo. Y no solo por negligencias políticas, sino por falta de infraestructuras o de recursos. Millones de personas en todo el mundo consumen agua de mala calidad, que no es apta para ser bebida. Pero ¿cómo sabemos qué agua podemos consumir las personas?

La calidad del agua está determinada por sus características químicas, físicas y biológicas. Depende de factores como la temperatura, el contenido mineral disuelto en ella y la cantidad de bacterias que tiene. A partir de esa información, se decide qué uso puede tener: industrial, doméstico, consumo humano, etc.

Las principales fuentes de contaminación

Cuando esos tres parámetros que acabamos de mencionar cambian por culpa de la contaminación, la calidad del agua se ve afectada. La introducción de sustancias químicas o microorganismos no deseados produce cambios en su composición que pueden afectar gravemente a la salud del entorno y de quienes la consuman.

Fuentes

  • Desechos industriales: Todavía existe un gran número de empresas en el mundo que vierten sus residuos a ríos o mares sin tratar de forma adecuada.
  • Calentamiento global: El cambio climático también influye en la contaminación del agua. Cuando un ecosistema sufre temperaturas por encima de las habituales, la composición del agua se altera debido a que disminuye la cantidad de oxígeno.
  • Uso de pesticidas en la agricultura: Las granjas y la agricultura descargan grandes cantidades de químicos, fertilizantes, materia orgánica y otros residuos al agua.
  • Deforestación: Origina la aparición de bacterias y sedimentos bajo el suelo y la consiguiente contaminación del agua subterránea.
  • Derrames de petróleo: Los vertidos de crudo y sus derivados se deben al transporte deficiente del petróleo ya la filtración de productos como la gasolina, que generalmente es almacenada en tanques bajo tierra.

El problema del agua se ha convertido en un problema mundial. El 90% del agua que vertemos a los ríos es agua que va sin tratar, sin depurar. Por lo tanto, estamos vertiendo a las arterias del planeta agua contaminada que se convierte en veneno para los ecosistemas, las especies y para nosotros mismos.

¿Cómo evaluar la calidad del agua y su contaminación?

Si sale turbia o amarillenta, entendemos que no podemos beberla. Sin embargo, en la mayoría de los casos será el análisis de un laboratorio el que afirme qué agua es apta para el consumo.

¿En qué se basan estos análisis? En las características físicas, químicas y biológicas de este elemento.

  • Características físicas: Olor, sabor, color, temperatura, pH o turbidez.
  • Características químicas: Niveles de aluminio, mercurio, plomo, hierro, fluoruro, cobre, cloruro, sulfatos.
  • Características biológicas: Para saber el estado ecológico de un sistema acuático se analizan sus algas, bacterias, hongos, mohos y levaduras.

Nuestra actividad altera su estado natural y la contaminación, lo que genera graves daños ambientales en ríos y mares e imposibilita su uso para actividades como la agricultura. Por eso es fundamental asegurar un correcto tratamiento del agua para su reutilización y devolución al medio ambiente.

¿Cómo se puede mejorar la calidad?

En muy pocos años ha habido un cambio enormemente espectacular en cuanto a la limpieza del agua. Hace apenas unas décadas, creíamos que era un suministro natural que nos daba la madre naturaleza de manera ilimitada. Ahora tenemos que desarrollar técnicas para reutilizar y mejorar su calidad de manera apropiada. Puedes encontrar más información aquí.

Tratamiento de aguas

La finalidad del tratamiento de las aguas es reducir o eliminar la contaminación o las características no deseadas del agua. Consiste en una serie de procesos físicos, químicos y biológicos que eliminan los contaminantes del agua. El objetivo es conseguir que el tenga las características adecuadas según el uso que se quiera dar. Por eso, el proceso de tratamiento varía en función de sus propiedades de partida y también de su uso final.

Depuración de agua

La depuración del agua residual procedente de núcleos urbanos o industrias se lleva a cabo en una Estación Depuradora de Aguas Residuales (EDAR). Básicamente, la EDAR emula los procesos de depuración que ocurren de forma natural en el cauce del rio. Y lo hace de forma automatizada y exhaustiva.

El primer paso es retirar cualquier tipo de sólido. Desde ramas o piedras, hasta restos de arena, grasa o aceites que están en suspensión sobre el líquido. Luego se aplicaría un tratamiento biológico para eliminar la materia orgánica. Por último, se procedería a la eliminación de agentes patógenos.

Desalación del agua del mar

La desalación del agua del mar es una realidad desde hace mucho tiempo. Pero la novedad reside en que, gracias a la desalación por ósmosis inversa, esta actividad es cada vez más eficiente energéticamente.

La ósmosis inversa permite separar la sal del agua salada mediante una membrana semipermeable. No es solo el proceso más avanzado, sino también el más eficiente y sostenible, ya que genera hasta 4,5 veces menos emisiones de efecto invernadero que el resto de las tecnologías de desalación.

En el mundo hay ahora mismo alrededor de 18.000 plantas desaladoras y cada año.

Cómo mejorar su calidad, en resumen

La responsabilidad de cada uno a la hora de utilizar los recursos comunes es clave. Comportamientos como no dejar basura cuando estamos en la naturaleza o no tirar elementos por el WC difíciles de degradar, por ejemplo, ayudan a mantener óptima la calidad de nuestras aguas. Pero en realidad, los Gobiernos, las Administraciones y las empresas deben ser los encargados de llevar a cabo estrategias y acciones para asegurar que la calidad que llega a las personas y a la agricultura es la adecuada.

Entre las técnicas que pueden implementar se encuentran:

  • Revisar qué actividad humana e industrial está afectando a este elemento.
  • Estudiar cómo la contaminación hídrica afecta a los ecosistemas acuáticos y terrestres, su cadena alimentaria y salud humana, entre otros.
  • Evaluar la calidad de aguas subterráneas, aguas superficiales y demás recursos hídricos.
  • Reducir los contaminantes químicos que suelen acabar en ríos, lagos y océanos.
  • Depurarla eliminando estos contaminantes, pero también cualquier residuo sólido, orgánico y patógeno.
  • Tratar el agua salada para convertirla en agua dulce, apta para consumo y uso.

Fuente: Sostenibilidad,

Artículo de referencia: https://www.sostenibilidad.com/agua/calidad-agua-contaminacion/?_adin=11551547647,



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