La Higienización Activa de Residuos Urbanos, o también
conocida como Higienización por Vapor, es un método que
originariamente empezó a aplicarse a pequeña escala mediante
el uso de autoclaves. De hecho es muy común en todo el mundo el
empleo de estas técnicas de esterilización para el tratamiento
de residuos hospitalarios.
| El vapor de agua posee un coeficiente de transferencia
de calor mucho más elevado que el aire y esto lo convierte
en un magnifico elemento para entrar en contacto con el residuo y
calentarlo. Por regla general las técnicas de esterilización
empleadas en hospitales o laboratorios emplean el modelo Chamberland,
exponiendo el residuo a una temperatura de 120º a 1 bar de presión
durante 20 a 30 minutos. |
 |
Ahora bien, los residuos que se procesan en este tipo de instalaciones
presentan grandes diferencias con respecto a los residuos urbanos, tanto
a nivel de composición y morfología, como en su volumen.
Si bien el modelo teórico aportaba grandes ventajas y los primeros
prototipos auguraban un futuro prometedor, su aplicación a escala
real, la puesta en práctica definitiva y la consolidación
del proceso a nivel industrial no se produciría hasta entrado el
siglo XXI, de la mano de compañías como Ambiensys, S.L.
y por medio de la invención del GEISER, un equipo especialmente
concebido para el tratamiento de los residuos urbanos.
La Higienización Activa
La Higienización Activa no se considera un método finalista
como pudiera ser el caso de la incineración, la pirolisis o la
gasificación, sino todo lo contrario. La Higienización Activa
es un tratamiento destinado a preparar el residuo, con el fin de causar
un cambio de sus condiciones físicas y morfológicas, y de
este modo adecuarlo para que la aplicación de posteriores procesos
de separación de materiales y su valorización pueda llevarse
a cabo con mayor eficiencia.
La Higienización Activa transforma los residuos en subproductos
limpios y gracias a ello las plantas de reciclaje, pueden transformar
en muchos casos sus precarias condiciones de trabajo en entornos operativos
higiénicos, aumentando la productividad, reduciendo su impacto
sobre el entorno y el consiguiente rechazo social. Por este motivo la
Higienización Activa está especialmente indicada para actuar
de cabecera en la cadena de procesos de una instalación de tratamiento
de residuos, situándose justo después de la recogida.
Se trata pues de un método que se adapta y complementa con otras
tecnologías para conformar una solución integral orientada
a la recuperación de todos los materiales que integran los residuos
urbanos, aportando un alto valor añadido y en muchos casos, permitiendo
obtener resultados que con otras técnicas serian inviables.
Aplicación
A pesar del esfuerzo de las administraciones en la implantación
de los programas de recogida selectiva con el objeto de fomentar el reciclaje
de los residuos, sigue existiendo una importante fracción de residuos
denominada “Resto” o “Todo uno” que se corresponde
a todo aquel residuo que no ha sido clasificado por el ciudadano y que
termina depositándose en el contenedor convencional.
Si a ésta se suman las fracciones que se hayan podido obtener
como rechazo de las instalaciones de selección automática,
obtendremos como resultado que en la mayoría de los países,
más de la mitad de los residuos finalizan su ciclo de vida en centros
de disposición final como los vertederos o en centros de eliminación
y valorización energética tales como las plantas de incineración.
Estamos hablando de un residuo muy heterogéneo compuesto por un
amplio abanico de materiales y formas, sujeto a una constante variación
debido a criterios de estacionalidad y a costumbres sociales del momento.
Un residuo que por regla general presenta múltiples capas de plástico
y cartón, que tienen su origen en los envases y bolsas de basura
que se emplean para su trasporte y manipulación a nivel doméstico.
En muchos casos, estos elementos son los causantes de la baja eficiencia
de las plantas de reciclaje y del aumento de los costes de mantenimiento
de las mismas, al entorpecer el acceso mecánico hasta los materiales
que los componen, contribuyendo a dañar estas instalaciones. Además
tenemos que tener en consideración que el residuo urbano contiene
elementos orgánicos en proceso de putrefacción, agentes
patógenos y un importante porcentaje de líquidos. Con estos
antecedentes podemos hacernos una ligera idea de la complejidad del escenario
y de los retos a los que nos enfrentamos.
Las plantas convencionales de tratamiento y selección de estas
fracciones “Todo uno” basadas únicamente en sistemas
electromecánicos de manipulación y separación, encuentran
importantes barreras para alcanzar grados de efectividad aceptables, debido
a las características que presenta el residuo urbano como el que
se ha descrito. A todo ello, debemos añadir que la manipulación
de este tipo de residuos genera una fuerte proliferación de malos
olores y por tanto el rechazo social de este tipo de instalaciones cerca
de los núcleos urbanos, provocando un notable incremento en los
costes derivados del transporte.
En la actualidad muchas plantas de proceso de fracción “Resto”
o “Todo uno”, siguen incorporando líneas de “picking”
o selección manual.
Por regla general, se trata de cabinas mas o menos estancas, donde se
introducen las bolsas de residuos previamente fraccionadas y desgarradas
para dejar aflorar todo su contenido, donde un número determinado
de personas seleccionan manualmente los residuos y extraen aquellos componentes
que a nivel visual logran identificar.
Una de las técnicas de valorización energética que
mayor interés está suscitando a nivel mundial, por su alto
grado de rendimiento y el poco impacto que genera sobre el medio ambiente,
es la gasificación de biomasa para la producción de gas
de síntesis a partir de las fracciones biodegradables de los residuos.
En los países mediterráneos el contenido de biomasa en
los residuos urbanos puede alcanzar cuotas de hasta el 65%, lo que representa
una importante fuente de recursos energéticos.
Sin embargo, el empleo de las técnicas de gasificación directamente
con residuos urbanos en masa, también encuentra problemas de aplicación
y puesta en práctica a nivel industrial, debido principalmente
a las características físicas ya descritas de estos residuos.
Una composición tan heterogénea, puede generar importantes
fluctuaciones en el poder calorífico del producto a gasificar y
por tanto provocar a la inestabilidad del proceso. Por otro lado, el alto
contenido de elementos impropios no combustibles y el alto grado de humedad
reducen el rendimiento de las instalaciones de gasificación y aumentan
los costes de mantenimiento.
La Higienización Activa de Ambiensys resuelve en gran medida
todos estos problemas que se han enumerado, a través de un proceso
que tiene por objeto:
- Obtener un residuo mucho más homogéneo a través
de la unificación de algunas fracciones.
- Reducir el volumen del residuo hasta en un 80% de la masa de entrada.
- Extraer todos los líquidos contenidos y obtener fracciones
secas.
- Eliminar los malos olores y los agentes patógenos.
- Provocar un cambio morfológico que elimine los elementos voluminosos,
las bolsas de basura y otros envases, a efectos de incrementar la eficacia
de los procesos de selección.
Como resultado de su aplicación, se obtienen fracciones de materiales
limpios, muy homogéneas que pueden aplicarse directamente en procesos
de valorización energética aportando un alto poder calorífico
o pueden reintroducirse en el mercado
a través de líneas de subproductos.

Descripción de la técnica de Higienización
Activa Ambiensys
La Higienización Activa se lleva a cabo mediante el empleo de
un equipo, donde se introducen los residuos para exponerlos al tratamiento.
El proceso puede llevarse a cabo en modo discontinuo o en modo continuo.
Para la aplicación en modo discontinuo se emplea un equipo conocido
como una Unidad de Higienización o autoclave, donde los residuos
son introducidos en su interior, éste se cierra herméticamente
y posteriormente se presuriza para alcanzar las condiciones operativas
necesarias que permitan higienizar el residuo. Transcurrido el tiempo
necesario, el equipo se despresuriza y vuelve a abrirse para dejar salir
los residuos transformados. Estas operaciones se repiten a modo de ciclo,
procesando en cada sesión un volumen determinado de residuos.
Sin embargo la Higienización Activa en modo continuo se lleva a
cabo mediante el uso de un “GEISER”, un sistema cuya invención
se debe a la compañía Ambiensys, el cual permite procesar
los residuos por medio de un ciclo continuo, dentro de un entorno de presión
y temperatura estable, que no requiere la presurización y despresurización
constante. Por tanto, mejora los tiempos de proceso y conlleva un importante
ahorro energético con respecto al modo discontinuo.
En este capítulo se describe el funcionamiento del proceso en modo
continuo, ya que representa la alternativa con mayores perspectivas de
futuro, la que aporta mayores ventajas, relegando prácticamente
al proceso discontinuo a su desaparición.
El “GEISER”
El “GEISER” es un equipo especialmente concebido para el
tratamiento de residuos. Se trata de un aparato compuesto por un cuerpo
cilíndrico terminado con dos fondos “klopper” ciegos,
construido para aguantar altas presiones y temperaturas.
Cada “GEISER” dispone de una cámara
de entrada en un extremo para la introducción de los residuos
en su interior, tal y como se muestra en la figura, y otra de salida
por donde se obtienen los materiales ya higienizados.
En el interior del “GEISER”, los residuos se someten a
un baño de vapor de agua saturado a una temperatura que puede
oscilar entre los 120º C y los 190º C, dependiendo de la
composición del residuo, al tiempo que se someten a un movimiento
de traslación y mezclado para facilitar su exposición
al vapor y la unificación de ciertas fracciones. El tiempo
de proceso es de unos 40 minutos, el cual se corresponde exactamente
al tiempo que tardan los residuos en recorrer el interior del cuerpo
del “GEISER” y salir por la cámara de extracción.
|

Unidad “Geiser”
|
La presión interior que puede alcanzar en según que casos
hasta los 8 ó 9 bar. lo cual permite que el vapor de agua penetre
en el interior del residuo y rompa la estructura de formaciones orgánicas,
huesos y otras composiciones como el papel y el cartón, unificándolas
en una única fracción de biomasa.
El “GEISER” dispone de un sistema de drenaje y extracción
que permite separar los líquidos contenidos en el residuo y extraerlos,
conjuntamente con los excesos de vapor condensado, hacia el exterior del
equipo.
Todos estos líquidos, una vez extraídos se exponen a un
proceso de depuración con objeto de obtener agua limpia que se
empleará de nuevo en la producción de vapor y así
generar un ciclo cerrado que minimice el consumo de recursos hídricos.
Las cámaras de entrada y salida del “GEISER”, actúan
como reguladoras de presión, para compensar la presión interior
del equipo con la presión atmosférica exterior del ““GEISER””,
sin que ello conlleve la perdida de presión o temperatura en el
interior del equipo. Las pequeñas variaciones de temperatura que
se pudieran producir en el interior del “GEISER”, como resultado
de la entrada de nuevos residuos fríos del exterior, se regulan
y compensan automáticamente con la entrada de nuevo vapor.
Cada “GEISER” se presenta con un armazón a modo de
caja, de dimensiones similares a un contenedor marítimo de 40 pies,
es decir, aproximadamente unos 12 metros de longitud por 2,5 metros de
anchura, conformando una estructura modular denominada “GEISER BOX”.
Los residuos se introducen en las unidades
“GEISER BOX” sin necesidad de haber estado sometidos
a ningún otro proceso previo de manipulación, que
no fuera exclusivamente el de su recogida, transporte y disposición
en la planta de Higienización.
Las plantas de tratamiento de residuos que emplean
esta técnica, pueden disponer de una o más “GEISER
BOX” para adaptar la capacidad de producción a la demanda.
|
 |
Características de los residuos higienizados
Partiendo de la base de que el residuo procesado se corresponde a fracción
en masa o “todo uno” de residuos urbanos, el resultado experimentado
una vez aplicada la técnica de Higienización Activa de Ambiensys
es el siguiente:
Como regla general que podrá aplicarse
a todas las fracciones, los residuos ya Higienizados presentan una
reducción de volumen que puede alcanzar el 80%.
Los residuos se obtienen esterilizados y sin presencia de agentes
patógenos.
Los malos olores han desaparecido y presentan un aspecto seco, disgregado,
sin voluminosos o envoltorios apreciables visualmente.
Todos los metales se obtienen limpios, carentes de etiquetas, pinturas,
líquidos o piezas de plástico adheridas.
Cabria resaltar el resultado obtenido de los envases de bebidas
de aluminio u otras aleaciones como el que se muestra en la figura,
ya que estos se obtienen completamente limpios y en perfectas condiciones
para prensar en bloques y enviar directamente a fundición.
|
 |
Los plásticos se transforman dependiendo de su composición.
Los polietilenos de baja densidad (PEBD), que frecuentemente se emplean
para la fabricación de las bolsas de supermercado, películas
para el envasado de alimentos o la base de los pañales desechables,
se retractilan y adoptan formas a modo de cantos rodados macizos.
En el caso de las bolsas de plástico, al retractilarse durante
el proceso de Higienización, éstas dejan aflorar todo su
contenido exponiéndolo al baño del vapor, lo que hace innecesario
que el residuo deba fragmentarse antes de su tratamiento.
Otros plásticos como el polietileno tereftalato (PET), el Polietileno
de alta densidad (PEAD) o cloruro de polivinilo (PVC), no llegan a retractilarse
en su totalidad pero sí que se encogen, retornando algunos envases
a su preforma.
En el caso concreto de los PVC es preciso considerar, que debido a la
baja temperatura del proceso de Higienización, no se produce reacción
alguna con este tipo de plástico que libere átomos de Cloro
y por tanto presenta una ventaja más con respecto a otras técnicas
como la incineración.
La transformación más importante
que se obtiene durante el proceso de Higienización, es, sin
lugar a dudas, la que presentan las fracciones correspondientes
al papel, cartón y orgánica. Todas estas fracciones
se disgregan en unidades elementales para posteriormente unirse
en una fracción única de biomasa, de textura fibrosa
y granulometría excelente para su posterior manipulación.
Esta biomasa estabilizada que se conoce como Fibra Orgánica,
se obtiene con un grado de humedad inferior al 30%. Presenta un
color marrón claro y responde con un olor característico
similar a la avena y en ningún caso desagradable. Las características
físicas de la Fibra Orgánica, le confieren la posibilidad
de ser almacenada en silos, pudiendo ser transformada en “pellets”
o briquetas para aumentar su densidad.
|
 |
El resto de componentes como el vidrio, el textil, o los cascotes también
se obtienen limpios sin apenas sufrir variación alguna en su morfología,
a excepción de las roturas propias al haber estado expuestos al
movimiento durante el proceso de higienización y a los golpes con
el resto de los residuos.
Valorización de los residuos higienizados
Prácticamente la totalidad de los materiales obtenidos como resultado
de la aplicación del proceso de higienización sobre los
residuos urbanos, pueden emplearse en otros procesos productivos a modo
de subproductos.
Tienen sin embargo especial relevancia dos fracciones de materiales, la
biomasa (Fibra Orgánica) y el plástico, que por sus características
una vez Higienizados, se transforman en perfectos combustibles para ser
empleados en sistemas de valorización energética, aplicando
técnicas como la gasificación. La viabilidad de ser extraídos
sin apenas impropios, su presentación homogénea en ambos
casos, su bajo contenido en humedad, su morfología y su poder calorífico,
propicia la viabilidad de combinación de las tecnologías
de Higienización y Gasificación trabajando en simbiosis.
Movilidad y modularidad
Una de las características más interesantes del sistema
exclusivo de Higienización Activa desarrollado por Ambiensys, es
su presentación bajo el concepto modular “GEISER BOX”.
El empleo de cajas apilables, diseñadas con dispositivos de conexión
entre ellas permite trasladar este tipo de instalaciones con suma facilidad
y ocupar un espacio muy reducido.
Un pack de 3 “GEISER BOX” permite procesar más de 75.000
toneladas de residuos al año, ocupando apenas 150 m2. Los equipos
de producción de vapor, extracción de condesados y depuración
de agua, se presentan también en cajas de las mismas dimensiones.
Cada tres “GEISER” requieren de un contenedor de producción
de vapor.
La posibilidad de ubicar equipos de higienización “GEISER
BOX” autónomos en pequeños municipios en lugar de
grandes plantas, abre las puertas a un modelo basado en el concepto de
“quien ensucia , limpia” y por tanto se evita la creación
de enormes centros de proceso que provocan el rechazo social y el conocido
efecto NIMBY (“Not in my backyard” “No en mi jardín”).
Este nuevo modelo aporta importantes ventajas económicas, ya que
se reducen muy significativamente los costes derivados de la recogida
y transporte del residuo hasta su centro de procesado o disposición
final.
|