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La normativa sobre energías renovables ahorrará al Estado 400 millones al año
Edición Especial marzo 2007

El Ministerio de Industria propone un Real Decreto contrario al dictamen de la CNE

Ni las quejas del sector, ni el dictamen contrario a la Comisión Nacional de la Energía (CNE) han modificado el eje central de la postura inicial del Ministerio de Industria sobre la nueva normativa para las energías renovables.

El Departamento que dirige Joan Clos mantendrá en el Real Decreto que prepara la retroactividad en los cambios de rentabilidad del sector. Según el secretario general de Energía, Ignasi Nieto, esta posición se basa en los avales de los servicios jurídicos de la CNE y en varias sentencias del Tribunal Supremo, que consideraron legal la retroactividad en la modificación regulatoria de los cogeneradores.

De hecho, el informe de la Comisión incluye un anexo con una de estas sentencias, indicó ayer Nieto. Además, puntualizó que existen dos tipos de retroactividad: una auténtica y otra impropia. Esta última, a su juicio, se refiere a cambios en las expectativas en un periodo de transición, que es la que intenta aplicar Industria.
    El Real Decreto revisará las tarifas y las primas que obtienen las centrales de energías renovables, que supondrá un ahorro de casi 400 millones al año para el sistema tarifario eléctrico, es decir, un 1,8%. El Estado pagará al sector en 2007 unos 1.500 millones en concepto de incentivos con el cambio normativo, frente a los casi 1.900 millones que tendría que abonar con la legislación actual. En 2008, la cantidad se rebajará de los 2.200 previstos a los 1.600.

El sistema de primas afectará principalmente a los parqués eólicos, que verán reducidas sus previsiones de ganancias. El Gobierno pretende implantar un sistema conocido como «cap and floor», consistente en mantener la garantía de una rentabilidad. El secretario de Energía señaló que se garantizará un retorno de la inversión de 6,7 céntimos de euro por cada kilowatio. Por encima de 8,3 céntimos, las centrales eólicas no cobrarán prima. A día de hoy, la rentabilidad alcanza los 9,3 céntimos, de los que 3,83 provienen de incentivos a este tipo de tecnología. Los restantes 5,6 céntimos son fruto del aumento de las cotizaciones en el mercado abierto, por el incremento del precio del petróleo.

La importancia del petróleo
Nieto consideró que los costes de producción de la energía eólica no dependen de la fluctuación del crudo, por lo que los retornos de la inversión del sector están garantizados con el sistema que de «cap and floor».

No obtante, el secretario de Energía apuntó que en el momento en que la rentabilidad no esté asegurada, el Gobierno está dispuesto a modificar la normativa y elevar las primas. El espíritu de estos incentivos persigue que las renovables compitan en un futuro con las tecnologías convencionales. «Si dentro de unos años la eólica entra en crisis, aprobaremos un decreto para que se les suban las primas», manifestó.
Las intenciones del Ejecuivo han levantado a las compañías de energías eólicas. Sobre la polémica, Nieto opinó que al Ministerio «se le puede acusar de acabar con las expectativas de generar grandes beneficios, pero no se le puede acusar de que acabar con los campos eólicos».

Otras tecnologías «limpias» sí se beneficiarán por el cambio normativo. Las instalaciones fotovoltaicas de mayor potencia elevarán su retribución mínima hasta el 7%. En otras, como la biomasa, el biogás o la solar termoeléctrica, la rentabilidad aumenta al 8% en la opción de cesión a las distribuidoras y entre un 7 y un 11% participando en el mercado abierto. Estos aumentos obeceden a su limitado desarrollo.

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F. Tadeo
La Razón

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