Alertan de que el modelo de consumo energético español tiene serios problemas
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Alertan de que el modelo de consumo energético español tiene serios problemas

Edición febrero 2007

El modelo de consumo energético en España tiene 'serios problemas' y si no se corrigen 'la competencia de las empresas y el bienestar general están en juego', según informó hoy el director del Consejo Superior de la Cámara de Comercio española, Juan de Lucio.

El responsable de esta institución, que presentó en Málaga un informe sobre la situación de la energía en España, aseguró que no sólo hay una creciente demanda energética sino que 'el consumo español es superior al de la media de la Unión Europea (UE)'.

En este sentido, apuntó que 'la intensidad eléctrica sigue una trayectoria ascendente', aunque De Lucio señaló que 'la mayor parte del consumo eléctrico viene del exterior', por lo que el grado de autoabastecimiento de energías primarias 'fue sólo del 21,1 por ciento en 2005'.

Bombilla, consumo energético

Este estudio revela, además, que en España el nivel de dependencia es del 75 por ciento, mientras que en la UE es del 50 por ciento.

Según De Lucio, otra de las características del modelo español es que se excluyen ciertas tecnologías 'por motivos sociopolíticos' en el proceso de producción, lo que a su juicio, 'no es muy conveniente'.

'Hay dificultades para el desarrollo de infraestructuras por problemas administrativos y por criterios de mercado, lo que repercute en la calidad del suministro', añadió.

El director del Consejo Superior recalcó que 'son tres las empresas las que se reparten el 60 por ciento de la generación y el 86 por ciento de la comercialización', e indicó que 'existe un escaso impulso de este mercado'.

En cuanto a las propuestas para mejorar estas tendencias, el informe apuesta por seguir un eje de competitividad y sostenibilidad para asegurar 'un suministro fiable y de calidad', así como 'asumir los compromisos medioambientales'.

Con motivo del Día Internacional de la Energía, el Instituto Portuario acogió unas jornadas para informar de las acciones que desde el Plan de Actuaciones Estratégicas de la Provincia de Málaga (MADECA), la Agencia Andaluza y el Instituto Provincial de la Energía se están desarrollando para fomentar el ahorro y la eficiencia energética.

Convertir nuestro sistema energético actual en sostenible supone un gran reto. Un análisis inicial del sistema energético español indica que las necesidades energéticas se incrementarán en un 50% en el periodo 2000-2010 y que el consumo de energía primaria está basado en un 84% en combustibles fósiles (con sus efectos en el calentamiento global y emisión de contaminantes) y un 13% procede de centrales nucleares (con las consecuencias derivadas de la generación de los residuos radiactivos). Si a esto añadimos que nuestro grado de autoabastecimiento no supera el 20% y que la contribución de las energías renovables no suponen más del 1% del total de esa energía consumida, podemos concluir que nuestro sistema energético es totalmente insostenible.

Solución

La solución pasa por conseguir un sistema eficiente y no contaminante, basado en energías renovables. Para que el sistema sea el adecuado deberíamos empezar por plantearnos una pregunta ¿Que energía final es la que necesitamos? Todos cometemos el error de asociar energía a electricidad, sin embargo un simple vistazo al consumo de energía por sectores nos indica que el transporte se lleva el 42%, que la industria consume otro 30%, del que únicamente el 30% es electricidad, mientras que los demás sectores (residencial, servicios y agricultura) tienen un consumo de electricidad similar, es decir necesitamos un 20% de energía en forma de electricidad y el resto como combustibles, calor y frío.

Cuando hablamos de energía y sus problemas nos centramos en el agotamiento de las reservas (contamos con reservas para aproximadamente 40 años y posibilidades de incrementarse a medida que surjan nuevos yacimientos petrolíferos), obviando otro más acuciante que es la acumulación de dióxido de carbono en la atmósfera, gas que contribuye en un 40% al efecto invernadero y con una vida media de 100 años en la atmósfera. Aún suponiendo que los países industrializados lograsen reducir sus emisiones en un 80%, para el año 2040 y con el actual sistema energético las emisiones totales aumentarán entre un 30 y un 100% debido a la contribución de los países en desarrollo.

En ese escenario, las consecuencias ya no serán únicamente de calentamiento global sino de graves perjuicios para la vida tal y como la conocemos. Soluciones tales como sistemas de captura de dióxido de carbono no serían aplicables al 42% que representan las emisiones generadas en el transporte.

Ese sistema energético sostenible que queremos diseñar y alcanzar debe basarse, por supuesto, en ahorro energético y aumento de la eficiencia energética, pero no debe dirigirse exclusivamente a la generación de energía eléctrica, sino que gran parte de los esfuerzos deben promover la utilización de energías renovables para la generación de combustibles limpios. En este sentido, el hidrógeno obtenido a partir del agua, bien por electrolisis con energía eólica o fotovoltaica o por métodos termoquímicos, utilizando para ello la energía solar de concentración, son tecnologías que presentan un gran potencial en nuestro país con vistas a generar combustibles limpios utilizables en el sector del transporte.

 

Ambientum - EFE - María Jesús Marcos Crespo

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