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Camino de la sexta extinción
Edición enero 2007

Cada dos segundos desaparece una extensión de bosque del tamaño de un campo de fútbol. Mañana a esta hora, el equivalente a 43.200 campos y, de aquí a enero de 2008, más de 15 millones si no se reduce el ritmo actual de deforestación. El futuro de nuestros hijos depende de que comparemos el éxito de enviar gente al espacio, dominar la ciencia y la técnica con el de reducir las emisiones de gases y preservar los pulmones que necesita el planeta para convertir el volumen de emisiones de gases contaminantes en oxígeno.

Ségolène Royal, socialista y candidata a la presidencia francesa, comentó en su reciente visita a China que se respetan más los Derechos Humanos donde se cuida el medioambiente que donde no se hace. Sus palabras aluden a las carencias de Derechos Humanos en el país asiático y a la depredación medioambiental que conlleva su actual ritmo de crecimiento.

Pero sugieren también que parte de los problemas medioambientales tienen su origen en el empecinamiento del hombre de estudiar a la naturaleza como objeto y no como algo de lo que forma parte. Ecosofía más que ecología, sabernos parte del medio ambiente. Aniquilar el entorno al que pertenecemos nos deshumaniza.


Al tener fija la mirada en las cifras de un crecimiento macroeconómico que depende de la energía, la Humanidad pierde de vista el holocausto actual contra millones de especies que habitan los bosques.

Antes, el hombre hundía la tierra para sacar el oro, la plata y los minerales que constituían la riqueza de las naciones. Tras la II Guerra Mundial, llegó una Edad Dorada de enorme crecimiento económico que terminó cuando los países árabes con más recursos energéticos y demostraron que comenzaba la era del petróleo como principal fuente de energía. Pocos ámbitos de la vida de las personas estaban desligados del sector energético: la industria, la electricidad en los hogares, el transporte de bienes y de personas.

Después de un periodo de olvido en los medios de comunicación, Rusia ha reaparecido en la agenda política al presionar a sus vecinos europeos y a las ex repúblicas soviéticas con la amenaza de cerrar la llave de los gasoductos que transportan gran parte de la energía que necesita Europa.

Los halcones de la Casa Blanca tomaron la decisión unilateral de invadir Iraq con el argumento de luchar contra el terrorismo. Sin embargo, cada vez queda más claro que los neocons no tomaron la decisión y sí lo hicieron los intereses petroleros ligados a ellos. En el momento de la ocupación, el país árabe era el segundo productor mundial de crudo.

Hugo Chávez ha hecho esfuerzos por establecer lazos comerciales con China y aumentar las exportaciones de crudo que necesita el gigante asiático para sostener su nivel de crecimiento. Chávez también instó al presidente iraní en su reciente gira por Latinoamérica a cooperar para reducir la producción de petróleo. Pero ambos países están en el punto de mira de Estados Unidos. Sin la necesidad de apoyar la ideología de uno u otro presidente, Chávez y Ahmadineyad no se equivocan al intentar reducir la producción de petróleo. Si bien es verdad que Ahmadineyad habla de la “desaparición de Israel” y que pretende aumentar su poderío en Oriente Medio, los esfuerzos de Europa, de la ONU y de la Agencia Internacional de la Energía Atómica podrían garantizar el enriquecimiento de uranio para fines civiles no sólo en Irán, sino en otros países que hoy debaten si abandonar la energía nuclear.

Pedro Rivero, el presidente de la patronal eléctrica española UNESA reprobó a su Gobierno por la intención de cerrar una central nuclear y de no autorizar otras nuevas. Dice que el Protocolo de Kioto se incumplirá si no se potencia la energía nuclear. El complemento ideal para proteger el medioambiente consiste en continuar con el desarrollo de energías limpias y renovables, como la eólica, la solar o la biomasa, y sacar todo el potencial que tiene el hidrógeno.

Estamos condenados a un suicidio lento y doloroso a largo plazo si no frenamos las emisiones y si continuamos exterminando a pueblos con la tala injusta de sus bosques. Las especies, incluida la humana, están en peligro de despeñarse con la sexta extinción del planeta aunque la orquesta siga actuando en la cubierta.

 


Carlos Miguélez
Centro de Colaboraciones Solidarias

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