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Efectos
nocivos de los compuestos orgánicos volátiles |
Edición
diciembre 2006 |
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| Ciertos gases provenientes de productos químicos o de la circulación de vehículos contaminan la atmósfera y pueden provocar diversos trastornos y enfermedades.
En cuanto a sus consecuencias sobre la salud, pueden tener desde un alto grado de toxicidad hasta ausencia de efectos conocidos, dependiendo del compuesto y el período de exposición al mismo. Por ejemplo, se sabe que el benceno es un carcinógeno humano y se tienen sospechas razonables sobre el formaldehído y el percloroetileno. Los trabajadores industriales, los fumadores y las personas expuestas a la circulación de vehículos están más en contacto con este tipo de sustancias. Además de sus efectos cancerígenos, la exposición a largo plazo a estos COVs puede causar lesiones de hígado, riñones y sistema nervioso central, mientras que a corto plazo puede causar irritación de los ojos y vías respiratorias, dolor de cabeza, mareos, trastornos visuales, fatiga, pérdida de coordinación, reacciones alérgicas de la piel, náuseas y trastornos de memoria. Según su peligrosidad, se clasifican en varios grupos: Extremadamente peligrosos para la salud: Benceno, cloruro de vinilo y
1,2 dicloroetano. Mayor presencia No obstante, el origen de estas sustancias proviene también de fuentes naturales. El metano, el más abundante de los hidrocarburos atmosféricos, se forma a consecuencia de las deposiciones del ganado, las reacciones de putrefacción o la digestión de las termitas, aunque también proviene en gran parte de los procesos de combustión industriales (gas natural). Se sabe asimismo que el metano influye en el efecto invernadero y en las reacciones estratosféricas.
En la actualidad, los controles de emisiones de COVs se realizan mediante diversas tecnologías, como quemadores y combustores térmicos y catalíticos, que reducen o destruyen estas sustancias; y condensadores y adsorbedores, que permiten su posterior reutilización. Asimismo, los investigadores trabajan en el desarrollo de nuevas tecnologías, como las de destrucción corona, de plasma, o de biofiltración. Legislaciones cada vez más restrictivas En España, hay en la actualidad dos Reales Decretos que controlan las emisiones de COVs. Por una parte, el Real Decreto 117/2003 se centra en la restricción de las emisiones de COVs debidas al uso de disolventes en determinadas actividades. Por otra parte, el Real Decreto 227/2006 limita el contenido de COVs en determinadas pinturas de decoración y productos para el repintado de vehículos. De esta manera, estas normativas prohíben superar ciertos límites de emisión en 20 actividades industriales concretas, que deberán colocar en sus productos un etiquetado indicando sus valores de emisión de COVs. |
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