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| Informe STERN: La Economía
del Cambio Climático |
Edición
Noviembre-Diciembre 2006 |
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| Aún estamos a tiempo de evitar los peores impactos derivados del cambio climático si tomamos medidas urgentes al respecto
Este estudio ha evaluado un extenso número de pruebas sobre los impactos en el cambio climático y sus costes económicos y ha usado diferentes técnicas para evaluar los costes y los riesgos. Desde estos puntos de vista, las evidencias deducidas en el estudio conducen a una clara conclusión: las ventajas de una acción fuerte y a tiempo son mayores que los costes económicos si no se actúa. El cambio climático afecta a los elementos básicos para la vida de las personas de todo el mundo (acceso a agua, producción de comida, salud y medioambiente). Cientos de millones de personas podrían sufrir hambrunas, escasez de agua e inundaciones costeras debidas al calentamiento global. Usando los resultados de modelos económicos formales, el estudio estima que si no actuamos, los costes globales y los riesgos del cambio climático serán equivalentes a perder como mínimo el 5% del PIB cada año, ahora e irremediablemente. Si se considerase un ratio más amplio de riesgos e impacto, la media de los daños podría aumentar un 20% del PIB o más. En contrapartida, los costes de actuar (reduciendo las emisiones de gases de efectos invernadero para evitar los peores impactos del cambio climático) pueden ser limitados en torno a un 1% del PIB global cada año. Las inversiones previstas para los próximos 10 - 20 años tendrán un profundo efecto en el clima, en la segunda mitad de este siglo y en el siguiente. Nuestras acciones ahora y en las próximas décadas podrían crear riesgos de más gravedad en la actividad social y económica, a una escala similar a los asociados con los de las grandes guerras y la depresión económica de la primera mitad del siglo XX. Y estos cambios son irreversibles. Una acción rápida y decidida está claramente justificada porque el cambio climático es un problema global, y la respuesta deberá ser a escala internacional. Deberá estar basada en una visión compartida de objetivos y acuerdos a largo plazo en un contexto de aceleramiento a lo largo de las siguientes décadas, y deberá construirse sobre iniciativas integradas a un nivel regional, nacional e internacional.
Si no se toma ninguna acción para reducir las emisiones, la concentración
de los gases de efecto invernadero en la atmósfera podría
alcanzar en el año 2035 el doble que en la época preindustrial,
llevándonos a un aumento de la temperatura media global en torno
a 2ºC. A largo plazo habrá más de un 50% de ocasiones
en que la temperatura aumentará 5ºC. Este aumento será
muy peligroso, es equivalente al cambio en la temperatura media desde
la última edad de hielo hasta hoy. Un cambio así de radical
en la geografía física del mundo deberá conducir
a cambios radicales en la geografía humana (dónde vive la
gente y cómo vive su vida). Los esfuerzos de adaptación, particularmente en países desarrollados, deberían acelerarse. Los costes de estabilizar el clima son grandes pero manejables; retrasarlo será peligroso y mucho más costoso Los riesgos de los peores impactos del cambio climático se pueden reducir notablemente si los niveles de los gases de efecto invernadero en la atmósfera pueden estabilizarse entre 450 y 550 ppm de CO2. El nivel actual es de 430 ppm y está creciendo unas 2 ppm cada año. Estabilizarlos en este rango requeriría que las emisiones fueran un 25% menos en 2050 y quizás mucho menos.
Es un gran reto, pero merece la pena sostener a largo plazo una acción que puede lograr que los costes sean bajos en comparación a los riesgos de no actuar. Las estimación de los costes anuales de alcanzar la estabilidad entre 500 y 550 ppm CO2 rondan el 1% PIB si empezamos a actuar ahora. Los costes podrían ser más bajos si hubiera mayores ganancias en eficiencia o si los co-beneficios significativos (como reducir la contaminación del aire) fueran moderados. Los costes pueden ser más altos si las innovaciones en las tecnologías que prescinden de combustibles fósiles son más lentas de lo esperado o si los políticos fallan al hacer la mayoría de los instrumentos económicos que permiten reducir las emisiones, de manera que lo más barato es hacerlo. Ahora sería muy difícil y costoso estabilizar en 450ppm CO2, con lo que no es nada recomendado dejar pasar más tiempo ya que puede resultar imposible alcanzar ese nivel estable. Actuar contra el cambio climático es necesario en todos los países, y no necesita poner en peligro las aspiraciones de crecimiento de los países ricos o pobres Los costes de actuar no están distribuidos equitativamente en todos los sectores o alrededor del mundo, incluso si el primer mundo tomara la iniciativa y redujese las emisiones en un 60-80% para 2050, los países en vía de desarrollo deberían actuar significativamente también, pero los países en vías de desarrollo no deberían correr con todos los costes de esta acción y no lo harán. Los países ricos están empezando a invertir parte de sus ganancias en la financiación de una idea de desarrollo basada en el bajo consumo de carbono, incluyendo el desarrollo de tecnologías limpias. Ahora es necesaria una transformación de estos flujos para apoyar acciones a la escala necesaria. Actuar contra el cambio climático también crearía numerosas oportunidades de negocio, como nuevos mercados y tecnologías energéticas de bajo consumo en carbón y otros bienes y servicios. Estos mercados podrían llegar a ser valorados en cientos de billones de dólares cada año, y el empleo en estos sectores crecería de manera proporcional. El mundo no necesita escoger entre evitar el cambio climático y fomentar crecimiento y desarrollo. Los cambios en las tecnológicas energéticas y en la estructura de las economías han creado oportunidades para separar crecimiento de las emisiones de gases de efecto invernadero. Ignorando el cambio climático dañaremos el crecimiento económico. Abordar el cambio climático es una estrategia que favorece el crecimiento a largo plazo de los países ricos o pobres. Existen varias opciones para cortar las emisiones, pensar acciones políticas es necesario para motivar su aceptación Las emisiones se pueden interrumpir incrementando la eficiencia energética, cambiando la demanda y adoptando las energías limpias en el calor y el transporte. La energía de este sector en el mundo necesitaría ser por lo menos un 60% libre de carbón en 2050 para que las concentraciones atmosféricas se estabilicen o bajen a 550 ppm CO2 y las emisiones en el sector del transporte. Aún con un gran aumento del uso de las energías renovables y otras fuentes energéticas bajas en carbón, la energía fósil representaría en torno a la mitad de la energía global en 2050. El carbón continuará siendo importante en la energía en el mundo, incluyendo las economías de crecimiento rápido. La explotación extensiva del carbón y su almacenamiento será necesario para permitir la continuidad del uso de las energías fósiles sin dañar a la atmósfera. Son también esenciales las reducciones en las emisiones no energéticas, como las resultantes de la deforestación y de los procesos industriales y de la agricultura. El cambio climático es el mayor fracaso de mercado en el mundo que se ha visto, y está relacionado con otras imperfecciones de mercado. Estos elementos de la política son necesarios para una responsabilidad global efectiva. Lo primero es el precio del carbón, implementado a través de los impuestos, comercio o regulación. Lo segundo es una política para apoyar la innovación y desarrollo de las tecnologías bajas en carbón. Y la tercera actuación es eliminar las barreras a la eficiencia energética, e informar, educar y persuadir a las personas sobre lo que nosotros podemos hacer para responder al cambio climático. El cambio climático demanda una responsabilidad internacional, basada en un conocimiento compartido de las metas y un acuerdo a largo plazo en los marcos legales para actuar El convenio base de la ONU sobre el cambio climático y el protocolo de Kyoto proporcionan unas bases para la cooperación internacional, junto con un conjunto de sociedades y otras aproximaciones. Pero ahora se requieren acciones más ambiciosas en todo el mundo. Los países afrontan circunstancias diferentes que usarán diferentes enfoques para hacer su construcción contra el cambio climático. Pero la acción individual de los países no es suficiente. Cada país sin embargo es solamente una parte del problema. Es esencial crear una visión compartida global de las metas a largo plazo, y construir marcos globales que ayuden a cada país a cumplir su parte en estas metas comunes. Los elementos clave de los marcos legales internacionales incluyen: - Comercio de emisiones: expandir el comercio de emisiones es un poderoso camino para promover la reducción rentable en emisiones e importar estos recursos a países desarrollados. Objetivos claros y efectivos podrían llevar a la inversión de cientos de billones de dólares cada año a la transición hacia formas de desarrollo basadas en un bajo consumo de carbono. - Cooperación tecnológica: coordinación informal, así como acuerdos formales pueden promover la efectividad de investigaciones en innovaciones en el mundo. Globalmente, debe duplicarse el apoyo para la investigación y desarrollo de la energía y el apoyo para el despliegue para las nuevas tecnologías bajas en carbón debe incrementarse cinco veces más. La cooperación internacional en estándares del producto es una manera de gran alcance de aumentar rendimiento energético. - Acciones para reducir la deforestación: la pérdida de bosques naturales en el mundo contribuye más a las emisiones globales cada año que el sector del transporte. Contener la deforestación es un buen camino para reducir las emisiones. A escala internacional hay programas piloto para explorar los mejores caminos que podrían conseguirlo más rápidamente. - Adaptación: Los países más pobres son los más vulnerables al cambio climático. Es esencial que el cambio climático sea integrado totalmente en las políticas de desarrollo y que los países ricos se comprometan a incrementar el apoyo a través asistencia al desarrollo en el extranjero. Los fondos internacionales deberán también apoyar una mejor información regional sobre los impactos del cambio climático, y la investigación de nuevas variedades en las cosechas que sean más resistentes a sequías e inundaciones. |
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STERN REVIEW: The Economics of Climate Change |
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