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El mejillón cebra (Dreissena polymorpha)
es un molusco bivalvo de agua dulce no comestible, resistente
también en aguas salobres, que se caracteriza
por su rápida propagación y su gran facilidad
para reproducirse. Natural de los mares Negro y Caspio,
la navegación fluvial y el transporte marítimo
de mercancías ha posibilitado su expansión
a numerosas zonas acuáticas de América
del Norte y Europa, provocando graves efectos ecológicos
y económicos. Por ejemplo, en los Grandes Lagos
norteamericanos ha alcanzado la cifra de 750.000 individuos
por metro cuadrado.
En EEUU, la presencia de este bivalvo invasor ha causado
en unos diez años pérdidas por valor de
unos 1.600 millones de eurosEspaña no ha conseguido
escaparse de la invasión del mejillón
cebra: En 2001 se detectaba su presencia en Cataluña,
en el bajo Ebro, y en la actualidad ha logrado instalarse
en nueve comunidades autónomas. En sólo
cinco años, este bivalvo ha colonizado espacios
naturales como Flix (Tarragona), los embalses de Mequinenza
y Ribarroja, en Aragón, e incluso han aparecido
larvas en el Ebro a su paso por Zaragoza capital.
Además del Ebro, la cuenca del Júcar
también está siendo afectada: En septiembre
de 2005 se detectaron los primeros ejemplares en el
pantano de Sitjar, en Onda (Castellón). Recientemente,
la Confederación Hidrográfica del Ebro
(CHE) confirmaba que ya hay ejemplares adultos en la
presa de Sobrón (Burgos) y en el salto hidroeléctrico
de Puentelarrá (Álava). Asimismo, inspecciones
preliminares señalan que ya se ha extendido a
los embalses aragoneses de Tranquera y Maidevera y al
navarro de Monteagudo. Y no se descarta que ya se encuentre
en aguas del Segura.
Ecologistas en Acción advierte de que las poblaciones
de mejillón cebra producen una grave disminución
del fitoplancton disuelto, alteran la composición
de los fondos y aguas fluviales, y afectan en mayor
o menor grado a las especies presentes en los ríos,
destacando su efecto sobre los bivalvos autóctonos,
como la Margaritifera auricularia, en peligro de extinción
y para la que podría significar su desaparición.
Asimismo, señala el grupo ecologista, el mejillón
cebra afecta a todo tipo de construcciones hidráulicas,
causando graves pérdidas económicas. En
EEUU, la presencia de este bivalvo invasor ha causado
en unos diez años pérdidas por valor de
unos 1.600 millones de euros, según datos de
la Sociedad Española de Malacología (SEM).
Asimismo, al acumularse varias capas de esta especie
invasora, suponen también un peligro para los
bañistas al tener valvas cortantes.
Diversas localidades españolas están
sufriendo ya sus efectos: Por ejemplo, el pequeño
municipio zaragozano de Fayón tuvo que sustituir
su infraestructura hidráulica con un coste de
400.000 euros. La central nuclear de Ascó también
tuvo sus problemas, y según los expertos, la
central de Garoña, muy cerca de Sobrón,
probablemente tenga que llegar a enfrentarse a esta
especie invasora. Fuentes de la SEM también advierten
de que la puesta en marcha del Plan Hidrológico
Nacional sin las debidas precauciones puede suponer
la expansión del mejillón cebra a otras
cuencas hidrográficas mediterráneas. Por
su parte, la asociación ecologista ARCA considera
que deberían paralizarse las obras de infraestructura
de abastecimiento de agua en Cantabria conocidas como
"bitrasvase Ebro-Besaya-Pas", aunque desde
la consejería de Medio Ambiente de esta comunidad
no se ve por el momento necesario.
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