REVISTA AMBIENTUM
   
 
Edición Septiembre/Octubre 2006
 
LAS MASAS DE AGUA ESPAÑOLAS SOMETIDAS A EXAMEN
   

La directiva Marco del Agua (2000/60/CE) es uno de los textos legales de protección medioambiental más completo y ambicioso aprobados hasta la fecha. Contempla todos los aspectos relacionados con la gestión de las aguas con el objetivo de lograr un uso sostenible y establece la obligación de que todas las masas de agua alcancen el buen estado en el horizonte temporal del 2015.

Se trata de un nuevo enfoque, por el cual se pretende garantizar una buena calidad del agua además de la salud de los ecosistemas acuáticos y terrestres asociados. El proceso de implantación es complejo. Para facilitarlo se ha creado una Estrategia Común de implantación y 14 documentos Guía que desarrollan las cuestiones planteadas en la propia Directiva.

El ejercicio de Presiones e Impactos (IMPRESS) se encuadra dentro de los informes remitidos a la Comisión para cumplir con lo establecido en el artículo 5 donde se establece la obligación de llevar a cabo:
- Un análisis de las características de cada Demarcación Hidrográfica.
- Un estudio de las repercusiones de la actividad humana en el estado de las aguas superficiales y subterráneas.
- Un análisis económico del uso del agua.

Uno de los primeros pasos en la caracterización, es la clasificación de las distintas categorías de aguas en: aguas superficiales (ríos y lagos), aguas subterráneas, aguas costeras, aguas de transición, masas de agua artificial y masas de agua fuertemente modificadas. Para cada una de estas categorías, se establecen tipos homogéneos de masas de agua superficial basados únicamente en características naturales.

Así, las condiciones de referencia para cada tipo de masa de agua superficial, dentro de cada categoría, serán las condiciones de los elementos de calidad biológicos en condiciones inalteradas. Estos valores de referencia enfrentados a los valores obtenidos mediante las redes de seguimiento, darán un resultado que servirá para la clasificación del estado ecológico de cada masa de agua.

Una de las herramientas contempladas para priorizar la gestión de las masas de agua que prevé la Directiva en su artículo 5, es la realización de un estudio de la repercusión de la actividad humana sobre el estado de éstas. Para poder gestionar el estado, es preciso conocer las variables que directamente o indirectamente lo alteran y cómo lo hacen. Se trata de una primera aproximación para conocer las masas de agua que presentan un mayor riesgo de no cumplir el buen estado para el 2015.

El estudio ha seguido una secuencia de actuaciones que comienza con la identificación de las presiones generales y más significativas, sigue con la evaluación del impacto y finaliza con la evaluación de la probabilidad de que cada masa de agua incumple los objetivos medioambientales establecidos en la propia Directiva, es decir, el riesgo de no alcanzar el buen estado.

Estas masas de agua identificadas en riesgo deberán someterse a un programa de control adicional y un programa de medidas para corregir el impacto y garantizar que cumplen con los objetivos medioambientales.

Las principales presiones a las que se ven sometidas las aguas españolas son los vertidos, tanto de carácter puntual como difuso, las alteraciones hidromorfológicas y las extracciones de agua para satisfacer las demandas correspondientes a los distintos usos.

El impacto es el resultado de una presión sobre el estado de la masa de agua en función de la susceptibilidad del medio, principalmente el caudal circulante, y de los objetivos medioambientales que debe alcanzar dicha masa de agua, es decir el buen estado, prevenir el deterioro y cumplir los requerimientos sobre las sustancias prioritarias. Para poder jerarquizar los resultados de cara a los programas de seguimiento y los programas de medidas, se han definido dos tipos de impacto: comprobado y probable.

La información obtenida marca en, cierta medida, las necesidades de gestión de cada masa de agua que se pueden resumir en:

  • Desarrollo del programa de medidas: Establecer las medidas básicas y complementarias necesarias para alcanzar los objetivos medioambientales en el 2015.
  • Caracterización adicional: mejorar la información sobre las presiones y el impacto de cada masa de agua. En aquellas masas de agua de las que no se dispone de datos de presiones ni de impactos es imprescindible realizar una caracterización adicional inmediata.
  • Red de control operativo: controlar mediante programas de muestreo para determinar el estado de las masas que se considere que pueden no cumplir sus objetivos medioambientales y evaluar los cambios que se produzcan en el estado de dichas masas como resultado de los programas de medidas.
 
 
 

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