Edición Septiembre/Octubre 2006
 
 
VARIAS FOCAS CASCO HAN SIDO HALLADAS EN LAS COSTAS ESPAÑOLAS DURANTE ESTE VERANO
 
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La foca casco se distribuye desde Svalbard (Noruega) hasta el Golfo de St. Lawrence (Canadá). Se estima una población total cercana a los 600.000 individuos. Se encuentra dentro del Apéndice III del Convenio de Berna, relativo a la conservación de la vida silvestre y del medio natural de Europa.
La Foca de Casco, junto a la Foca de Groenlandia, es acusada por los pescadores canadienses de la falta de recuperación de los bancos de peces afectados por la sobreexplotación. Sus poblaciones han sido cazadas por rusos, canadienses, noruegos e islandeses.

Las aguas que separan las costas de Groenlandia y las de Canadá son el hábitat natural de las focas casco. Las crías de esta especie ártica se alejan todo lo que pueden de sus madres días después de nacer, un fenómeno que los expertos llaman dispersión. Pero en ocasiones se dispersan tanto que acaban, por ejemplo, en las costas españolas. Desde el pasado 22 de julio se han encontrado siete crías de esta especie en Galicia, Andalucía y Canarias.


La primera llegó el 22 de julio a la playa de Espiñeirido (A Coruña). La segunda, a Mugardos (el 30 de julio) y la tercera a Caveiros (5 de agosto), también en A Coruña. Sólo la segunda ha sobrevivido. Tras su recuperación en el centro de la Coordinadora para el Estudio de los Mamíferos Marinos (Cemma) será devuelta al océano.
El presidente del Cemma, Alfredo López, habla de "avalancha" ya que asegura que, además de las siete que han llegado a España, cuatro más han alcanzado las costas de Portugal, Marruecos y Mauritania. Estas llegadas a España ocurren "ocasionalmente", añade López, "en 2001 fueron seis, pero lo raro es que lleguen tan abajo". "Creemos que la temperatura de las zonas donde crían es más alta de lo habitual, así que buscan lugares más fríos que pueden encontrar en aguas muy profundas de la costa", explica, aunque añade que aún tienen que contrastar esta hipótesis.
Uno de los responsables de la consejería andaluza de Medio Ambiente, José Girado, aseguró que la llegada de tres ejemplares a las playas de Chiclana (Cádiz), de Las Tres Piedras (Málaga) y de Torregarcía (Almería) "se debe al ciclo habitual de las corrientes". "Es evidente que la causa ha sido la penetración en el Mediterráneo de las corrientes de agua fría procedentes del Atlántico", dijo. Estas tres crías se reponen en el Centro de Recuperación de Especias Marinas Amenazadas de Málaga.

 

 
   
   
 
La foca que llegó del frío
 
 


Se llama “Playa” porque apareció en la playa de Torregarcía y a los biólogos que la bautizaron lo de Torregarcía les pareció poco apropiado para una cría de foca. Playa está un poco perdida, llegó a la costa de Almería, nadie sabe muy bien cómo. Dicen los biólogos que pasa de cuando en cuando, que forma parte de una curiosa estrategia vital para garantizar la supervivencia de la especie. Sólo una de cada mil focas aventureras prospera en el intento, el resto muere. Playa ha tenido mucha suerte.
Desde que la Guardia Civil la recogiera en la playa, Playa ha ganado cuatro kilos. Apenas pesaba 30 cuando llegó y estaba muy débil, agotada después de un largo viaje por unas aguas demasiado calientes. Ahora está en Málaga junto con Xana, otra foca de su misma especie y tal vez de su misma manada que apareció días antes en la costa de Cádiz. La están cuidando los biólogos del CREMA, el Centro de Recuperación de Especies Marinas Amenazadas. Dentro de unos días, cuando Xana y Playa estén recuperadas, las soltarán en las aguas del Atlántico para que así puedan encontrar el camino a casa.



 
   
 
 
 
 
 
     
     
 
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