La foca casco se distribuye desde Svalbard (Noruega)
hasta el Golfo de St. Lawrence (Canadá). Se
estima una población total cercana a los 600.000
individuos. Se encuentra dentro del Apéndice
III del Convenio de Berna, relativo a la conservación
de la vida silvestre y del medio natural de Europa.
La Foca de Casco, junto a la Foca de Groenlandia,
es acusada por los pescadores canadienses de la falta
de recuperación de los bancos de peces afectados
por la sobreexplotación. Sus poblaciones han
sido cazadas por rusos, canadienses, noruegos e islandeses.
Las aguas que separan las costas de Groenlandia y
las de Canadá son el hábitat natural
de las focas casco. Las crías de esta especie
ártica se alejan todo lo que pueden de sus
madres días después de nacer, un fenómeno
que los expertos llaman dispersión. Pero en
ocasiones se dispersan tanto que acaban, por ejemplo,
en las costas españolas. Desde el pasado 22
de julio se han encontrado siete crías de esta
especie en Galicia, Andalucía y Canarias.
La primera llegó el 22 de julio a la playa
de Espiñeirido (A Coruña). La segunda,
a Mugardos (el 30 de julio) y la tercera a Caveiros
(5 de agosto), también en A Coruña.
Sólo la segunda ha sobrevivido. Tras su recuperación
en el centro de la Coordinadora para el Estudio de
los Mamíferos Marinos (Cemma) será devuelta
al océano.
El presidente del Cemma, Alfredo López, habla
de "avalancha" ya que asegura que, además
de las siete que han llegado a España, cuatro
más han alcanzado las costas de Portugal, Marruecos
y Mauritania. Estas llegadas a España ocurren
"ocasionalmente", añade López,
"en 2001 fueron seis, pero lo raro es que lleguen
tan abajo". "Creemos que la temperatura
de las zonas donde crían es más alta
de lo habitual, así que buscan lugares más
fríos que pueden encontrar en aguas muy profundas
de la costa", explica, aunque añade que
aún tienen que contrastar esta hipótesis.
Uno de los responsables de la consejería andaluza
de Medio Ambiente, José Girado, aseguró
que la llegada de tres ejemplares a las playas de
Chiclana (Cádiz), de Las Tres Piedras (Málaga)
y de Torregarcía (Almería) "se
debe al ciclo habitual de las corrientes". "Es
evidente que la causa ha sido la penetración
en el Mediterráneo de las corrientes de agua
fría procedentes del Atlántico",
dijo. Estas tres crías se reponen en el Centro
de Recuperación de Especias Marinas Amenazadas
de Málaga.
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