El concepto de ciclo de vida o desarrollo sostenible
se está usando de forma generalizada como solución
a los problemas medioambientales. El empleo de un
material, equipo o instalación no debe terminar
cuando se fabrica, vende o instala, sino que termina
cuando se deja de usar o se sustituye; hay que saber
cuándo y cómo se debe dar de baja, rehabilitar
o mantener y valorar todos sus costes.
El problema medioambiental está relacionado
con el energético. En el caso de la alimentación
destacan los siguientes problemas:
• Insecticidas y pesticidas
• Metales pesados en conservas y pescados
• Los compuestos clorados y fluorados que se
emplean como refrigerantes en instalaciones de frío
y espumantes en la industria del aislamiento.
• Los plásticos empleados en invernaderos,
bolsas y envases de alimentos
• Las conducciones plásticas
• Las cajas y tarimas plásticas
• Los purines de porcino
• Los lodos de concentrados de uva
• Las aguas de lavados de cereales
• Residuos agrícolas (hueso de aceituna,
cáscara de avellana, etc)
• Residuos Urbanos y depuración de las
aguas
• Las aguas saladas procedentes de secaderos
de jamones y fábricas de saladoras
• Escombros de instalaciones agropecuarias
Hay otros problemas más indirectos, asociados
al consumo de energía, a los aceites que necesitan
las máquinas, a los útiles para herramientas,
etc. Los ecologistas denuncian los más llamativos,
tales como: algas rojas, mareas negras, quema de bosques,
residuos nucleares, lluvia ácida, etc.
Las mayores contaminaciones contra el medio ambiente
se están produciendo por culpa del aumento
del CO2 y el efecto invernadero que lleva asociado.
Las medidas que se han tomado no están dando
los frutos deseados, y las energías alternativas
tampoco están aportando grandes soluciones.
El ahorro energético, la búsqueda del
aumento de la eficacia energética son mejores
soluciones.
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