REVISTA AMBIENTUM
   
 
 
Un tema de actualidad: Los incendios
   
 
"¿Se pueden evitar los incendios?"
 

 

En estas fechas que nos encontramos, es difícil no oir hablar de los temidos incendios. Son los Grandes Incendios Forestales (GIF) los que acaparan mayor atención tanto por razones ecológicas, como sociales, económicas y políticas.

La definición de GIF tiene en cuenta la intensidad, el volumen de bienes y personas que pone en peligro, la severidad y, de cara a la estadística oficial española de incendios, se denomina Gran Incendio Forestal a aquel que supera las 500 hectáreas.

El riesgo de grandes incendios no sólo está relacionado con las condiciones meteorológicas sino que también la gran combustibilidad de nuestros montes es un desencadenante muy importante a la hora de buscar causantes.

La vegetación peninsular no ha visto los incendios como algo transitorio e irrelevante, sino que ha llegado a adaptarse al fuego (presencia de cortezas gruesas, capacidad de rebrote...) por lo que el fuego actúa como elemento natural modelador de los ecosistemas forestales.

Pero en todo esto, ¿Qué papel desempeñamos los humanos? Bien, pues la transformación que ha sufrido la sociedad a lo largo del siglo XX ha llevado al conocido éxodo rural. Esto ha tenido consecuencias: el progresivo abandono de las prácticas agrícolas y ganaderas, lo que parece positivo de cara al incremento en la diversidad biológica en el medio natural; sin embargo ha desencadenado la ausencia de gestión forestal, especialmente en los montes privados.

 

 
 
 
Causas
 


Un incendio se produce por la presencia de cuatro elementos básicos: calor, material combustible, una concentración apropiada de oxígeno y la reacción en cadena. Con esta premisa la causa responsable del origen de un gran incendio no debería ser distinta a la de otro de unas pocas hectáreas. El siguiente gráfico muestra las causas de los GIF.

El gráfico muestra que el 47% de los incendios mayores de 500 hectáreas son intencionados.

Las tormentas eléctricas generan multitud de rayos, de los cuales un bajo porcentaje prospera. Esta minoría se ven favorecidos por los vientos que propagan el incendio rápidamente.

Hay otras causas, como la quema de basuras, tendidos eléctricos... que tienen implicación en los GIF, por lo que deberían ser penados por la ley.

El tan sonado cambio climático también tiene su parte de culpa en los incendios, ya que genera un aumento de temperatura y altera el régimen de precipitaciones. Si a esto le unimos la mayor probabilidad de fenómenos tormentosos con elevada carga eléctrica, los incendios realimentan el ciclo del Carbono, ya que producen emisiones de CO2 y deterioran la capacidad de regulación hidrológica del terreno. Además, con los incendios se reducen los sumideros de CO2 por excelencia. Si el ritmo de los incendios supera la tasa de crecimiento de nuevas plantas y la intensidad es tal que, además de los árboles, se quema la vegetación que crece bajo ellos, no sólo se pierde masa vegetal, sino que se condena el terreno ya que también se produce pérdida de la materia orgánica del suelo.

El actual boom urbanístico ha llevado su expansión hasta los montes, en los que se han creado, no sólo viviendas, sino albergues, zonas de acampada y otras actividades de ocio y recreo. Esta situación desordenada de los usos del suelo contribuye a aumentar los riesgos de ignición, tanto por negligencias como por malas intenciones.

 

 
Soluciones
 
¿Qué podemos hacer ante los grandes incendios forestales? Hay diferentes soluciones sobre las que se deberían aunar esfuerzos:
  • Mejorar los modos de extinción: no es necesario aumentar los medios de extinción ya que podría resultar contraproducente. Es mejor analizar la eficiencia desde el punto de vista económico y operativo. Instaurar protocolos de intervención y coordinación de emergencias de este tipo.
  • Potenciar el uso de métodos de ataque indirecto, como los cortafuegos o uso de maquinaria pesada.
  • Conocimiento histórico de los GIF: el conocimiento junto con las actuales técnicas de simulación y sistemas de información geográfica aportan información muy valiosa para diseñar una futura actuación.

 

 
Conclusiones
 
Algunas conclusiones que se obtienen de este estudio son:
  • El 43% de la superficie total se quema en el 0,18% de los incendios. Si fuésemos capaces de evitar los grandes incendios ejerceríamos un efecto crítico sobre el total de superficie afectada y sobre las graves repercusiones para la población y para el medio ambiente.
  • Los grandes factores que condicionan la ocurrencia de grandes incendios son la climatología (sequías) y meteorología extrema (baja humedad y vientos fuertes), junto con grandes acumulaciones de vegetación (combustible). De ellos, la meteorología extrema es el factor más determinante en la propagación de los GIF.
  • Es necesario hacer un llamamiento a la sociedad urbana, donde reside el 80% de los votantes, para que exija la inclusión de medidas a largo plazo que mejoren el estado de conservación de los montes (ya que minimizan el riesgo de incendios forestales) en las agendas políticas regionales y nacionales.
  • La repercusión de los grandes incendios no está convenientemente cuantificada. A sus efectos ambientales y coste en vidas humanas y propiedades materiales hay que sumar las repercusiones socioeconómicas en las comarcas que los sufren. Además, estos grandes incendios contribuyen de forma significativa al cambio climático lo que no sólo tendrá repercusiones difíciles de valorar sobre el conjunto del planeta, sino que además favorecerán condiciones que aumenten la probabilidad de nuevos grandes incendios.
 

ADENA

 
 
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