Un BIOPLÁSTICO se define como el material polímero
fabricado a partir de recursos renovables (por ejemplo,
azúcares, almidón, celulosa, patatas,
cereales, melazas, etc.), que no es fósil, que
se degrada rápidamente, se puede compostar y
es sintetizado con energía renovable; y también
a los sintéticos fabricados a partir de petróleo
que son biodegradables (son minoría, pero se
utilizan, por ejemplo, la policaprolactona). Esta clasificación
incluye las mezclas de ambos tipos, tal como las de
almidón y policaprolactona, ya comercializadas
en el primer mundo.
A la hora de trabajar con este material y desarrollar
nuevos productos se debe tener en cuenta que tiene las
características de un plástico normal,
puede pasar por procesos de moldeo, extrusión,
soplado, además de tener la resistencia, rigidez
y demás cualidades presentes en los plásticos
pero, de origen natural. Sin embargo su utilización
es enfocada a productos de vida útil corta por
su baja resistencia a la acción de los microorganismos
en aplicaciones a la intemperie y en productos de larga
vida útil. Cabe resaltar también que lo
que se aprovecha generalmente son los residuos de estos
recursos que se encuentran fácilmente en la naturaleza
y que se renuevan. Esto hace que las ventajas sean mayores
puesto que no solo se reducen impactos ambientales sino
que se termina con todo el ciclo de vida tanto de las
materias primas como de los productos, aprovechando
así hasta los residuos orgánicos.
Existen
ya bastantes empresas apostando por esta opción,
las cuales cuentan ya con plantas piloto de materiales
bioplásticos y reforzando su área de I+D+i,
aplicando a sus productos más perecederos este
material; se observa que poco a poco se esta creando
una conciencia ecológica empresarial generando
sinergia entre estos aspectos y el aumento de su capacidad
productiva. Tal es el caso de Hewlet Packard, Fujitsu,
Nestle, Toyota, Down Chemicals – Natureworks o
Belu con diferentes aplicaciones como carcasas de ordenadores,
televisores, telefonía móvil, walkman,
y productos que generan un numero importante de residuos
como son los envases, dentro de los que destacan las
botellas de agua, los films para productos frescos y
confitería, las bandejas termo formadas rígidas,
bandejas de polímero sobre la base de almidón
de maíz solubles en agua, cintas adhesivas de
celulosa modificada que puede usarse también
como recubrimiento de bandejas de celulosa o almidón,
films de mezclas de Ecoflex ® con PLA (acido láctico
del maíz, ya granulado) y almidón, para
envasado de alimentos con atmósfera modificada
(MAP).
Algunas grandes cadenas comerciales de Francia, Gran
Bretaña, Italia y Países Bajos han comenzado
a utilizarlos principalmente para el envasado de productos
frescos como frutas, verduras y productos congelados,
y para productos de higiene personal o vajillas y vasos
desechables.
También se empieza a explorar en otros sectores
como el agrícola, el de componentes electrónicos
y se esta investigando en aplicación a la medicina
para productos desechables, como en biomedicina para
desarrollo de tejidos –medicina regenerativa,
y también para elementos necesarios en cirugías
de huesos como tornillos biodegradables.
Observamos que el medio ambiente afecta los modos de
producción, de uso, de compatibilidad entre el
producto y su envase, hace que exista una renovación
en la infraestructura tecnológica importante,
lo que lleva tiempo asimilar por parte de todos los
implicados como son las empresas y el consumidor como
tal, quien de momento se inclina hacia precios mas bajos.
Aunque los precios de los bioplásticos son mayores
en comparación con los plásticos sintéticos,
se equilibraran; debido al aumento de precio del petróleo
y la baja de precio de materias primas como el azúcar
y los almidones, a su vez, por el incremento de la demanda;
que crecerá paulatinamente al observarse que
estos materiales generan muchos menos problemas que
los plásticos convencionales y por la conciencia
del poder de la compra para favorecer mercados mas justos
que desarrollen productos menos nocivos y que fomenten
el ahorro de energía, de recursos y el consumo
responsable.
Como toda nueva tecnología al principio es mas
cara pero con el tiempo la demanda aumentara y los precios
se estabilizaran; actualmente los nichos de mercado
en donde están los bioplasticos están
un poco acotados, cubren aproximadamente el 10% del
mercado total de aplicaciones de plásticos, que
equivale a aproximadamente 40 millones de toneladas;
una de las metas para el final de esta década
es que aumente en un 30% su producción lo que
implica una apuesta de parte de las instituciones, de
la empresa y una respuesta por parte de los usuarios
finales, pero las ventajas son bastantes y el futuro
es promisorio lo que se reflejara en solucionar el problema
de impactos ambientales y además en aumento de
ganancias.
El
desarrollo del sector también es impulsado por
el firme respaldo de la Comunidad europea quienes en
la normativa EN 13432 de enero de 2005 incluyen un item
especial para envases y embalajes “compostables
certificados”. Dicha normativa, establece que
durante la fase de lanzamiento los productos quedan
exentos de la obligación de cuotas de recolección
y reciclado; el primer país en ponerlo en práctica
ha sido Alemania con el ánimo de impulsar la
utilización de los bioplásticos.
Nos encontramos entonces ante nuevas alternativas,
que nos amplían el abanico de posibilidades sobre
las cuales podemos trabajar hasta llegar a resultados
interesantes, innovadores y futuristas, como por ejemplo
envases que cumplan su función principal pero
que luego se puedan comer.
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