Antes de que el agua llegue a nuestros hogares el
elemento es sometido a distintas técnicas de
mejora de la calidad del agua. De esta manera se garantiza
las buenas propiedades del agua para el consumo propio.
Una de las técnicas utilizadas para conseguir
este fin es la denominada Ósmosis inversa.
La ósmosis es el fenómeno por el que
el solvente de una disolución pasa desde una
zona de baja concentración de soluto a una
de alta concentración del soluto, separadas
por una membrana semipermeable, buscando el equilibro
a ambos lados de la membrana.
La ósmosis es muy importante en biología.
Una célula está rodeada de una membrana
semipermeable. Normalmente su interior tiene más
concentración de moléculas grandes que
el exterior, por eso el agua puede fluir desde el
exterior al interior. Es el modo que tienen las células
para incorporar agua en su interior.
El proceso de ósmosis ocurre de manera natural
y los dos lados de la membrana están a la misma
presión; si se aumenta la presión del
lado de mayor concentración, puede lograrse
que el agua pase desde el lado de alta concentración
al de baja concentración. Sería el proceso
contrario a la ósmosis, por eso se llama ósmosis
inversa. La membrana actúa como un filtro muy
específico que dejará pasar el agua,
mientras que retiene los sólidos en suspensión
y otras Filtro ósmosis inversa
sustancias. De esta manera, se consigue la retención
de la mayoría de las sales disueltas y se obtiene
un agua con una concentración muy por debajo
de la concentración del inicio.
En los últimos decenios, la tecnología
de estas membranas se ha convertido en una parte importante
de la tecnología de la separación. La
fuerza principal en el uso de estas membranas es que
no se usan productos químicos que puedan cambiar
el sabor del agua tratada, además de que hace
un uso escaso de energía.
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