El catamarán de investigación de la
organización internacional de conservación
marina Oceana se encuentra navegando en el Golfo de
Génova llevando a cabo filmaciones de los ecosistemas
del fondo marino. El objetivo es documentar el estado
de conservación de una serie de hábitats
para los que la organización reclama su inclusión
en la Directiva Hábitats de la Unión
Europea, que debe ser revisada en 2007.
A bordo del Oceana Ranger, un equipo de biólogos
marinos, apoyados por camarógrafos y fotógrafos
se encuentra buceando en zonas especialmente seleccionadas
por su biodiversidad marina. En ellas, se encuentran
muestras bien conservadas de los hábitats que
Oceana promueve que sean conservados en todo el Mediterráneo,
y en particular a través de la legislación
europea.
Estos ecosistemas se ven amenazados por el uso de
determinadas artes pesqueras como el arrastre de fondo.
Este sistema arrasa, mediante una red dotada de pesadas
piezas de metal y cadenas, todos los organismos vivos
de la zona por la que es remolcada. Así son
capturados peces de cualquier tamaño y especie,
pero también son afectados los invertebrados
tales como crustáceos, moluscos, corales, gorgonias,
e incluso algas y las plantas fanerógamas marinas.
Todo el ecosistema queda destruido tras el paso de
una red de arrastre.
Algunos de estos hábitats ya se han visto
reducidos entre un 50% y 80% y su recuperación
es
muy difícil o prácticamente imposible
ya que algunos tardan siglos o incluso milenios en
formarse.
De ahí la importancia de su protección
inmediata, lo que también puede evitar la desaparición
de algunas especies en grave peligro de extinción
en este mar, como el falso
coral negro (Gerardia savaglia).
Uno de los lugares que actualmente está a
salvo de este arte de pesca es la Reserva Marina de
Portofino, en Italia, de 372 hectáreas sumergidas.
Allí, Oceana esta colaborando con la Fondazione
Ermenegildo Zegna, la Universidad de Padua y el ICRAM
(Instituto Central para la Investigación Marina
Científica y Tecnológica) aplicada para
llevar a cabo distintos programas de estudio y documentación
gráfica de las especies que se encuentran preservadas
en la misma. Los corales de la reserva, a pesar de
estar relativamente a salvo de la actividad pesquera,
se han visto sin embargo, afectados por otro fenómeno
causado indirectamente por el hombre. El cambio climático
ha provocado episodios de blanqueamiento y muerte
de muchos de ellos en los últimos años
debido al aumento de la temperatura del Mediterráneo
en determinados momentos.
“La biodiversidad marina europea debe ser objeto
de protección a través de la revisión
de la Directiva de Hábitats de la Unión
Europea, y de la inclusión en la misma de todas
las especies de corales y gorgonias, fanerógamas
marinas y fondos maërl”, ha declarado el
oceanógrafo Xavier Pastor, coordinador de la
campaña del Ranger y Director de Oceana para
Europa.
Según la organización conservacionista,
esta protección permitiría a medio plazo
la recuperación de las amplias zonas del Mediterráneo
que actualmente se encuentran degradadas. Ello contribuiría
a la mejora de la situación de unos recursos
pesqueros actualmente esquilmados y que, tras la implantación
de medidas de conservación, podrían
volver a ser objeto de una explotación sostenible
por métodos selectivos utilizados por flotas
artesanales locales.
El gobierno español ha tomado, en este caso,
el liderazgo europeo en la protección de esos
ecosistemas en el Mediterráneo, prohibiendo
el uso de artes de arrastre, de cerco y dragas en
todas las aguas bajo control español en donde
exista cualquiera de esos hábitats, así
como en los fondos superiores a 1000 metros de profundidad.
“Si un país de gran tradición
pesquera como es España toma la iniciativa
de proteger los corales, las plantas superiores marinas
y los fondos de algas calcáreas, es una clara
indicación para el resto de la Unión
Europea de que esas medidas son necesarias y positivas
para la recuperación de las pesquerías”,
ha argumentado Xavier Pastor.