REVISTA AMBIENTUM
   
 
  El problema de las especies alóctonas
   
   
 

La Real Academia Española de la lengua define especies alóctonas como aquellas que no son originarias del lugar donde se encuentran. Lo que en un principio podría ser una novedad e incluso algo atrayente para la experimentación, se ha convertido en uno de los problemas más graves para la flora y fauna española.

Se trata de especies introducidas de forma deliberada o accidental, que amenazan la supervivencia de las autóctonas, como el cangrejo de río español, que ha sido desplazado por el americano, o como Caulerpa taxifolia, un alga tropical peligrosa para el ecosistema vegetal marino del Mediterráneo. El caso de esta alga es un ejemplo de introducción accidental: llega arrastrada por las hélices y las anclas de los barcos, como consecuencia de la globalización, por el trasiego de personas y mercancías a lo largo del mundo.


Una de las regiones peninsulares más afectadas por el problema de estas especies colonizadoras es Asturias. En sus aguas viven tres salmónidos de forma natural: el salmón (Salmo salar), la trucha de río (S. trutta fario) y el reo (S. trutta trutta). A su vez, existen otras especies de origen foráneo que, tras su introducción, se han naturalizado con mayor o menor éxito. Es el caso de la trucha arco iris (Oncorhynchus mykiss), originaria de Norteamérica. Fue introducida en Europa por su facilidad para el cultivo intensivo en piscifactorías. Se diferencia de la trucha común por una banda brillante y rosada que tiene en ambos costados. Lo mismo pasa con el salvelino americano o trucha de fontana (Salvelinus fontinalis). También tiene un aspecto similar a la especie peninsular, pero con el dorso salteado con numerosas pintas rojas rodeadas de un halo blanco azulado. La boca es más grande y rebasa ampliamente la vertical del ojo. Su hábitat natural son los lagos y ríos de montaña del noroeste de Norteamérica. En España fue introducida a finales del siglo XIX, aclimatándose principalmente en aguas tranquilas de alta montaña: lagos y lagunas de Los Pirineos, el embalse de Palmaces (Guadalajara) y la laguna de Peñalara (Segovia). En Asturias se comprobó en 1992 su presencia en el Lago Negro o de La Calabazosa, resultado de repoblaciones realizadas en el año 1907. La creación de un coto de pesca y su declaración como especie pescable en la Normativa de Pesca en Aguas Continentales autoriza su captura, aunque seguida de inmediata restitución al agua.

 
 
 

Animales y vegetales en peligro

 


La moda ha hecho que corra peligro una de las especies de mamíferos más buscadas para fabricar abrigos de piel. Se trata de los visones. Las zonas ibéricas del visón europeo están siendo invadidas por el visón americano, especie de mayor talla, más prolífica y oportunista que puede llegar a desplazarlo llevándolo a su extinción. Su hábitat suelen ser arroyos o ríos del norte de la península Ibérica. El pequeño mustélido europeo es de color marrón chocolate uniforme, con labios de color blanco. En cambio, el visón americano (Mustela vison) es algo mayor y sin blanco en el labio superior. El turón (Mustela putorius) tiene un antifaz negro en la cara y una estrecha mancha blanca en el borde de las orejas.

Hace un par de años el “Frente de Liberación Animal” abrió las jaulas de más de 6.500 visones americanos de un criadero coruñés. Supuso un gran retroceso para la protección de los visones originales del país, ya que los americanos tienen gran habilidad de reproducción aparte su agresividad con el resto de animales.

Pero la invasión de las especies alóctonas no sólo afecta a los animales, sino también, en gran medida, a los vegetales. Caulerpa taxifolia, un alga tropical colonizadora de las aguas mediterráneas, ya ha invadido más de cinco países que bañan sus costas en este mar. El crecimiento de esta agresiva colonia es aterrador. En 1984 se conoció su existencia en las aguas de Mónaco y en sólo cinco años ocupó una hectárea de su fondo marino. Caulerpa es un alga muy vistosa que posee un espolón característico de hasta 1 metro. de longitud fijado en el fondo por las raíces de las que salen unas hojas llamadas frondas. Estas frondas pueden estar ramificadas llegando a medir hasta 65 cm y su forma recuerda a algunas coníferas. Arrasa con todo lo que haya debajo. El error más común a la hora de intentar proteger el resto de especies de los fondos, es arrancarlas. De esta manera se favorece su rápida reproducción. Además, hay que tener cuidado con el equipo con el que se haya realizado la operación de desinfección, ya que cualquier mínima partícula puede hacer que vuelva a nacer.

Finalmente cabe mencionar la moda actual de la sociedad de comprar especies exóticas como animales de compañía. Muchas de estas mascotas acaban en los ecosistemas ibéricos por descuidos o abandonos irresponsables. Se liberan cientos de aves extravagantes como la cotorra, serpientes o las tortugas de Florida que compiten con las especies propias poniendo en peligro su existencia.

   
 

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