Cerca de un tercio de la superficie emergida de nuestro
planeta está cubierta de bosques. Alrededor
de dos terceras partes de esta superficie forestal
están destinadas al aprovechamiento comercial
de su madera. Ante esta situación, la principal
amenaza para los bosques es evidente: una gestión
inapropiada y una explotación abusiva e incluso
ilegal de las m
asas
boscosas. En la actualidad, el desafío más
importante para el sector forestal es el de satisfacer
la demanda creciente de sus productos y al mismo tiempo
salvaguardar la capacidad de los bosques de prestar
todos sus servicios: ecológicos, económicos
y sociales.
En este contexto, en el año 1993, en Oaxaca
(Méjico) nació la idea conocida genéricamente
como la certificación forestal FSC (Forest
Stewardship Council o Consejo de Administración
Forestal). Se trata de una organización internacional
independiente, no gubernamental y sin ánimo
de lucro.
Trece años después de su fundación,
y a pesar de la existencia de varios sistemas de certificación
en el mercado, el FSC es el único sistema de
certificación de ámbito global y de
amplia aceptación por un extenso abanico de
agentes sociales, económicos y ambientales.
El Forest Stewarship Council está financiado
por donaciones de fundaciones privadas, de gobiernos,
y con cuotas de inscripción y acreditación.
Para asegurar su total autonomía no acepta
financiación de la industria. El objetivo es
claro: promover, en los bosques de todo el mundo,
una gestión forestal económicamente
viable, socialmente beneficiosa y ambientalmente responsable.
La certificación forestal FSC acredita que
productos de origen forestal como madera, papel, tableros,
etc., han sido extraídos de bosques bien gestionados
desde criterios sociales, ambientales y económicos.
El logo del FSC es, ahora mismo, el garante más
fidedigno de que la gestión de las explotaciones
forestales y su posterior transformación han
sido realizadas conforme a criterios claros y probables
de sostenibilidad. Con este sello, el consumidor puede
comprar recursos renovables como la madera, premiando,
con su decisión, a empresas y propietarios
de bosques comprometidos con la gestión sostenible
de los recursos. Entre todos los procesos de certificación
puestos en marcha actualmente éste es el único
que se considera global por su credibilidad y transparencia.
El objetivo principal del FSC es el de frenar la
deforestación y la pérdida de biodiversidad
de los ecosistemas forestales. FSC ofrece a los gestores
que se comprometen con el cumplimiento de sus exigentes
estándares una distinción en el mercado
a través de la etiqueta y su logotipo. El sello
FSC cuenta con el apoyo de las ONG de conservación
como el WWF, Greenpeace o Amigos de la Tierra, así
como de las ONG de comercio justo y otras organizaciones
sociales.
El logotipo es fácilmente reconocible como
un trazo que simula un árbol sobre las siglas
FSC. Esta etiqueta o sello puede aparec
er
impreso, marcado o mediante etiquetas pegadas al producto.
Actualmente, FSC ha certificado más de 40 millones
de hectáreas en 67 países de los cinco
continentes, y dispone en el mercado de más
de 10.000 productos diferentes que pueden ser reconocidos
por el logotipo y marca registrada FSC.
En España, el interés por la certificación
forestal FSC surge en el año 1998 de la mano
de WWF-Adena, creándose en torno a esta ONG
un grupo de empresas (WWF-Grupo 2000) interesadas
en este sistema de certificación. En dicho
grupo se encontraba la empresa Puertas Luvipol, primera
empresa española en obtener el certificado
FSC para la cadena de custodia y verdadero motor de
las importaciones de madera con el sello FSC.
En definitiva, cuando adquirimos un producto que
viene etiquetado con la certificación FSC,
tenemos la garantía de que: