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¿Qué
impacto tienen las actividades agrícolas en el
medio ambiente? Cada día hay más preocupación
por los problemas relacionados con el uso de fertilizantes
en la agricultura: la contaminación de aguas
superficiales y subterráneas por nitratos, la
acumulación de metales pesados en los suelos
y su paso a la cadena trófica, etc. Además,
existe una falta de legislación que regule los
contenidos en metales en los fertilizantes y sólo
algunos países han impuesto límites para
algunos elementos. Ahora, un equipo de la UB ha caracterizado
química e isotópicamente los elementos
mayoritarios, las trazas y las tierras raras de 27 fertilizantes
que se emplean ampliamente en zonas agrícolas
de Cataluña.
El
equipo forma parte del Grupo de Mineralogía Aplicada
y Medio Ambiente del Departamento de Cristalografía,
Mineraología y Depósitos Minerales de
la UB y está coordinado por el profesor Albert
Soler. Los resultados han sido publicados en las revistas
Environmental Science & Technology (2004) y Applied
Geochemistry (2005).
Identificar el origen
de los contaminantes de fuentes agrícolas y formentar
las buenas prácticas agrarias son aspectos básicos
para proteger los recursos naturales del entorno y también
la salud humana. Según el estudio publicado,
los elementos mayoritarios pueden utilizarse como un
primer trazador de contaminación. Además
de los clásicos (presencia de nitratos o fosfatos),
el estudio de la relación sodio/potasio o cloro/bromo,
o de las relaciones isotópicas de nitrógeno,
azufre, carbono, oxígeno o estroncio, podrían
ayudar a distinguir entre fertilizantes u otros contaminantes.
A partir de una exhaustiva
caracterización isotópica, los autores
determinan el origen de los diferentes componentes de
los fertilizantes. Así, los isótopos de
azufre indican que el sulfato procede principalmente
del ácico sulfúrico, fabricado a partir
de piritas o de las evaporitas marinas. Los isótopos
de estroncio ponen de manifiesto el uso de fosfato procedente
tanto de rocas tipo fosforita como tipos carbonatita.
También se ha
utilizado el patrón de REE (Rare Earth Elements
o tierras raras) como trazador de la fuente de fosfato
en los fertilizantes. Ello ha permitido confirmar la
existencia de fertilizantes fabricados a partir de carbonatitas
y de fosforitas. Esta distinción tiene implicaciones
repecto al contenido en metales pesados y elementos
radiactivos, ya que éste es más elevado
en el caso de fertilizantes fabricados a partir de fosforitas.
En los fertilizantes,
se ha constatado la presencia de cromo, uranio, vanadio,
arsénico, plomo, cadmio, torio, entre
otros elementos. Si bien estos metales están
ligados a la presencia de fosfatos, no todos los fertilizantes
fosfatados contienen estos elementos. Así, los
de aplicación foliar o fertirrigación
son muy solubles, y tienen contenidos en metales pesados
negligibles. En cambio, los fertilizantes de fondo y
cobertura tienen contenidos elevados en cadmio, que
en algunos casos superan el límite fijado en
algunos países europeos (Finlandia, Noruega y
Suiza). Las concentraciones en uranio, arsénico
y cromo son de 10 a 50 veces superiores a las del cadmio,
pero no existe ninguna legislación actual sobre
estos elementos, a pesar de que el uranio sea radiactivo.
Con el tiempo, estos contenidos elevados podrían
acumularse en el substrato, hecho que ya se ha demostrado
en el caso del cadmio.
Según los autores
«sería preciso regular la composición
de los fertilizantes para conseguir una protección
para suelos y aguas». La problemática de
estos elementos, tanto radiactivos como los metales
pesados, podría ser mayor si consideramos que
con el fosfato de las carbonatitas y fosforitas también
se fabrican piensos animales. De hecho, en recientes
estudios (Vitoria, 2004) se ha puesto de manifiesto
la presencia de contenidos de uranio y torio en purinas.
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