REVISTA AMBIENTUM
   
 
 
LA RED DE CIUDADES POR EL CLIMA YA ESTÁ EN MARCHA    
   
 
  • La Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) promueve un sistema de medidas de sostenibilidad a nivel local.
 
Ya son más de 80 las ciudades españolas comprometidas con la Red de Ciudades por el Clima. El proyecto, aprobado gracias a un acuerdo entre la FEMP y el Ministerio de Medio Ambiente, lucha contra el cambio climático con políticas que fomenten la reducción de gases de efecto invernadero.
   
  Iniciativas de fomento de energías renovables y medidas orientadas a reducir la utilización del uso del coche conformarán las bases de la “Red de Ciudades por el Clima”. Éste es un intento de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en los que han de implicarse los tres niveles de la administración (central, autonómico y local), para poder llegar a cumplir los compromisos pactados en la cumbre de Kyoto.

La Red, forma parte del acuerdo de colaboración que la Ministra de Medio Ambiente firmó el pasado mes de febrero con la FEMP. El 1 de junio, Cristina Narbona acudió a la Universidad Carlos III de Madrid para inaugurar la Jornada “Ciudades por el Clima” que organizaba la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP). La respuesta hacia la iniciativa es claramente positiva. El periodo de adhesión comenzó en Marzo de 2005 y en la inauguración, que contó con la presencia de las ciudades firmantes, ya había representantes de más de 13.400.000 habitantes.

El número de ciudadanos comprometidos no deja de aumentar. En septiembre se contabilizaban más de 15 millones de ciudadanos adheridos a la Red, habitantes de 106 localidades repartidas en 16 Comunidades Autónomas, entre las que hay 19 capitales de provincias. Todos ellos llevarán a cabo las medidas de un Plan de Actuación, que necesita ser aprobado por cada municipio. Estas medidas afectan a tres ámbitos de actuación municipal: energía, transportes y edificación y planeamiento urbano.

La finalidad del Plan de Actuación radica en la necesidad de sentar las bases institucionales para la progresiva reducción de la emisión de gases de efecto invernadero. Paralelamente, el Plan trata de estimular el compromiso de todos los agentes económicos y organizaciones ciudadanas, implicando de este modo a todos los representados en la vida municipal. El marco normativo en el que se apoya la Red de Ciudades por el Clima se basa en los compromisos adquiridos en el Protocolo de Kyoto, y en las normativas europeas y estatales derivadas de este acuerdo.

Cristina Narbona, Ministra de Medio Ambiente
En el acto inaugural, en el que participaron más de 400 expertos, Cristina Narbona afirmó que las políticas locales son determinantes en la lucha contra el cambio climático. También agradeció la alta participación y compromiso manifestado por los Gobiernos Locales. Entre los objetivos de la Red, Narbona ha destacado la Carta de Aalborg, las iniciativas sobre energías alternativas y las actuaciones en materia de alumbrado público y urbanismo.

El transporte, es otra de las grandes preocupaciones de la ministra. El pasado año, el aumento del precio del petróleo supuso para España un incremento del gasto en derivados del crudo de 6.500 millones de dólares. La fuerte sumisión que España tiene hacia el petróleo como fuente
de energía se deriva en un elevado coste y una pronunciada dependencia exterior. La convicción de que el transporte es uno de los principales responsables de la emisión de gases de efecto invernadero, lleva a la ministra a apoyar iniciativas de ahorro energético y desarrollo sostenible como la “Red de Ciudades por el Clima”.

Por su parte, el Presidente de la FEMP, Francisco Vázquez, afirmó que el sistema de red de ciudades permite compartir experiencias y avanzar en la lucha contra el efecto invernadero. Finalmente, expresó su compromiso de seguir colaborando con el Gobierno en iniciativas como La Red de Ciudades por el Clima, un plan con una vigencia de cuatro años prorrogables hasta el cumplimiento de todas las expectativas.

Para el ejercicio 2005 se ha previsto una inversión de 1.000.000 €. Las actuaciones específicas de este Acuerdo se establecerán anualmente, y su financiación se definirá en función de las disponibilidades presupuestarias del Ministerio de Medio Ambiente.
   
  COMPROMISO CON LA RED
 


La incorporación a esta Red exige algo más que palabras. La Federación Española de Municipios y Provincias establece dos bloques diferenciados de requisitos obligatorios. Los orgánicos, buscan un cambio de las políticas municipales en busca de la reducción de gases de efecto invernadero. Por su parte, las actuaciones sectoriales se refieren a medidas concretas en los sectores de eficiencia energética, transporte, edificación y urbanismo.

Para empezar, el municipio firmante ha de comprometerse con la Red mediante una declaración institucional del alcalde a los ciudadanos y el pago de una cuota inicial de 300 euros. A continuación, se deberá asignar a un responsable técnico y político en la Red, así como a una comisión que se encargará de del seguimiento de las políticas tanto de prevención como de reducción de contaminación. Para cerrar este conjunto de medidas organizativas, es necesaria la creación de un foro ciudadano que identifique las actuaciones necesarias.

La Red de Ciudades por el Clima da un salto desde el terreno de la retórica y las buenas intenciones hasta los planes de acción concretos. El marco de actuación de la red se basa en la planificación de los posibles impactos medioambientales de las actividades urbanas, la selección de medidas que aminoren la emisión de gases de efecto invernadero y el fomento de acuerdos voluntarios con los agentes económicos y sociales implicados.

   
  PRIMERA FASE DEL PLAN DE ACCIÓN
 
La primera fase del Plan de Acción incorpora una serie de actuaciones que, aunque no pesen mucho en los presupuestos municipales, sirven de referente para futuras acciones y suponen un cambio en la tendencia de la emisión de gases efecto invernadero.
Se prevé la aprobación de ordenanzas municipales que regulen el uso de energía solar térmica en las nuevas edificaciones y el alumbrado público, así como la introducción de medidas económicas y fiscales que favorezcan la implantación de energías renovables y medios de transporte limpios.

También la primera fase incluye la compra de equipamientos municipales y adjudicación de nuevas contrataciones que cumplan criterios de sostenibilidad y eficiencia energética. Estos criterios también deberán implantarse progresivamente en los edificios y dependencias municipales por medio de asociaciones con empresas del sector solar térmico y solar fotovoltaico. La sensibilización ciudadana sobre el uso eficiente de la energía es otro elemento clave del Plan, como por ejemplo el impulso del uso de electrodomésticos eficientes (clase A).

El tráfico también es una de las preocupaciones recogidas en la primera fase, dónde aparecen medidas destinadas a calmarlo. La restricción de aparcamiento, la limitación de velocidad y transformación de algunas vías en calles peatonales son algunas de las medidas relacionadas con el transporte. Las zonas verdes cobran mayor importancia en estas “nuevas” ciudades. Los ayuntamientos reservarán espacios para la plantación de árboles y la creación de zonas de esparcimiento.

   
  SEGUNDA FASE DEL PLAN DE ACCIÓN
 
Una vez instaurado el marco institucional y técnico, así como la participación de los agentes implicados, aparecen las medidas previstas para la segunda fase, que se dotarán de una mayor implicación económica.

En lo que se refiere a los inmuebles municipales, se les exigirá ser el paradigma de la eficiencia energética mediante auditorias que certifiquen todas las instalaciones del ayuntamiento: abastecimiento, potabilización, depuración de aguas residuales… Asimismo, se procederá a la sustitución de las tecnologías menos eficientes y la incorporación de energías renovables. Además, se aplicarán las ordenanzas municipales sobre energías renovables y alumbrado público previstas en la primera fase.

El desarrollo de un Plan de Movilidad Sostenible plasmará todas las medidas referentes al transporte urbano de superficie. Entre ellas, se encuentran las posturas referentes a la restricción paulatina del uso del transporte privado así como las alternativas que proponen a éste (vehículos energéticamente eficientes). El Plan de Movilidad Urbana deberá basarse siempre en el consenso de los sectores afectados como las asociaciones ciudadanas y los comerciantes.

La racionalización del uso y consumo del suelo es la última prioridad del Plan. Promueve la agricultura bioclimática en las nuevas ampliaciones de la trama urbana, así como la rehabilitación de los edificios técnicamente viables. En estas ampliaciones de la ciudad se implantará una nueva flota de vehículos púbicos más limpios y las energías predominantes serán el gas y los biocombustibles. Por último las alternativas de movilidad que el Plan ofrece son: utilizar los transportes públicos, ir en bicicleta y caminar.

   
 
¿Qué es la FEMP? La Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) es una Asociación de Entidades Locales que agrupa Ayuntamientos, Diputaciones, Consejos y Cabildos Insulares, en total más de 6.900 municipios españoles. Su sede oficial se encuentra en la Villa de Madrid, calle del Nuncio, nº 8.

Esta Federación quedó constituida al amparo de lo dispuesto en la Disposición Adicional Quinta de la Ley 7/1985, de 2 de abril, Reguladora de las Bases de Régimen Local y fue declarada como Asociación de Utilidad Pública mediante Acuerdo de Consejo de Ministros de 26 de junio de 1985.

La FEMP es la Sección Española del Consejo de Municipios y Regiones de Europa (CMRE) , y sede oficial de la Organización Iberoamericana de Cooperación Intermunicipal (OICI).
   
   
 

Ambientum
Datos facilitados por la FEMP
(Federación Española de Municipios y Provincias)

   
   
 
 
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