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EL DESAFORADO AUMENTO DE LOS VEHÍCULOS
PARTICULARES EN LAS GRANDES CIUDADES OBLIGA AL
PLANTEAMIENTO DE NUEVAS ESTRATEGIAS
PARA LA MOVILIDAD RACIONAL Y SOSTENIBLE
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El coche se ha convertido en un símbolo de cotidianeidad
en la vida urbana de hoy en día. El crecimiento
desaforado de las ciudades funda un modelo territorial
de dispersión, tanto de la población como
de la actividad económica, que genera miles de
desplazamientos diarios. El reto de la administración
radica en ofrecer a los ciudadanos una amplia capacidad
de movilidad dentro de un modelo sostrenible y sostenido
en el transporte público. |
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Los polígonos
industriales y parques empresariales proliferan en las
afueras de la cuidad, dónde aún queda espacio
suficiente para enormes complejos de edificios. En lo
que respecta a las viviendas, el incesante incremento
de precios del sector, sumado a una búsqueda de
espacios abiertos, con abundantes zonas verdes y menor
contaminación acústica, incita a los nuevos
compradores hacia el extrarradio.
Pero
la infraestructura de transportes públicos es más
lenta que la especulación inmobiliaria y a menudo
los nuevos propietarios y trabajadores dependen casi exclusivamente
del vehiculo privado para su movilidad. Ángel Cediel,
del Departamento de Transporte de IDAE, menciona en este
sentido a las PAUs, o comunidades de vecinos cerradas
en torno a un gran centro comercial. A falta de locales
y tiendas dispersas entre las viviendas, el centro funciona
como fuente de servicios en una zona donde no tener coche
representa incluso un signo de exclusión social.
En este sentido, existen multitud de razones adicionales
que justifican este fenómeno. Desde las enormes
inversiones en carreteras o las recurrentes campañas
de publicidad de un sector tan poderoso como el automovilístico,
hasta los valores subjetivos que se asocian al coche como
la libertad o el éxito social. En
términos energéticos, el de Transporte
es el sector de actividad en España que más
energía consume, concretamente un 40% del total.
Según Cediel, un dato significativo del consumo
energético hace referencia a los combustibles
que necesita: “más del 98% se realiza a
partir de derivados del petróleo, lo que implica
una fuerte dependencia de un recurso que España
importa en su totalidad”. Los vehículos
privados ostentan el peor índice de eficiencia
energética, ya que combinan un elevado consumo
de energía con el reducido número de viajeros
que transporta (1,2 viajeros de media en el ámbito
urbano).
En lo que respecta al coste medioambiental, la disyuntiva
se genera entre los elevados índices de emisiones
de CO2, y las obligaciones contraídas en Kyoto.
Tampoco han de olvidarse la contaminación acústica
y su influencia en la salud, así como la siniestralidad
derivada de la utilización masiva del vehículo
particular.
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PLANES
Y MEDIDAS |
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Los Planes de Movilidad Urbana Sostenible (PMUS) son para
Ángel Cediel la mejor herramienta de la Administración
para disminuir los impactos y corregir tendencias, tratando
de lograr un uso coordinado y eficiente de los diferentes
medios de trasporte.
Los PMUS deben asegurar lo que técnicamente se
denomina movilidad sostenible. Es decir, el equilibrio
entre necesidades de movilidad y accesibilidad, protección
del medio ambiente y desarrollo económico
.
Aunque tanto los PMUS como los Planes de Circulación
evalúan la red viaria, cada uno aborda el proyecto
desde una perspectiva diferente. Los Planes de Circulación
se centran en aspectos físicos como las densidades
de tráfico que una vía puede soportar, mientras
que los PMUS se centran en la calidad, tanto medioambiental
como de vida.
Los planes urbanísticos de los ayuntamientos y
los emplazamientos de Centros de Actividad (empresas,
polígonos, etc…), deben buscar desde su construcción
el consenso entre la oferta existente y la movilidad generada.
Este consenso se traducirá en una red de transportes
públicos que minimice la necesidad de desplazamientos
motorizados.
La visión integradora de los PMUS confía
en el diálogo social como medio para dar cabida
a las necesidades y preferencias de la ciudadanía
al tiempo que trata de vencer la resistencia y convencerles
de la necesariedad del cambio. De esta labor se encargan
Las Mesas de Movilidad, que contactarán en sesiones
informativas con un grupo numeroso de entidades ciudadanas.
Revestido de una mayor obligatoriedad, el Pacto para la
Movilidad Sostenible es un documento de consenso entre
administraciones, asociaciones y representantes sociales.
Los firmantes se comprometen a hacer cumplir los objetivos
y criterios fijados en la Política de movilidad.
Para alcanzar estas responsabilidades, los planes de movilidad
estructuran una serie de medidas específicas como
el estricto control del estacionamiento y la regulación
de la carga y descarga en la ciudad. En lo que respecta
al cambio en los modos de vida, se fomentará la
movilidad a pie o en bicicleta, la información
ciudadana sobre la oferta de transporte público
y se promoverán los viajes compartidos o la utilización
de vehículos ecológicos.
Pero los pactos no son suficientes para garantizar el
desarrollo urbano y de transporte en base a la sostenibilidad.
Normativas recientes como la Estrategia de Ahorro y Eficiencia
Energética (E4) o el Plan Nacional de Derechos
de Emisión, completan las herramientas necesarias
para cumplir los objetivos.
La E4, aprobada en noviembre de 2003 representa el marco
que define la política energética para los
sectores clave del consumo de energía. En el marco
de la E4 es de destacar el recientemente aprobado Plan
de Acción 2005-2007 que incluye 15 medidas encaminadas
hacia la eficiencia energética de los vehículos.
Los Planes de Movilidad Urbana y los Planes de Transporte
para Empresas han sido incluidos, entre otros, dentro
del paquete de medidas prioritarias del Plan. Estas dos
medidas cuentan con un apoyo público de 69,3 millones
de euros sobre una inversión total de 954, millones
y preven un ahorro de 889 ktep de energía primaria
y de 2,5 millones de toneladas de emisiones de CO2.
Las actuaciones que prevé el PNA en el sector del
transporte son las mismas que establece la E4. En relación
a los Planes de Movilidad Urbana este Plan propone la
implantación de normativas que hagan obligatoria
la ejecución de PMUS en todas las ciudades de más
de 100.000 habitantes.
Aunque a nivel nacional no existe todavía una legislación
que abarque a la movilidad urbana en su conjunto, a nivel
autonómico ya se han realizando iniciativas en
este sentido. Tal es el caso de la Ley de movilidad de
Cataluña del año 2003 o el Plan director
del transporte sostenible del País Vasco (2002-2012).
incluye un total de 15 medidas. |
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Ambientum
Datos facilitados por: IDAE
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