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El
uso y creación de energías renovables aumentó
significativamente en España durante los últimos
años, aunque no lo suficiente para hacer frente
al alza del consumo global de energía del país.
A finales de 2004, la contribución de las energías
renovables era inferior al 7%, una cifra muy por debajo
del objetivo europeo, alcanzar el 12% del total en 2010.
El Plan
de Energías Renovables (PER) 2005-2010,
aprobado el pasado agosto, sustituye al Plan de Fomento
de las Energías Renovables del 99, que tan sólo
había logrado aumentar unas décimas el porcentaje
de energías limpias desde su instauración.
El PER, prevé un consumo de estas fuentes superior
a veinte millones de toneladas equivalentes de petróleo
(tep) en el año 2010, un 22% más de los
objetivos de su predecesor.
El PER, convertido en eslabón fundamental de la
política energética y medioambiental, complementa
a otras dos recientes iniciativas: el Plan
Nacional de Asignación de Derechos de Emisión
y el Plan de Acción de la Estrategia
de Ahorro y Eficiencia Energética (E4).
Estas dos iniciativas, con evidentes sinergias con el
PER, se derivan de la determinación de cumplir
los compromisos internacionales de España (Protocolo
de Kioto, Plan Nacional de Asignación), y los derivados
de la Unión Europea.
El Plan representa una oportunidad para la innovación
tecnológica, por lo que su impulso contará
con fondos del IDAE
para I+D+i y ayudas del
Programa de Fomento de la Investigación
Técnica (PROFIT).
En síntesis, los objetivos del nuevo Plan suponen
una contribución de las fuentes renovables del
12,1% al consumo de energía primaria. La producción
eléctrica alcanzará el 30,3% del consumo
bruto de electricidad, mientras que los biocarburantes
cubrirán el 5,83% de la gasolina y gasóleo
necesaria para el transporte. Con
respecto al Plan de Fomento, la mayoría de las
áreas aumenta sus objetivos. Destaca la energía
eólica, que supera en 11.000 MW
a su predecesor, llegando a los 20.000 MW previstos
para el 2010. En cuanto a los biocarburantes, el PER
aumenta de los 0,5 millones de tep del anterior Plan,
hasta 2,2 millones de tep que prevé alcanzar.
La solar
fotovoltaica se propone alcanzar los 400
MW instalados para el año 2010, y la solar
termoeléctrica pasa de 200 a 500
MW. Por lo que se refiere a las energías hidroeléctrica
y solar térmica de baja temperatura, su contribución
en 2010 es similar a la prevista en el Plan de Fomento.
La biomasa
reequilibra sus objetivos y se sitúa en un escenario
realista. El objetivo de potencia instalada para la
generación de electricidad supera los 2.000 MW,
aportando unos 5 millones de tep a la energía
primaria. Son numerosas las innovaciones cualitativas
encargadas de hacer realidad estos objetivos. Las centrales
de carbón pondrán en marcha un plan de
co-combustión para la quema conjunta de mineral
y biomasa. La Administración prevé impulsar
la competencia gracias a la modificación de la
Ley del Sector Eléctrico, que autorizará
primas superiores para la biomasa. Mientras, la
Comisión Interministerial de la Biomasa
tratará de dinamizar el mercado. Con respecto
a la biomasa térmica, se prevé aportación
en 2010 del orden de 4 millones de tep gracias a la
mejora de la logística de suministro de los residuos
y a la inversión a fondo perdido en equipos para
uso doméstico de la biomasa.
En sí mismo, el PER contempla unas inversiones
totales durante su ejecución del orden de 23.600
millones de euros, que aumentarán la aportación
de energías renovables en 10,5 millones de tep
anuales al final de la década. El mayor peso
corresponde a la financiación ajena (el 77,1%
del coste total, lo que supone la cifra de 18.197.974
miles de €). Un 20% correspondería a los
promotores, con una cantidad de 4.719.728 miles de €.
La ayuda pública supone el 2,9%, materializada
en un amplio paquete de medidas. Las ayudas públicas
a la inversión alcanzarán los 681 millones
de euros, con unos incentivos fiscales de 2.855 millones
y unas primas a la generación de electricidad
por valor de 4.956 millones de euros durante todo el
periodo.
Los efectos positivos del Plan son innegables. La disminución
de nuestra dependencia energética limitará
nuestras importaciones generando un ahorro de unos 3.500
millones de euros anuales. El aire se librará
de 77 millones de toneladas de CO2 y multitud de compuestos
contaminantes durante el periodo 2005-2010. Por último,
pero no por eso menos importante, se facilitará
la creación de 100.000 nuevos empleos.
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