Regeneración del bosque, reducción de pastos y sustitución de cultivos autóctonos, principales consecuencias del flujo migratorio del campo a la ciudad  
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  • Con una adecuada gestión se pueden recuperar y reutilizar recursos olvidados que repercuten en el bienestar social de las poblaciones adyacentes
 
  • Extremadura, objetivo de una investigación sobre cambios de diversidad y usos del territorio de la Universidad San Pablo-CEU
   
 

Un equipo de investigación de la Facultad de Farmacia de la Universidad San Pablo-CEU está estudiando comparativamente la variación del paisaje en las últimas décadas en relación con las actividades antropogénicas, elaborando un Sistema de Información Geográfica (SIG) que permita observar las diferencias sobre el uso óptimo del territorio en la Sierra de las Villuercas (Extremadura). Donde las poblaciones distan bastante unas de otras, y el flujo migratorio hacia las zonas industriales ha sido elevado.

Los objetivos de la investigación son, además del estudio de las comunidades vegetales en las Villuercas (Cáceres), la búsqueda de los bioindicadores zoológicos más relacionados con las comunidades vegetales, el estudio de los cambios de las comunidades vegetales desde los años 50 a la actualidad mediante el uso de fotografías aérea; así como cartografía de las comunidades vegetales; elaboración de un Sistema de Información Geográfica que permita observar las diferencias sobre el uso óptimo del territorio; y la elaboración de un algoritmo de implementación de un S.I.G. que gestione la dinámica de la vegetación.

El principal hecho observable, con respecto a la evolución de la vegetación a lo largo de las últimas décadas, es la regeneración del bosque al abandonar el trabajo en el campo con las migraciones desde los pueblos a las grandes ciudades. A mediados del siglo pasado, en la zona de estudio se produjo un descenso demográfico considerable, que llega hasta nuestros días. Poblaciones que llegaron a tener 6000 habitantes, hoy cuentan con 500. Así, la superficie dedicada a uso agrícola ha disminuido considerablemente, lo que ha propiciado la paulatina regeneración del matorral (en primera instancia), y consecuentemente del bosque, con lo que se ha recuperado extensión de hábitat que puede ser interesante para muchas especies amenazadas.

Pero los investigadores destacan que abandono y conservación no es lo mismo, y advierten que debemos gestionar correctamente esta nueva realidad para evitar que se pierda, en lo posible, por algo tan común como son los incendios. Ahora hay más leña en el monte, está más descuidado, los caminos y accesos se han cerrado con la maleza, y todo esto que favorece a unos, puede ser un perjuicio para su conservación de cara a los incendios. Como ocurrió a finales de julio en Las Villuercas-Ibores, donde el fuego se ha cebado más en aquellas áreas dominadas por pinos y eucaliptos, siendo menos virulento en zonas de bosque mediterráneo donde se practica algún tipo de cuidado.


Otros resultados destacables de la investigación es la reducción de la superficie de pastos que se podrían utilizar para la ganadería. Podría tener su importancia si el número de cabezas de ganado que había antaño en estas zonas se mantuviera en la actualidad, cosa que no es así puesto que ha disminuido. Pero sí se observa cómo va cambiando la tipología de los pastizales en función del tipo de ganadería que los pasta. En estas zonas eran especialmente abundantes los majadales, pasto muy bajo que se debe al uso del redileo y a la ganadería ovina. Hoy día ya casi no se usa, y los grandes rebaños de oveja merina se están sustituyendo por ganadería vacuna, en principio más fácil de manejar (no es necesario un pastor que la cuide constantemente), y mucho más rentable (dinero obtenido por la venta de cada cría). Esto hace que los majadales cada vez sean más escasos, siendo sustituidos por vallicares, pastos más altos y mejor aprovechados por el ganado vacuno.

También se están perdiendo los recursos derivados del ganado caprino. Las grandes cabradas que frecuentaban las zonas serranas de Las Villuercas ya casi no existen, no por falta de pastos y matorral, sino a que no hay pastores para cuidarlas. Lo mismo sucede con la apicultura. No obstante, en la comarca de Los Ibores, tanto las mieles como los quesos tienen denominación de origen.

Los melojares (bosques de Quercus pyrenaica) están siendo sustituidos por cultivos de castaño y frutales, especialmente cerezo y ciruelo. Esto está enriqueciendo a algunas zonas de la comarca, pero no hay que olvidar que un desarrollo sostenible no significa la sustitución de uno por otro, que es lo que se puede observar cada vez más en la zona. Hay que respetar algunas zonas que puedan servir en un futuro a la regeneración del bosque autóctono.

Además el estudio destaca la importancia que tiene la composición florística de los territorios a la hora de conocer la diversidad de unidades de vegetación ligadas al uso antrópico. Así, en trabajos comparativos entre España y Portugal se observa en territorios biogeográficamente semejantes como minifundios y latifundios se relacionan con unidades de vegetación diferentes, cuya composición florística encierra una manifiesta endemicidad que necesita una gestión operativa del territorio.

Otro resultado destacable es la abundancia de comunidades de lindero en las zonas de sierra, hecho que contrasta con su ausencia casi total en las zonas del llano dedicadas a la agricultura. Estas comunidades son especialmente importantes desde el punto de vista de conservación. Pueden servir como fuente de regeneración del bosque y del matorral, una vez que cesa la actividad en una parcela. Además son corredores ecológicos que sirven de áreas de descanso, cría y refugio a numerosos animales, además de evitar el fenómeno de la fragmentación de hábitat. Por ello deberían respetarse y potenciarse en aquellas zonas donde han desaparecido, especialmente las zonas de cultivo de cereal. Más vale perder unas cuantas hectáreas de cultivos, que perder nuestro patrimonio en biodiversidad.

La principal aplicación práctica de la investigación está en la forma de gestión de las zonas estudiadas. Se pueden recuperar y reutilizar recursos olvidados que repercuten en el bienestar social de las poblaciones adyacentes, de una manera sostenible. Además, se pueden corregir errores que hemos cometido y que estamos cometiendo, y que ponen en peligro ese tan nombrado “desarrollo sostenible”.

La investigación “Cambios de diversidad y usos del territorio. La influencia de la demografía en el oeste de la Península Ibérica”, que se está desarrollando desde de septiembre 2003 hasta septiembre 2005, es un estudio financiado por la USP-CEU. Su investigador principal es el profesor agregado de la Facultad de Farmacia de la USP-CEU Antonio Galán de Mera, quien cuenta con la colaboración de los investigadores y profesores de la citada Facultad: Emilio de Castro Pérez de Castro, Benito Lacalle Pareja, Raúl Pérez López, Miguel Ángel Rodríguez Pascua, José Alfredo Vicente Orellana, Paloma González García, Raquel Morales Alonso.

   
 

Gloria Ostos / Aurora García
Gabinete de Comunicación Universidad San Pablo-CEU

 
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