La teoría del empleo del
hidrógeno como fuente energética
La
teoría del empleo del hidrógeno como
fuente energética se remonta a 1.839, cuando
William Grove demostró que se podía
generar corriente eléctrica a partir de una
reacción electroquímica entre hidrógeno
y oxigeno. Hoy en día y, partiendo de este
descubrimiento, miles de científicos de todo
el mundo persiguen el objetivo de lograr convertir
el hidrógeno en una fuente de energía
limpia, barata y aplicable a cualquier uso.
Con la situación energética actual,
caracterizada por una dependencia casi total de combustibles
fósiles y de la energía nuclear y, ante
los riesgos por contaminación nuclear, las
amenazas del previsible agotamiento de los recursos
fósiles y del calentamiento global del planeta,
a la par que se mantienen las crecientes exigencias
energéticas de la sociedad actual, es imprescindible
encontrar una fuente energética capaz de suplir
a las anteriores, ya que el resto de energías
(solar, eólica, hidráulica, etc.), a
pesar del enorme desarrollo experimentado en los últimos
años, son incapaces de cubrir los requerimientos
actuales.
Combustible para cohetes
La industria aeroespacial ha sido la pionera y precursora
del empleo de hidrógeno como combustible de
los cohetes espaciales, gracias a lo cual, hoy en
día se conoce como comprimir y almacenar hidrógeno
en una célula o pila de combustible, produciendo
únicamente un residuo de agua y calor. La clave
para cambiar a una economía energética
basada en el hidrógeno está en lograr
producir y manejar el hidrógeno de forma barata
y limpia, ya que en la naturaleza no se encuentra
en estado puro y hay que obtenerlo a partir de diferentes
materias primas.
El hidrógeno es un gas incoloro, inoloro,
insípido, altamente inflamable, relativamente
estable, muy poco viscoso, no es tóxico ni
contaminante. Es el más ligero de los gases
conocidos y, de los combustibles empleados, es el
que tiene mayor contenido energético por unidad
de peso y, de los que menos por unidad de volumen.
Por todo ello y, ante el riesgo de fugas y la dificultad
de su transporte y almacenamiento, se convierte en
un gas cuya manipulación requiere de cuidados
especiales.
Tipología de esta fuente
de energía
El
hidrógeno no existe libre en el ecosistema
terrestre; ni en la atmósfera ni bajo tierra
como otros gases, aunque ocasionalmente se ha encontrado
en las emanaciones de erupciones volcánicas
y en las capas altas de la atmósfera. Donde
si existe es fuera de la misma; en el sol, en el espacio,
etc., por lo que su obtención requiere partir
de otras fuentes que lo contienen (gas natural, carbón,
biomasa, agua, aguas residuales, basuras domésticas,
etc.) tras aplicar diversos procesos de separación
caracterizados por un consumo energético superior
al que proporcionará el hidrógeno obtenido
(vector energético del proceso). Por ello se
dice que el hidrógeno no es una fuente de energía
primaria, pues primero hay que tener otra energía
para producir el hidrógeno.
Existen numerosos métodos de obtención
del hidrógeno basados principalmente en la
electrolisis del agua, procesos térmicos aplicados
sobre compuestos ricos en este elemento y procesos
biológicos.
Una de estas opciones, obtenerlo a partir del agua,
se logra separando el oxígeno por electrólisis.
De este modo se parte de un elemento prácticamente
inagotable que, tras la combustión del hidrógeno
y, de forma residual, volverá a obtenerse.
En este caso, es preciso consumir energía eléctrica
procedente de centrales nucleares, centrales térmicas,
con su correspondiente carga contaminante, o de alguna
fuente renovable para no emitir gases de efecto invernadero.
Por otro lado y, a partir de hidrocarburos o de materiales
ricos en carbono, es necesario separar el carbono
mediante procesos térmicos de oxidación-reducción
donde, a elevadas temperaturas, el combustible se
oxida como CO2 y H2O para reducirse posteriormente
a CO y H2. Con esta opción, las emisiones de
CO2 son elevadas, por lo que el proceso se desestima
para grandes producciones.
El resultado del proceso
Finalmente, aunque todavía en una fase inicial
de desarrollo se encuentran los procesos biológicos
(biohidrógeno) donde muchos expertos tienen
depositadas sus esperanzas. Actualmente se puede obtener
hidrógeno mediante el aprovechamiento de procesos
naturales de fotosíntesis, fermentaciones aerobias
o anaerobias, etc. que, de forma natural, se producen
en determinados tipos de algas, líquenes, bacterias,
etc. En este sentido destaca el descubrimiento por
parte de un equipo de investigadores del Instituto
de Ciencias de los Materiales de la Universidad de
Valencia de un catalizador basado en el molibdeno
y obtenido a partir de la acción de diferentes
enzimas que, al entrar en contacto con el agua, separa
fácilmente el hidrógeno.
En cualquier caso y, de forma general, la costosa
y/o difícil obtención del hidrógeno
a gran escala resta los beneficios de su uso como
energía alternativa, por lo cual, las actuales
líneas de investigación continúan
buscando métodos de síntesis de hidrógeno
de forma rápida, barata y medioambientalmente
aceptable a partir de recursos limpios y, si es factible,
mediante la aplicación de fuentes de energía
renovables.
Sistema de aprovechamiento energético
En cuanto al aprovechamiento energético del
hidrógeno, existen actualmente dos sistemas;
la fusión de núcleos de hidrógeno
y las pilas de combustible. En el primer caso y, todavía
en una fase experimental, se pretende emular de forma
controlada el proceso de producción energética
que acontece en el interior de las estrellas, basado
en reacciones de fusión nuclear en condiciones
de presión y temperatura muy elevadas, en las
que dos núcleos atómicos de hidrógeno
se funden para dar lugar a un núcleo de helio.
En este sentido, la Unión Europea, Rusia, Canadá
y Japón, a los que se sumarán Estados
Unidos y China, están promoviendo desde 1.987
un gran proyecto, denominado proyecto ITER (International
Thermonuclear Experimental Reactor) con el que se
espera llegar a controlar esta energía.
La fuente de energía más asequible
a los usos de nuestra vida cotidiana y que, en algunos
casos, ya se está empleando, es la pila de
combustible. Esta es un generador de electricidad
que basado en la reacción de electrolisis del
agua, que emplea hidrógeno y oxígeno
del aire, produce agua y libera electrones y calor.
Además y, a diferencia de las pilas convencionales
que agotan los reactivos electroquímicos, este
tipo de pilas no contamina y renueva continuamente
el hidrógeno consumido.
Distintas vías de inversión,
proyectos
El desarrollo de este tipo de fuente energética
esta siendo impulsada en los últimos años
principalmente por las multinacionales automovilísticas,
que están destinando partidas presupuestarias
multimillonarias a la investigación y desarrollo
de las pilas de combustible. Estados Unidos es el
país que más recursos económicos
está invirtiendo en este sector de investigación
(durante el año pasado, 1.200 millones de dólares
de gasto público y más de 100 millones
por fabricante de automóviles), muy por delante
de la Unión Europea dentro de su Programa Marco
de Investigación y Japón, donde se prevé
comercializar 50.000 pilas de combustible para vehículos
en 2010. Por otro lado, existen otras líneas
de investigación que pretenden lograr variantes
de pilas de combustible destinadas a aplicaciones
industriales, generación de energía
eléctrica y calorífica, etc.
La
mayoría de las empresas automovilísticas
desarrollan actualmente líneas de investigación
para lograr “el coche del futuro”. Entre
ellas, BMW presentó hace pocos años
el primer coche de hidrógeno que se fabricará
en serie. Con la denominación 750 hL, cuenta
con un motor de 12 cilindros que desarrolla una potencia
de 204 CV capaz de acelerar de 0 a 100 en 9,5 segundos
y alcanzar una velocidad máxima de 226 Km/h.
De forma paralela pretenden conseguir hidrógeno
mediante electrolisis a través de una fuente
de energía renovable y, en colaboración
con las grandes multinacionales de la energía,
prevén además crear una red de estaciones
para el suministro de hidrógeno. Con todo ello,
el objetivo de esta compañía para elaño
2.0202 es que el 20% de sus coches funcionen con hidrógeno.
En el año 2.001 y, con un presupuesto total
de 52 millones de euros, se inició el proyecto
CUTE con el objeto de crear un autobús destinado
al transporte público alimentado a partir de
una pila de combustible de hidrógeno. En este
proyecto y, al amparo de la Unión Europea,
participan las ciudades de Madrid, Londres, Oporto,
Luxemburgo, Hamburgo, Barcelona, Stuttgart, Estocolmo
y Amsterdam, en consorcio con Daimler-Chrysler. Como
consecuencia, en estas ciudades circulan más
de treinta unidades de estos vehículos y, por
ejemplo, en Madrid, de forma pionera se introdujeron
dos unidades hace más de dos años y,
hoy en día, además de ampliar este parque,
se cuenta con una estación de servicio que
carga la pila de combustible en 15 minutos. En este
sentido, cabe citar que es Islandia el país
que mayor inversión económica ha realizado
en la reconversión de su flota de transporte
público por carretera.
En definitiva y si todo sigue la tendencia prevista,
según los expertos nos encontramos ante una
nueva revolución energética y/o industrial
basada en el elemento más simple y común
del universo, que eliminará drásticamente
el actual ritmo de contaminación ambiental,
ya que solo se desechará agua y calor, pero
para lograrlo todavía es preciso avanzar en
las investigaciones dedicadas al desarrollo de esta
floreciente tecnología.