El
Plan Nacional de Asignaciones del Ministerio de
Medio Ambiente perjudica a Cerámica Piera,
pionera en Europa en la utilización del combustible
ecológico “Biogás”. Cerámica
Piera, una de las empresas del sector que más
ha hecho por el uso de energías renovables,
ha visto cómo todos sus esfuerzos y su compromiso
por el medio ambiente han caído ahora en
saco roto. La administración ha causado un
agravio comparativo al asignar una cantidad de derechos
de emisión tres veces menor de lo habitual
a sus instalaciones, precisamente por haber reducido
sus emisiones de CO2 gracias a la utilización
de Biogás.
La directiva 2003/87/CE establece
que las emisiones de CO2 procedentes de energías
renovables -como el biogás o la biomasa-
no computarán, ni a favor ni en contra, a
efectos de los derechos de emisión que establece
el Protocolo de Kioto. Sin embargo, en el caso de
Cerámica Piera, una empresa pionera en toda
Europa en el uso de energías renovables en
el sector y que cuenta además con un excelente
balance ambiental, el Ministerio de Medio Ambiente
ha tenido en cuenta las emisiones obtenidas por
el biogás, perjudicando a la empresa en la
asignación de derechos para el período
2005- 2007.
Los derechos de emisión otorgados a la nueva
fábrica de Cerámica Piera ascienden
a 9.192 Tm/año, aproximadamente una tercera
parte de la cantidad que corresponde a una fábrica
de sus características, como ha ocurrido
en otros casos. El sistema utilizado por el Ministerio
para asignar estos derechos ha tomado como referencia
las emisiones declaradas por las industrias correspondientes
al período 2000-2002, resultado de calcular
el CO2 que emite cada unidad de combustible utilizado
en el proceso de combustión del mismo.
Cabe decir que las cantidades finalmente asignadas
han sido, en todos los casos, inferiores a las declaradas,
no tanto por las suspicacias del gobierno ante un
posible fraude en las declaraciones realizadas por
las industrias (la administración cuenta
con toda la información y por tanto conoce
perfectamente la cantidad de combustible utilizada
en cada instalación), sino porque el objetivo,
a fin de cuentas, no es otro que reducir las emisiones
de este gas contaminante a la atmósfera.
La nueva fábrica de Cerámica Piera
se abastece con BIOGÁS, extraído de
un vertedero de residuos orgánicos .
Una paradoja inexplicable
El sistema utilizado por la administración
presenta, no obstante, una gran paradoja y, en el
caso de Cerámica Piera, una grave injusticia,
dado que la cantidad finalmente asignada toma como
referencia las emisiones del periodo mencionado
(2000-2002). De esta forma, resultan perjudicadas
aquellas empresas menos contaminantes que, con anterioridad
a las fechas que marca el Protocolo de Kioto, y
por tanto por iniciativa propia, ya hubieran hecho
los deberes con el medio ambiente y tuvieran implantado
alguno de estos sistemas de uso de energía
limpia.
¿Cómo
es posible?
Debido a que el nivel de emisiones de Cerámica
Piera en el año 2002 ya era para entonces
más bajo que las otras industrias, la cantidad
de derechos otorgada es menor. Ello abre la puerta
a que dos fábricas con idéntica capacidad
productiva y potencia contaminante reciban asignaciones
completamente dispares, de forma que aquella que
es respetuosa con el medio ambiente desde hace más
tiempo se ve obligada a comprar derechos mientras
la otra, que hasta ahora ha sido más contaminante,
puede vender excedentes. Incluso, la segunda podría
vender sus derechos a la primera, con el consiguiente
agravio y desventaja competitiva.
Teniendo en cuenta que la fábrica con menos
derechos de emisión llevaba varios años
invirtiendo en la utilización de sistemas
de producción y combustibles limpios, la
situación resultante es, a todas luces, injusta.
Por este motivo Cerámica Piera ha presentado
un recurso contencioso-administrativo al Ministerio
de Medio Ambiente con
las alegaciones pertinentes a las asignaciones del
período 2005-2007. Cerámica Piera,
un modelo único en Europa Desde principios
del año 2002 Cerámica Piera utiliza
como combustible principal el biogás procedente
de un vertedero de residuos urbanos próximo
a la planta de producción. El beneficio ecológico
resultante es doble ya que, por un lado, se eliminan
unos residuos potencialmente peligrosos y, por otro,
9.000 toneladas de CO2 dejan de emitirse a la atmósfera
cada año, superando con creces los requisitos
del protocolo.
Los recursos de biogás procedentes del vertedero
tienen una duración aproximada de 15 años,
durante los cuales Cerámica Piera habrá
dejado de emitir unas 135.000 Tm de CO2. A pesar
de ello, con la actual asignación de derechos,
la administración está perjudicando
gravemente a esta empresa, que es un modelo de eficiencia
energética para los demás agentes
de la construcción.
Ahora, cuando todo el sector se apresura a acatar
la nueva normativa medioambiental, la administración
causa un perjuicio a aquellas empresas que, como
Cerámica Piera, decidió por iniciativa
propia ser más respetuosa con el medio ambiente
y superar con creces los requisitos del Protocolo
de Kioto mucho antes de su entrada en vigor.