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El
ser humano tiene capacidad para distinguir los olores,
pero la dificultad radica, por un lado, en el componente
subjetivo a la hora de discernir entre los olores agradables”
y los olores “desagradables” y, por otro
lado, en el momento de medir de modo preciso los olores
desde un punto de vista científico. Más
allá de la percepción personal, en el
terreno de las actividades económicas, los olores
constituyen un indicador de la contaminación
ambiental causada por determinadas substancias a la
vez que inciden sobre la calidad de vida de la ciudadanía
a causa de la molestia que provocan.
Los recientes Premio
Nobel de Medicina, Richard Axel y Linda Buck, han revelado
que el olfato se basa en cerca de 1.000 genes (un 3%
del genoma humano) que actúan como receptores
olfativos. Gracias a estos genes, los seres humanos
pueden reconocer y memorizar aproximadamente 10.000
olores distintos. También se sabe que el 99%
de los estímulos que provocan sensaciones olfativas
provienen de sustancias gaseosas. Sin embargo, el conocimiento
del compuesto químico causante del olor no proporciona
información sobre la intensidad percibida o sobre
la calidad del olor, lo cual dificulta a menudo su medición.
Los problemas derivados
de la emisión de sustancias olorosas como consecuencia
de determinadas actividades industriales –vertederos,
depuradoras, industrias químicas, alimentarias,
ganaderas, etc.- eran de difícil solución
debido al vacío legal existente y a la insuficiencia
de mecanismos tecnológicos para su medida y control
correctos. Ahora, con la reciente entrada en vigor de
la Norma UNE-EN 13725 que actúa sobre la determinación
de la concentración de olor por olfatometría
dinámica es posible actuar de forma objetiva
para combatir estos problemas de contaminación
ambiental por olores.
Strengths Bussiness Engineering
es la primera empresa que ha creado una unidad de tratamiento
integral del olor en España que cumple con las
directrices y exigencias de calidad establecidas por
la Norma. A través de la unidad de olfatometría
mide y evalúa el impacto que tiene el olor sobre
el entorno y permite tratar desde el principio hasta
el final el problema: identifica el foco emisor y establece
medidas preventivas y correctoras. Para la realización
del análisis olfatométrico, la ingeniería
de servicios Strengths cuenta con un equipo de expertos
en olfatometría, así como con la exclusiva
en España y Portugal de un sistema de tecnología
desarrollado por la empresa canadiense Odotech Inc,
líder mundial en el diseño y la fabricación
de sistemas de medida y control de olores.
CENTRO DE OLORES DE STRENGTHS

El Centro de Olores de Strengths es la primera unidad
de tratamiento del olor en España que cumple
con la normativa europea y dispone de toda la tecnología
necesaria para la toma de muestras de todo tipo de fuentes
emisoras y la caracterización por olfatometría
dinámica.
El Centro ofrece una amplia variedad de servicios en
materia de olor, la calidad del aire y la realización
de estudios de impacto ambiental.
ODOWATCH: EL PRIMER SISTEMA INTELIGENTE DE CONTROL DE
OLORES
Además de los servicios que ofrece el Centro
de Olores, Strengths dispone también de la exclusiva
para la comercialización en España y Portugal
de la tecnología OdoWatch, un sistema inalámbrico
basado en una “nariz electrónica”
que monitoriza continua e ininterrumpidamente el impacto
de olor producido por una instalación en tiempo
real. La “nariz electrónica” se sitúa
en la zona de estudio, recoge muestras de aire de forma
continuada, las analiza y envía los resultados
a la Unidad de Control Central (UCC). En la UCC, el
sistema de software combina la información que
recibe sobre los olores junto con los datos metereológicos
y muestra por pantalla la distribución
del olor superpuesta al mapa de la zona. Así,
gracias a la codificación por colores del impacto
del olor, se sabe a simple vista con que nivel de olor
se impactan las diferentes zonas.
Además, si se introduce la información
correspondiente a la previsión metereológica,
el sistema OdoWatch predice el impacto de olores con
más de 24 horas de antelación, lo que
permite observar el efecto del olor con suficiente anticipación
y tomar medidas adecuadas para reducirlo e impedir el
impacto.
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