Las casas de
troncos, en redondo o en plano, son uno de los sistemas
de construcción en madera más utilizados
en el mundo, junto al de estructura de entramado ligero,
en sus distintas versiones.
Las
casas de troncos representan el estilo de construcción
más antiguo, ya que entre ellas se hallan las
típicas casas de los escandinavos, los rusos
y de los colonos que emigraron a América.
En principio, las casas de troncos estaban formadas
por troncos apilados horizontalmente y ensamblados
en las esquinas del edificio. Cuando aparecieron los
primeros aserraderos de madera, los constructores
empezaron a aserrar los troncos para aprovechar al
máximo el material y estandarizar las medidas
del mismo.
“A pesar del paso del tiempo y de la aparición
de nuevos materiales de construcción, la realización
de casas de troncos no ha desaparecido –explica
Agustín Martínez, gerente de la compañía
cántabra MADERHOUSE-. Al contrario, ayudado
por la tecnología, se ha diversificado y ha
mejorado en muchos aspectos.”
La madera comúnmente empleada en este tipo
de construcción es el pino nórdico –principalmente
para las piezas estructurales- y el abeto. El crecimiento
del primero, ayudado por las condiciones climáticas
en las que se desarrolla, es muy lento. Aproximadamente
hay que esperar cien años para tener un pino
rojo de categoría; con una relación
resistencia/densidad ideal para este tipo de construcciones.
Hoy la media de corta en los países nórdicos
está en torno a los 85 - 90 años. Así,
la madera presenta una densidad alrededor de los 500
kg/m3 y queda catalogada entre las denominadas “maderas
ligeras”. Su dureza es relativamente baja (aprox.
1,9).
Presente y futuro
de las casas de troncos
Actualmente
los fabricantes españoles, al igual que los
importadores y distribuidores, comercializan principalmente
tres tipos de troncos: el conocido como tronco redondo
mecanizado, que va desde los 150 a 330 mm. de diámetro;
el de tronco plano, con espesores entre 60 y 210 mm.
y el más reciente, el tronco laminado, “el
cual en principio tiene más posibilidades de
futuro por las enormes opciones estructurales y de
diseño que permite –afirma Agustín
Martínez-.”
Otra opción progresivamente utilizada en España
es la del doble tabique, que consiste en un muro macizo
de carga, de una sección en torno a los 70
a 90 mm., con aislamiento, rastrel y un forro interior
que puede ser de la misma madera, de placa de yeso
u otros acabados a gusto del cliente. Sobre él
se puede hacer cualquier tipo de revestimiento, dejando
un acabado personalizado.
Sistema constructivo
óptimo
El sistema constructivo
de casas de troncos parte de una cimentación
sobre unos pequeños pilares de hormigón,
que no tienen por qué exceder los 40 cm. de
altura. Con ello se consigue una cámara de
aire y un aislamiento de la humedad del suelo, sobre
el que se apoya una solera durmiente que hará
de soporte de los tablones de la estructura de la
casa.
Todas las paredes van entrelazadas, formando un solo
cuerpo. Por ejemplo, una vivienda de 80 m2 en planta
se puede alzar por dos puntos con eslingas para trasladarla
o moverla, sin que sufra ningún tipo de deformación.
Incluso se puede dividir las dos plantas de una vivienda,
transportar y volver a ensamblar sin que el conjunto
sufra variación o esfuerzo, encajando a la
perfección los tabiques nuevamente unos con
otros. Esto demuestra, de alguna manera, la dureza
y resistencia de la madera empleada.
Los tablones llevan como mínimo doble machihembrado,
colocando un fieltro tanto en sentido horizontal como
en los encuentros entre ellos, para garantizar la
estanqueidad frente al agua y el aire.
Hoy es habitual colocar el doble tabique, lo cual
permite canalizar todas las instalaciones de una manera
cómoda y muy versátil.
Para controlar la dilatación de tan importante
volumen de madera, en las esquinas y encuentros de
tabiques es usual por parte de los fabricantes la
introducción de varilla roscada, que hace de
tensor y abarca todo el tabique en su verticalidad.
Igualmente, cuando se emplea el doble tabique, los
rastreles van sujetos en el interior mediante unos
carriles de deslizamiento para compensar las diferencias
de dilatación del tronco macizo exterior con
el recubrimiento interior.
Para la cubierta, en función de la medida de
la vivienda, se utiliza cercha o vigas; siendo éstas
en muchos casos laminadas, lo cual permite mucho más
juego y desarrollo en cuanto al diseño de la
casa. Sobre ellas se apoyan directamente cabrios o
correas; encima los tableros o tarima, acabando la
cubierta con trégola, teja mixta, cerámica
u otro recubrimiento deseado.
La norma esencial en la que radica una parte muy importante
del aislamiento de este sistema es el aire. Las cámaras
de aire son básicas, tanto en el suelo como
en el techo, bajo la cubierta; como refuerzo de las
lanas minerales y otros aislantes sintéticos.
Prestaciones múltiples
Entre las principales
propiedades inherentes a las casas de troncos se encuentran
las siguientes:

Frente
al fuego, uno de los factores que habitualmente ha elevado
el rechazo de la madera como material de construcción
en nuestro país, la experiencia demuestra que
la combustión de las estructuras de madera, debidamente
diseñadas y tratadas, retarda e incluso elude
el colapso de éstas. Así, una pieza de
madera maciza en proporciones medias, conserva su capacidad
de carga en un incendio más tiempo que una pieza
de acero de igual resistencia, aunque en el exterior
muestre un aspecto carbonizado.
Esta prestación
se puede incrementar mediante tratamientos simples
de impregnación de sustancias retardantes al
fuego.
Construir con troncos
de madera exige un consumo de energía reducido,
si comparamos con otros materiales usuales. La materia
prima está asegurada, ya que sólo se
tala el 70% de lo que se planta. Países como
Canadá o Finlandia, que llevan muchos años
utilizando este sistema, construyen el 80% de sus
viviendas unifamiliares en forma de casas de madera.
La construcción de casas de troncos representa
en España un 40% de lo que se construye en
madera. En los países de origen y tradición
mantiene su posición, y progresa en países
como Japón, Alemania o Francia, al igual que
en España.