REVISTA AMBIENTUM
   
 
 
 INVERTIR EN BOSQUES    
   
 

Existen distintas formas de inversión alternativa clasificadas como clásicas, tales como la compra de obras de arte o la adquisición de bienes como el oro o los diamantes. Además de este tipo de inversiones, en el panorama financiero ha aparecido con fuerza un nuevo producto para los ahorradores: la inversión en maderas nobles, como el nogal o la teca. La idea consiste en adquirir un lote de árboles, dejar transcurrir entre 15 y 20 años para que crezcan, talarlos y vender los troncos. La revalorización vendrá determinada por la calidad y el precio de la madera en el momento de su venta, el cual se estima que será superior al 7% anual, según las series históricas de precios que manejan las empresas del sector.

Lote de árboles para tala

Juan Valero, administrador y socio mayoritario de Maderas Nobles de la Sierra del Segura, explica que el lote que comercializan consta de “10 árboles, a un precio de 2.846 euros, impuestos incluidos”. Sus plantaciones se localizan en Albacete y la variedad que utilizan es el nogal. Con ese único desembolso, el inversor paga la propiedad y los cuidados que los árboles requieren durante los 20 años de su ciclo productivo. El cliente decidirá entre el año 18 y el 25 cuándo se cortará el árbol, pues el contrato se firma para 20 años con una prórroga que se puede extender hasta otros 5. Si el inversor decide vender su lote antes del vencimiento pactado existe un mercado secundario en el que poder endosarlo. La compañía cobrará en ese caso un 12% de comisión sobre el valor actualizado del lote. Si se llega al vencimiento establecido inicialmente, Maderas Nobles cobrará un 10% por los gastos de desarraigo, tala y gestión de la venta.

En caso de muerte de los plantones, hasta los 4 años la compañía se compromete a sustituirlos por otros de la misma edad y en perfecto estado. En el supuesto de destrucción o muerte del árbol pasados esos 4 años, Maderas Nobles gestionaría el cobro de las pólizas de seguro correspondientes, que cubren el capital inicial más el IPC y, además, vendería la madera que mantuviera características comerciales, pues este producto es siempre propiedad del inversor.

Empresa agroforestal

Valero define a su compañía como “una empresa agroforestal, que gestiona la viabilidad del árbol hasta que sea maderable”. Pese a que Maderas Nobles de la Sierra del Segura se fundó en el año 2000, tras 4 años de intensa preparación, Valero se muestra satisfecho de contar ya con 3.000 clientes. Las rentabilidades estimadas para el inversor van del 7% al 21% anual acumulado. No obstante, a la hora de hablar de su labor Juan Valero insiste en conceptos como inversión ética y desarrollo sostenible, afirmando tajantemente que “invertir en árboles nos beneficia a todos”. De hecho, la compañía ha inventado el concepto de “responsarbolidad” (www.responsarbolidad.com) para explicar que sus plantaciones generan importantes beneficios al medio ambiente. Así, un nogal durante sus 20 años de vida estimada genera de acuerdo con la compañía unos 10.000 kilogramos de materia orgánica, fertilizando el suelo y evitando la erosión, 400.000 litros de agua, 28.000 metros cúbicos de oxígeno y absorbe 25.000 metros cúbicos de dióxido de carbono.

La empresa ha obtenido también un importante respaldo al conseguir asociarse al Triodos Bank (www.triodos.es), un referente de la banca ética europea. Al abrir una cuenta depósito en este banco la entidad se compromete a plantar un árbol, actividad que desarrollará Maderas Nobles. La compañía posee 600 hectáreas en explotación en Albacete, a las que esperan sumar pronto otras 40 hectáreas en la Comunidad Valenciana.

Cómo funciona Ecobosques

En este sector de las maderas nobles ha irrumpido con fuerza una empresa alicantina: Ecobosques. Una compañía que tras cinco años de investigación y preparación ha comenzado su andadura en julio de 2004. Ecobosques también comercializa lotes de 10 árboles, cuyo precio es de 3.200 euros, IVA incluido. Ecobosques vende los plantones en régimen de aviveramiento y los cultiva y mantiene hasta la tala y su desarraigo, efectuando también la gestión de la venta. El plazo del contrato es de 16 años. Al igual que en el caso de Maderas Nobles de la Sierra del Segura, el inversor obtiene el 90% del importe de la venta, correspondiendo el 10% restante a Ecobosques en concepto de desarraigo y gestión.

Además, Ecobosques ofrece un bono de fidelización. La empresa regala al ahorrador dos árboles extras por cada lote adquirido. Uno al alcanzar el octavo año y otro al llegar al decimosexto año del contrato, de la misma especie, edad y características de los existentes en el lote inicial. Es decir, el equivalente en términos accionariales a una ampliación liberada de capital.

Según el consejero delegado de Ecobosques, Eliseo Quintanilla, este tipo de inversiones alternativas no son para inversores que busquen rentabilidades en el corto plazo, si no que son para el largo plazo. En su opinión, sirven perfectamente como alternativa para una pequeña parte del patrimonio, dado que su rendimiento no está correlacionado con ciclos bursátiles o con movimientos de tipos de interés. Ecobosques ofrece 3 especies arbóreas para invertir: el paraíso, el roble australiano y la teca. El paraíso, considerado un árbol sagrado en la antigua Persia, promedia 1,4 metros cúbicos de madera a los 16 años. El roble alcanza los 1,5 metros cúbicos también a los 16 años. Por su parte, la teca, la madera más cotizada en ebanistería y muebles de lujo, rinde unos 0,86 metros cúbicos por árbol a los 20 años. Ecobosques estudia ampliar sus especies y para ello ya investiga sobre el nogal americano (que sería talado a los 15 años) y el radiota pine (que se cortaría a los 8 años).

Ecobosques y otras empresas

La gran diferencia de Ecobosques con las otras empresas españolas del mismo sector es que sus plantaciones se sitúan en zonas de clima tropical y subtropical, con abundancia de agua y con suelos muy fértiles, donde el crecimiento de los árboles es mucho más rápido que en Europa. La firma posee ya 178 hectáreas en Costa Rica, donde cultivan la teca, y 440 hectáreas en el norte y noroeste de Argentina, donde plantan paraíso y roble.

Eliseo Quintanilla explica que la rentabilidad final de la inversión dependerá de “tres variables: el precio de la madera en el momento de su venta, la calidad y el volumen de madera resultante”.

Según Quintanilla, el precio de las maderas nobles mantiene una tendencia creciente en los últimos decenios y cita el caso concreto de la teca “una variedad que según la Organización Internacional de Madera Tropical (Internacional Tropical Timber Org.) ha tenido una revalorización anual media del 7,3% y acumula una subida del 44%, aproximadamente, en el período 1997–2003”.

Garantías de la madera

En cuanto a la calidad, Ecobosques está supervisada por el certificador Forest Stewardship Council (FSC), lo que garantiza una administración ambiental y socialmente responsable de las plantaciones. El distintivo FSC está cada vez más demandado por los compradores de maderas nobles y, en palabras de Quintanilla, “permite obtener un precio superior por la madera”.

Respecto al volumen final de madera, éste se maximiza gracias a la fertilidad de los suelos escogidos, a la abundancia de agua en las regiones donde se planta, a las elevadas horas de sol que se dan en los trópicos y al trabajo de poda controlado por los ingenieros forestales. De hecho, se establece una poda lateral de los árboles, así como de sus copas, lo que según Quintanilla “provoca el engorde de los troncos”.

No obstante, la empresa maneja unas rentabilidades estimadas de entre el 7 y el 14% anuales aproximadamente. Además, Ecobosques también ofrece al cliente la posibilidad de gestionar la venta anticipada del lote, antes del plazo estipulado en el contrato.

En cuanto a casos de mortandad sobrevenida de algún árbol del lote o del lote completo, Ecobosques ofrece un contra-aval o contra-garantía total. Expone Eliseo Quintanilla que la compañía “planta y reserva en otra finca un lote de 12 árboles idéntico al que compra el inversor para cubrir cualquier baja, con lo que apostamos con él”.

En lo que concierne a otras medidas de seguridad, Quintanilla explica que rodean las fincas con un seto de eucaliptos, para que ejerzan de cortavientos, además de vallar algunas parcelas “pues no queremos correr el riesgo de que un ganado de vacas pueda tumbar algunos de nuestros plantones más recientes”.

Finalmente, Eliseo Quintanilla reconoce que las razones para invertir en este tipo de productos son de índole económica, pero coincide con Juan Valero en que si esa inversión “lleva aparejada una componente de responsabilidad social y desarrollo sostenible, mucho mejor”.

  Felipe José Sánchez Coll
 
 
Revista Ambientum   © Ambientum 2005