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La Universidad Politécnica de Madrid participa
en el Concurso Internacional de viviendas solares Solar
Decathlon. Tanto profesores como alumnos han colaborado
en la construcción de esta casa para que resulte
un hogar moderno en el que se usen las últimas
tecnologías y a la vez se respete el medio ambiente.
Se ha seleccionado
por primera vez a una Universidad Europea para participar
en la segunda edición del concurso. Participan
en él 19 universidades que tendrán que
superar diez pruebas en las que pueden obtener un máximo
de 100 puntos, excepto la primera en la que se pueden
alcanzar hasta 200. Los ganadores serán los que
consigan mayor puntuación. Los estudiantes mostrarán
la vivienda a jurados y públicos que asistan
a la exposición que se celebrará en Washington
en otoño. El jurado se compone de profesionales
de diferentes sectores: diseño, construcción,
ingeniería y medios de comunicación.
La competición se inició oficialmente
en 2003 y acabará a finales de octubre de 2005.
Las pruebas son de dos tipos: aquellas en las que los
miembros del jurado y el público valora el diseño,
la construcción y funcionamiento de la vivienda,
es decir, si cumplen las normas o su calidad. El otro
tipo de prueba consiste en realizar tareas que se evalúan
por un lado, de forma cuantitativa, midiendo la temperatura,
la humedad, iluminación y si cubre las necesidades
energéticas diarias; y por otro, de forma cualitativa
por los profesionales y los visitantes a la exposición.
La
propuesta española
La
Universidad Politécnica de Madrid no sólo
se enfrenta a las dificultades propias del concurso
sino que tiene una desventaja añadida: la normativa
del concurso indica que las casas deben construirse
en EE.UU, lo que supone trasladar el equipo a la ciudad
norteamericana y atenerse al sistema de construcción
estadounidense.
Los coordinadores del proyecto desean que la vivienda
solar sea una experiencia que vaya más allá
de la simple participación en el concurso por
lo que “el equipo que representa a la UPM constituye
un claro ejemplo de trabajo multidisciplinar con el
que se desea potenciar la sinergia resultante de unir
el conocimiento y la experiencia de distintas Escuelas,
Institutos y Centros de investigación con la
ilusión y el trabajo de nuestros estudiantes”,
como afirman los integrantes del proyecto. Por lo tanto,
partiendo de esta filosofía de trabajo, los participantes
se han dividido en grupos de trabajo en función
de los tres ámbitos en que se divide la propuesta:
el Grupo de Arquitectura se ha encargado de diseñar
y construir la vivienda de tal manera que “represente
lo mejor de la tradición constructiva mediterránea
e integre de forma atractiva tecnologías de aprovechamiento
solar”. El Grupo de Sistemas fotovoltaicos, es
responsable del suministro de la electricidad necesaria
para la casa solar y el coche eléctrico que también
han construido. El tercer grupo es el que se ocupa del
equipamiento doméstico. Han ideado además
una página web http://www.solardecathlon.upm.es
en la que se explica el proyecto y un sistema de control
para que se utilice la energía adecuadamente.
Las
etapas del proyecto
La
elaboración de la vivienda solar se desarrollarán
hasta finales del 2005 y todo el trabajo que requiere
para su construcción se divide en cinco fases:
en primer lugar, los participantes españoles
han estudiado los materiales, equipamiento, los sistemas
energéticos solares y las normas del concurso.
A continuación, han hecho un primer diseño
de la vivienda formado por los elementos arquitectónicos,
los elementos de captación y generación
energética solares, electrodomésticos,
instalación eléctrica interior y sistemas
de monitorización y gestión. Después
los estudiantes han construido la vivienda en las instalaciones
de la UPM. Esta fase permitía identificar los
principales problemas de construcción que presentara
este hogar ecológico y resolverlos. Más
tarde, llegó el momento de las pruebas y los
ensayos de montaje, equipamiento y puesta a punto de
la vivienda. Esta fase debe finalizar antes de que acabe
el verano para poder iniciar su transporte a Washington,
donde será expuesta en otoño. La última
fase del proceso consiste en la celebración del
concurso y la ubicación definitiva de la vivienda
en Washington. Los estudiantes han ido cumpliendo los
plazos previstos y la vivienda solar ya ha sido expuesta
en el Campus de la Politécnica de Madrid durante
la pasada primavera.
Características
de la vivienda bioclimática
La calidad de vida es lo que les ha inspirado a los
miembros del proyecto para pensar el diseño de
esta casa. Por eso, “se ha prestado especial importancia
a aspectos tales como la calidad del aire, el confort
térmico, la humedad y la adecuada distribución
de temperaturas en el interior”, afirman los miembros
del proyecto.
Esta casa bioclimática capta la energía
solar, la distribuye a todas las habitaciones y se acumula,
para cubrir las necesidades de consumo energético.
La cubierta es el principal elemento de captación
y transformación de la energía; que permite
que el aire caliente se desplace desde la fachada captadora
hasta el otro extremo de la casa por convección
natural; regulándose de esta forma la temperatura.
El
jardín y la vegetación son también
partes importantes de este hogar. El primero es permanente
aunque su estructura y las plantas asociadas puedan
variar. En la cubierta hay especies vegetales para favorecer
la captación de la energía. Estas plantas
no necesitan de abonos ni cuidado especial y se autoabastecen
con el agua de la lluvia, que se recoge en pequeños
aljibes para que no se desperdicie. El interior de la
casa está decorado con vegetación.
Los alumnos y profesores participantes han tratado de
enriquecer la propuesta porque la han entendido como
un reto desde el punto de vista de la habitabilidad,
energía, recursos, materiales y sostenibilidad.
“Nuestro proyecto pretende ser, no sólo
eléctricamente autosuficiente, sino también
bioclimático en su más amplia definición,
y pleno de aromas europeos, mediterráneos y puramente
españoles, ya que entendemos que representamos
una forma distinta de ver el espacio arquitectónico,
la construcción y la vida dentro de la vivienda”,
consideran los participantes españoles del concurso.
Tiene una superficie menor a 70 metros cuadrados y se
emplaza en un solar de 500. Se caracteriza además
por estar preparada para una gran variedad de usos que
exige el programa, como una oficina, para poder trabajar
desde casa. Por tanto, aunque en esta vivienda habitara
una persona sola, ésta no tendría sensación
de soledad porque se han evitado las estancias cerradas,
oscuras y pequeñas.
Las dependencias interiores se conectan con el exterior
a través de terrazas, porches, jardines, patios
e invernaderos, que a su vez se transforman entre sí,
de tal forma que una terraza se convierte en jardín
o los invernaderos en porches.
El sistema solar térmico, permite utilizar el
calor que se desprende del sol para obtener agua caliente
y calefacción; pero los participantes de la UPM
han querido ir más allá y aprovechar el
calor del sol en la producción de frío
a través de máquinas de absorción.
“En nuestro proyecto su uso fundamental es la
producción de agua caliente sanitaria además
de contribuir ocasionalmente a la calefacción”.
Los participantes de la UPM le han dado un toque español
al proyecto con la utilización de material cerámico
en el acabado de la fachada y la integración
del patio. La cerámica contrasta con la característica
madera de las construcciones norteamericanas, ofrece
una baja carga energética y es reutilizable;
por lo que se la puede considerar un elemento sostenible,
aunque no sea reciclable. “Ante la imposibilidad
de realizar una construcción de ladrillo tradicional,
hemos optado por llevar una fachada ventilada, compuesta
por placas huecas colocadas en seco que, junto con la
cubierta, reducirán cualquier efecto térmico
de la radiación sobre la piel del edificio”
afirman los integrantes de la propuesta.
El patio supone la “más eficaz de las estrategias
bioclimáticas” y como Washington presenta
en verano un clima parecido al de Madrid, se convierte
en una estructura importante para la época estival.
Para que durante los meses de invierno este espacio
tenga cabida dentro de la casa los participantes han
conseguido que el patio se abra y se cierre dependiendo
de la época del año:“La dificultad
de implantar un patio en unos 70 metros cuadrados, sin
afectar al funcionamiento de la vivienda en invierno
ni a la propia funcionalidad del espacio se ha resuelto
mediante la posibilidad de abrirlo y cerrarlo a conveniencia,
o mejor dicho, haciendo que aparezca o desaparezca como
por arte de magia”.
La
instalación energética de la vivienda
se compone de unos generadores fotovoltaicos y sus correspondientes
inversores que producen la potencia eléctrica
necesaria para las cargas eléctricas o alimenta
las baterías donde se almacena energía
que se utilizará posteriormente. El consumo energético
diario estimado durante la fase de exhibición
del Solar Decathlon es de 12kwh/día. Este gasto
“podría reducirse en un 25 por ciento mediante
un uso de la energía más racional que
el impuesto por las reglas del concurso” afirman
los concursantes españoles.
En el concurso de viviendas solares no sólo se
van a controlar los flujos y calidad del aire o las
temperaturas del sistema de agua caliente sanitaria.
También se tendrá en cuenta si tienen
los elementos de seguridad necesarios: detectores de
presencia, de hidrógeno para las baterías,
detectores de humo y termovelocimétricos.
De esta manera, los integrantes del proyecto han creado
una casa capaz de captar toda la energía eléctrica
necesaria que demande el consumo, garantizando una buena
calidad de vida e integrando elementos como la cerámica
o el patio, que exportarán a Washington la arquitectura
mediterránea.
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