
El Panel Intergubernamental del Cambio Climático
(IPCC) invitado por el Protocolo de Montreal Relativo
a las Sustancias que Agotan la Capa de Ozono y la Convención
Marco sobre Cambio Climático de la ONU (UNFCC),
ha realizado un informe especial para analizar el agotamiento
de la capa de ozono. El objetivo de este informe es
el realizar un estudio científico, técnico
y estratégico sobre las posibles alternativas
a los Gases Agotadores de Ozono (GAO). El informe
analiza hasta el año 2015 los posibles efectos
de la emisiones continuadas de GAO, así como
los de su sustitución por gases no nocivos para
el medio ambiente.
El Protocolo de Montreal
establece que los GAO tendrán que ser retirados
paulatinamente del mercado, por lo que es esencial encontrar
lo antes posible alternativas eficientes, que no perjudiquen
a la capa de ozono, sin dejar de analizar igualmente
la influencia que estos sustitutos ejercerán
sobre el cambio climático. Algunos de estos sustitutos,
en particular los Hidrofluorocarbonos (HFC) y los Polifluorocarbonos
(PFC) ya están recogidos en el Protocolo
de Kyoto.
El informe, que analiza
por sectores las opciones para reducir las emisiones
de GAO, ha determinado que los sectores que mayoritariamente
usan estos gases son los de refrigeración, aire
climatizado, aislamiento, disolventes, extintores y
aerosoles. Los GAO son expulsados a la atmósfera
mediante el uso de estos productos, y a través
de fugas en la manufacturación de los mismos.
Los GAO
Los GAO han contribuido
a lo largo de los años a una radiación
positiva directa de la atmósfera, que conlleva
un aumento en la temperatura media global. Se estima
que debido a la emisión de GAO la radiación
haya aumentado 0.34 ± 0.03 W m-2 desde el año
1750 al año 2000. La principal causa del agotamiento
de la capa de ozono es el aumento de concentraciones
de compuestos de cloro y bromo, producidos en la degradación
de Gases de Efecto Invernadero (GEI) antropogénicos.
Bajo el tutelaje del
Protocolo de Montreal, los Clorofluorocarbonos
(CFC) están siendo reemplazados por Hidroclorofluorocarbonos
(HCFC) y HFC, que tienen un potencial de Calentamiento
Global más bajo. Se ha comprobado que sustancias
como el amoniaco y los hidrocarbonos, usados como sustitutos
del hidrocarburo halogenado, tienen vidas de días
o meses- en oposición a los ciclos de vida de
los GAO, que pueden ser de miles de años- y sus
radiaciones directas a la capa de ozono se consideran
insignificantes.
Por su parte, los HFC
tienen una radiación estimada de 0.03 W m-2 para
2015, y los Perfluorocarbonos (PFC) una radiación
de 0.006 W m-2. Estas cifras supondrían un 1.2%
de la fuerza radioactiva de los GEI, mientras los GAO
suponen un 10%.
Asumiendo un cumplimiento
total del Protocolo de Montreal, los cálculos
sugieren que el desgaste de ozono se estabilizará,
llegando incluso a un proceso de recuperación
en el futuro. La reducción de GAO conllevaría
un efecto de enfriamiento de la atmósfera.
Sin embargo, la
sustitución de GAO en productos de aire climatizado,
refrigeración y aislamiento por HFC y PFC no
tendría un efecto significante en el ozono troposférico.
Lo que si se conseguiría mediante esta sustitución
sería la mejora de la calidad del aire en la
zona de emisión.
Retirada de GAO y
reducción de emisiones de GEI
Las reducciones de emisiones directas
de GEI pueden ser conseguidas a través de:
- Mejoras en el envasado de sustancias.
- Reducción de la carga de sustancias nocivas
en los equipos.
- Reciclaje o destrucción de las sustancias
una vez que el producto haya sido utilizado.
- Aumento del uso de sustancias alternativas con menor
o insignificante potencial de calentamiento global.
- Uso de tecnologías que no necesiten sustancias
nocivas.
En aplicaciones de refrigeración,
las emisiones directas pueden reducirse en un 30% hasta
2015, una reducción de aproximadamente 490 MtCO2-eq
al año. Aplicando las medidas puntuadas anteriormente,
los sistemas de refrigeración de supermercados
podrían reducir sus emisiones en un 60%.
Emisiones directas de
GEI en equipos de aire climatizado podrían reducirse
en 200 MtCO2-eq al año hasta 2015.
En cuanto a los sistemas
de aislamiento en la construcción, debido a su
larga duración de vida, al poner como meta 2015
se obtienen medidas muy bajas. La reducción de
emisiones prevista es de 20 MtCO2-eq al año.

La reducción de
emisiones de los aerosoles médicos está
limitada por razones médicas, ya que es difícil
encontrar sustitutos tan efectivos y de hacerlo su coste
asciende mucho. Tampoco es un tema urgente porque su
porcentaje de emisiones nocivas es muy bajo, como se
observa en el gráfico anterior.
Los aerosoles no médicos
y los disolventes si que tienen varias opciones de reducción
de emisiones nocivas. Sin embargo, a día de hoy
quedan pocos aerosoles o disolventes a los que no se
les haya adoptado las medidas de reducción de
emisiones. Los que quedan con elevadas emisiones son
aquellos que por seguridad o por rendimiento no pueden
ser sustituidos. Las reducciones de emisiones proyectadas
son de 14 MtCO2-eq al año para los aerosoles
no médicos y de 23 MtCO2-eq al año para
los disolventes.
El informe enfatiza
sobre la necesidad de realizar análisis económicos
comparativos, para identificar las opciones más
rentables de sustitución, ya que las industrias
necesitan llevar a cabo esta sustitución con
la menor dificultad posible, para que su productividad
no se vea afectada y con ella la economía.
Regulaciones y Políticas
El informe hace un amplio
repaso de las leyes, medidas e instrumentos que se han
llevado a cabo para reducir el uso de GAO. Estas se
dividen en cuatro categorías:
- Regulaciones:
Criterios de rendimiento, certificaciones, gestión
de productos usados.
- Instrumentos económicos:
Impuestos, comercio de emisiones, incentivos financieros,
reembolso de depósitos.
- Acuerdos voluntarios: Reducciones
voluntarias de emisiones, asociaciones industriales,
implementación de pautas de buena práctica
empresarial.
- Cooperación internacional:
Mecanismo de Desarrollo Limpio.
Países en vías
de desarrollo
No se han publicado
datos en torno a la capacidad futura de producción
de HFC y PFC en países en vías de desarrollo.
Sin embargo, al no existir ningún tipo de límites
legales sobre la producción de estas sustancias,
se puede asumir que la capacidad global seguirá
superando a la demanda. Por ello el informe de IPCC
ha agregado la demanda sectorial para llegar a sus conclusiones
sobre la producción futura de HPC y PFC.
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