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El
tsunami es un fenómeno costero que se produce
como consecuencia de la ocurrencia de terremotos con
epicentro submarino o bien por erupción volcánica,
por deslizamientos de tierra bajo el mar, caída
de bloques de hielo de un glaciar sobre el mar, caída
de grandes meteoritos o por una explosión artificial
bajo la superficie marina. En todos estos supuestos,
no siempre se produce tsunami.
En el caso de origen sísmico, su generación
depende del tipo de falla tectónica (fallas de
componente normal), de la profundidad focal (en torno
a 10 km), de la magnitud (superior a 5.5 de la escala
Richter) y de la profundidad del agua.
Como consecuencia del dislocamiento tectónico,
se produce un desplazamiento de grandes extensiones
del fondo oceánico. En el reciente terremoto
de Indonesia (Mw = 8.9) de 26 de diciembre de 2004,
por ejemplo, la longitud de ruptura fue de 1.300 km,
con una anchura de 200 km (Borges et al. 2005) y un
posible desplazamiento de 12 metros. Todo ello a una
velocidad de ruptura de 3.0 km/s y durante 240 segundos.
Una vez producido este desplazamiento, se ocasiona una
perturbación en la superficie del agua, generándose
un grupo de ondas de largo período, con una primera
de longitud de onda proporcional a las dimensiones de
la fuente. Esta onda se propaga a velocidad de , donde
h es la profundidad del agua. Velocidades en torno a
700 km/h son habituales. La amplitud de esta onda es
apenas de unos centímetros en el mar, pero al
acercarse a la costa, disminuye la profundidad, aumenta
la amplitud y disminuye la longitud de onda.
El hecho de que la costa esté muy alejada del
epicentro sísmico no significa que no podamos
tener grandes destrucciones, ya que la energía
no se disipa con la distancia pues, al contrario, aumenta
al acercarse a la costa y la propia batimetría
puede incrementar la energía.
Los tsunamis debidos a deslizamiento de grandes masas
de sedimentos no consolidados en la costa, son también
frecuentes. El desencadenante puede ser un terremoto
costero. Este es un tipo de mecanismo que, por ejemplo,
se puede dar en la costa argelina. Son de menor intensidad
que los puramente sísmicos pues sólo un
2% de la energía de la masa en movimiento con
una cierta pendiente se puede transformar en energía
que genere ondas de gravedad (González y Medina,
1998).
Cuando el tsunami alcanza la costa, se producen diversos
fenómenos de los que destacamos la inundación
de la misma y la resonancia portuaria. La inundación
causa daños al actuar sobre las estructuras,
por el arrastre de materiales y la acción hidrostática
de la inundación. La resonancia se produce al
coincidir el período de oscilación del
mar con el de la propia masa de agua del puerto.
Áreas del planeta donde se producen los
tsunamis
La zona del planeta que sufre más tsunamis corresponde
al Océano Pacífico, generándose
como consecuencia de los terremotos de las Islas Aleutianas,
Kuriles, Japón y Alaska. Igualmente, las costas
de Colombia, Perú y Chile. En el Océano
Índico, son las costas de Indonesia la que más
y mayores tsunamis ha sufrido. Como curiosidad, diremos
en relación con esta área tsunamigénica
que, algunos historiadores han interpretado el acontecimiento
bíblico del diluvio universal como un tremendo
tsunami producido sobre la desembocadura del Éufrates
como consecuencia de un gran terremoto en el Golfo Pérsico.
La tercera zona tsunamigénica es la Atántica
como consecuencia de la actividad de la gran dorsal
submarina que la atraviesa de norte a sur y en su punto
más occidental, el Caribe y en el oriental, los
sistemas de fallas Azores-Gibraltar. En el Mediterráneo,
los tsunamis afectan al sur de la Península Ibérica,
norte de África y las costas Adriáticas
y Egeas.
Escalas de magnitud e intensidadExisten escalas que
representan la energía del tsunami y los efectos
en las costas, que son escalas de magnitud y de intensidad,
respectivamente, de forma semejante a los terremotos.
Aunque existen muchas escalas, las más conocidas
son, para la magnitud, la de Imara-Lida en la que la
magnitud del tsunami es proporcional al logaritmo en
base 2, de la altura máxima de la inundación
en la costa, en metros. También de magnitud se
usa la escala de Murty-Loomis que viene definida como
ML=2(log E-19), siendo E la energía potencial
total en ergios de las ondas del agua en el momento
de la generación del tsunami. Una de las escalas
de intensidad más usadas es la de Soloviev, que
consta de cinco grados definidos en función de
la altura alcanzada por las aguas en metros y del comportamiento
del tsunami y sus efectos. La escala de intensidad de
Ambraseys, es de cuatro grados que van desde muy ligero
a fuerte, mediante la descripción de los efectos.
¿Es predecible un tsunami?La predicción
de terremotos es una meta inalcanzable hoy por hoy para
los sismólogos. Son muchos los fenómenos
observados que se asocian con la proximidad de ocurrencia
de un terremoto. Uno de los problemas es que, son muchos
los parámetros a observar y no siempre
se producen estos fenómenos. La sismología
apostó entonces por la prevención, que
se traduce fundamentalmente en el aplicación
de normas sismorresistentes. Con ello se han obtenido
excelentes resultados. Al menos, en los países
más desarrollados se evitan muchas víctimas
aunque los daños materiales sean elevados. Por
el contrario, en los países que se encuentran
en vías de desarrollo, el número de victimas
sigue siendo muy elevado. El caso de la alerta del tsunami
es diferente ya que existen sistemas que en la actualidad
están funcionando con eficacia y permiten advertir
de la aproximación de un tsunami, estimando la
altura de ola en la costa y áreas geográficas
que se verán afectadas.
Sistemas de alerta de tsunamis
Se
puede establecer una clasificación en función
de la distancia de las fuentes stunamigénicas
y por tanto del tiempo de que se dispone para dar la
alerta. Por un lado, los sistemas regionales, para casos
de fuentes situadas entre los 100 y los 750 km y por
otro, los sistemas locales para distancias menores.
El más conocido y con mayor prestigio por su
operatividad es el Centro de Alerta de Tsunamis del
Pacífico (PTWC), establecido por la agencia National
Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA). Este
centro actúa como sede de sistemas de alerta
locales. La infraestructura necesaria de una red de
alerta de tsunami está apoyada básicamente
en aspectos simológicos pero también son
indispensables otros medios técnicos e informáticos.
Consta esencialmente de los siguientes elementos:
• Una red
sísmica digital de banda ancha y tres componentes
con transmisión de datos en tiempo real. Se
precisa una red digital que permita el tratamiento
informático rápido de la información,
con suficiente rango dinámico para que no se
pierda información en terremotos de gran magnitud.
• Un sistema automático de detección
de eventos. Proporciona una solución automática
del epicentro y la magnitud del terremoto. Es preciso
un potentísimo software que sea rápido
y que proporcione un hipocentro fiable y un valor
de magnitud provisional, muy aproximado.
• Servicio de vigilancia sísmica de 24
horas. El personal de control de la alerta debe estar
formado en los aspectos sísmicos del análisis
y con capacidad de reacción ante una alerta.
.• Cálculo rápido automático
del tensor momento sísmico. Permite tener información
del mecanismo focal. Es preciso un sistema que automáticamente
nos facilite con fiabilidad, el tipo de mecanismo
focal que ha producido el sismo. Es esencial para
conocer la existencia de posibilidades de que se haya
producido tsunami.
• Boyas de presión en alta mar.Son indispensables
para confirmar la existencia de tsunamis. Actualmente
no se dispone en nuestro país de esta instrumentación.
• Simulación de escenarios de tsunami.
Son necesarios para estimar el posible alcance del
tsunami. Nos proporcionan una idea rápida de
las zonas de costa que se pueden ver afectadas, lo
que puede penetrar el agua en el interior y la altura
de la ola.
• Infraestructura integradora de todos los dispositivos.Puede
suceder que no todas las anteriores fases de la alerta
estén en el mismo centro. Es preciso definir
un organismo que asuma estas funciones.
• Dispositivo rápido de transmisión
de la alerta.Está en función de los
planes de emergencia de los servicios de Protección
Civil y debe incluir una preparación a la ciudadanía
que incluyan ensayos de evacuación.
Los tsunamis en España
Existe un catálogo de tsunamis en España
del Instituto Geográfico Nacional, que se ha
realizado en base al anteriormente existente de Campos
(1992), y fue actualizado, corregido y ampliado a partir
de la participación en el Unified Catalogue of
European Tsunamis realizado dentro del proyecto europeo
GITEC (1995).
Hay catalogados 24 tsunamis que se han registrado en
costas españolas desde el año 218 a.C.,
pero el de mayor importancia corresponde al originado
como consecuencia del terremoto de 1 de noviembre de
1775. Existe una extensa bibliografía sobre este
evento que afectó a las costas de Huelva y Cádiz,
fundamentalmente.
El último tsunami sufrido corresponde al que
se produjo con el sismo de 21 de mayo de 2003 en Boumerdes
(Argelia) de magnitud 6.8. El tipo de mecanismo focal,
la superficialidad del hipocentro y la longitud de ruptura
(50 km), hizo que se originara un pequeño tsunami
que alcanzó la costa Balear unos 45 minutos después
de la hora origen del terremoto. Produjo cuantiosos
daños materiales, especialmente en embarcaciones
y dársenas.Las dos zonas con mayor riesgo de
tsunami para las costas españolas son las correspondientes
al Mediterráneo y al Atlántico, siendo
esta última la de mayor peligrosidad.
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