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Partiendo del concepto del ciclo del papel, el sector ha identificado cuatro ejes den actuación, que definen el compromiso de la industria papelera con la sostenibilidad:

GESTIÓN FORESTAL SOSTENIBLE

Cuando hablamos de gestión forestal sostenible nos estamos refiriendo al manejo de los bosques de tal forma que mantengan su biodiversidad, productividad, capacidad de regeneración y vitalidad, para satisfacer las necesidades económicas, sociales y ecológicas actuales y futuras a escala local, nacional y global.

La superficie forestal arbolada en España ha venido experimentando un crecimiento sostenido. Entre 1996 y 2002, según datos del último Inventario Forestal Nacional, experimentó un incremento de casi el 10%, pasando de 13,9 millones de hectáreas que suponían el 27,5 de la superficie total del país, a 15,2 millones de hectáreas, que representan el 30,1% de la superficie total.


Procedencia de la madera para papel

La madera que se usa para fabricar el papel no es madera noble, de especies exóticas de los bosques tropicales ni de robles, hayas o encinas. Para hacer el papel se usa madera de pino y de eucalipto, que se cultiva con esta finalidad en plantaciones forestales.


Contribución al desarrollo rural

Las plantaciones de especies de crecimiento rápido generan empleo no solo directa sino también indirectamente (maquinaria, transportes, talleres...) y favorecen el desarrollo rural, especialmente en áreas deprimidas, mejorando las economías locales y su contribución al PIB.

Eficientes sumideros de CO2

Las especies de crecimiento rápido (eucalipto, pino radiata y chopo) tienen una productividad muy alta. En España, ocupando solo el 6,7% de la superficie forestal arbolada, proporcionan el 57% de los aprovechamientos anuales de madera para todos los usos.

Como grandes productores de madera, las plantaciones forestales de especies de crecimiento rápido son eficientes sumideros de CO2.

EJE 2: PROCESO PRODUCTIVO EFICIENTE Y RESPONSABLE

El proceso de fabricación

El proceso de elaboración de la pasta con la que se fabrica el papel consiste fundamentalmente en separar, partiendo de la madera, las fibras de celulosa de la lignina que las une, lo que se realiza por procedimientos mecánicos, químicos o semiquímicos, los cuales dan origen a distintos tipos de celulosa. Cuando la fuente de fibra es papel usado, éste se introduce en agua y se agita, obteniéndose una suspensión de fibras de celulosa que tras depurarse de arenas, plásticos y demás impropios que acompañan al papel usado, servirá para fabricar papel reciclado.

Finalmente, para fabricar el papel bien sea con fibra virgen, fibra reciclada o una combinación de ambas, al estar las fibras en una suspensión de agua, el resto del proceso consiste en ir retirándola. Se suceden las fases de sedimentación de fibras y formación de una banda húmeda de papel, con eliminación de agua mediante gravedad, vacío y presión, para finalmente proceder a un secado térmico. Una última fase de acabado, logrará presentar el papel como producto final en forma de bobinas. La fabricación del papel es sencilla conceptualmente: fibras de celulosa, agua, electricidad y vapor, si bien su producción a escala industrial requiere de maquinaria de muy alta tecnología.

En la industria de la celulosa y el papel el consumo de energía se realiza en una doble vertiente: electricidad para mover la maquinaria y vapor fundamentalmente para secar la pasta y el papel.

Para la producción del calor y la electricidad necesarias para su actividad industrial, la industria española de la celulosa y el papel utiliza un 91% de combustibles limpios como el gas natural (62%) o renovables como la biomasa residual del proceso defabricación (29%).

La potencia de cogeneración con biomasa del sector papelero supone actualmente el 42% del total de la generación eléctrica con biomasa de España.

La cogeneración, sistema con alta implantación en el sector papelero, ahorra energía primaria, elimina pérdidas en la red, reduce las emisiones y en particular las de gases de efecto invernadero y contribuye positivamente a la seguridad del abastecimiento energético y a la situación competitiva de la Unión Europea y de sus Estados miembros, tal y como ha reconocido la propia UE con la publicación de la Directiva 2004/8/CE relativa al fomento de la cogeneración.

El importante crecimiento de la cogeneración en el sector, supone un aumento de la producción de energía, que se refleja especialmente en las emisiones de CO2 y Nox del sector. El sector tiene una reconocida trayectoria en acciones tempranas en materia de eficiencia energética, uso de combustibles renovables y cogeneración.

La industria papelera trabaja en la gestión de sus residuos, buscando nuevas vías de reducción o valorización, como ocurre con los residuos susceptibles de ser utilizados como compost o con los residuos del destintado que son reciclados, por ejemplo, en la fabricación de ladrillos.

Solo una mínima fracción de los residuos generados por la industria papelera son peligrosos, siendo éstos son del tipo que genera el común de las industrias: bombillas, aceites, envases usados...

La mayor parte de los residuos del sector se producen en el reciclaje del papel recuperado. Éste llega a las fábricas papeleras mezclado con una serie de materiales impropios: plásticos, bolsas, grapas, arenas, orgánicos, etc. Dichos materiales son rechazados en el proceso de reciclado del papel, generándose entre un 10% y un 35% de residuos no peligrosos: es el residuo del reciclaje.

Sistemas de Gestión Medioambiental

Actualmente son 25 las fábricas de celulosa y papel que cuentan con Sistema de Gestión Medioambiental certificado por tercera parte independiente. El 55% de la producción total del sector en España está gestionado bajo un Sistema de Gestión Medioambiental (ISO o EMAS).

EJE 3: LIDERAZGO EN RECUPERACIÓN Y RECICLAJE

Las fibras de celulosa son un producto natural que se aprovecha al máximo gracias a que los papeles usados, en lugar de tirarlos a la basura para que acaben en el vertedero, los recogemos y los reciclamos, convirtiéndolos en papel nuevo.

Con los sucesivos reciclajes, las fibras se van deteriorando. Además se calcula que alrededor de un 19% del papel que utilizamos no puede recuperarse para su reciclaje porque lo guardamos, como puede ocurrir con los libros, las fotografías o los documentos, o debido a su uso como sucede con el papel higiénico y sanitario o con el papel de fumar. Por eso es necesario inyectar permanentemente una cierta cantidad de fibra virgen en el proceso.

La industria de la recuperación recoge el papel usado y lo acondiciona a través de procesos altamente mecanizados de limpieza, clasificación y empaquetado. Los recuperadores clasifican todo este material de tan diversa procedencia según las especificaciones de la Norma europea UNE-EN 643.

Tasa de reciclaje

La industria papelera española garantiza el reciclaje de todo el papel que se recupera en España y promociona activamente la recogida selectiva de papel y cartón. Esta garantía de reciclaje de todo el papel recuperado de forma selectiva hace que la tasa de reciclaje se sitúe en el 61,6%, muy por encima de la media europea. El sector
recicla anualmente no solo los 3,6 millones de toneladas de papel que se recuperan en España, sino también cerca de un millón de toneladas de papel de otros países.

Tasa de recogida

En España se recuperan para su reciclaje por las distintas vías (recogida industrial, recogida selectiva y recogidas especiales) el 50,5% del consumo total de papel). Este porcentaje de recuperación de papel usado nos sitúa cerca de la media de la Unión Europea (58%), pero lejos de países como Alemania (74%) o Finlandia (73%).

EJE 4: GENERACIÓN DE RIQUEZA Y CONTRIBUCIÓN A LA CALIDAD DE VIDA

El sector papelero participa de forma estimable en la generación de riqueza y la calidad de vida tanto por su condición de sector en expansión y fuertemente inversor como a través de la contribución al desarrollo de la civilización de los propios productos papeleros, estrechamente vinculados al arte y la cultura, la enseñanza,
la comunicación, la higiene y la salud y el comercio.

Crecimiento del sector e inversiones

La producción de papel ha crecido en los últimos años muy por encima del Producto Interior Bruto y del Índice de Producción Industrial. En el periodo 1995- 2003, la producción de papel en España ha registrado un crecimiento acumulado del 48%, lo que casi multiplica por dos el crecimiento del Producto Interior Bruto.


Facturación y compras de materias primas

El sector factura anualmente más de 4.000 millones de euros.

Comercio exterior

Al comenzar la pasada década, las exportaciones españolas de papel representaban el 18% de la producción, cuando hoy suponen el 34% y continúan creciendo. Igualmente, las exportaciones de celulosa han pasado en los últimos diez años de representar el 37% de la producción a superar el 50%. España es de hecho el 4º exportador de celulosa de la Unión Europea y el 7º del mundo.
Tres cuartas partes de esas exportaciones tienen por destino la Unión Europea. Los productos papeleros españoles están presentes en mercados tan exigentes como Alemania, Francia o el Reino Unido.


Empleo y productividad

El sector papelero da empleo directo a 17.750 personas y genera unos 90.000 empleos indirectos. La plantilla ha sufrido escasas modificaciones cuantitativas por lo que puede considerarse estable en cuanto al número, aunque sin embargo se ha incrementado su nivel de cualificación a causa de los avances tecnológicos.

Consumo de papel y calidad de vida
El consumo de papel está íntimamente ligado a la actividad económica de un país, dado que en el comercio, transporte y promoción de ventas de todo tipo de mercancías el papel resulta insustituible bajo la forma de envases, embalajes, expositores, periódicos, revistas, catálogos...

También el nivel cultural de la población tiene un claro reflejo en el consumo de papel, estrechamente vinculado al nivel de estudios, a la lectura de prensa, al consumo cultural, al nivel sanitario, a los hábitos de higiene...

Los países más desarrollados, aquellos que disfrutan de un mayor PIB per cápita, son también los que tienen un mayor consumo de papel por habitante en la actualidad, como Estados Unidos (314 kg/habitante año), Canadá (244 kg/habitante año), Alemania (228 kg/habitante año) o Japón (241 kg/habitante año). En España, el consumo
de papel per cápita (170 kg/habitante año) se está aproximando al de los países europeos más desarrollados en paralelo al proceso de convergencia económica.


El sector papel y la acción social

La acción social en el sector papel se materializa en un creciente abanico de actuaciones de patrocinio, mecenazgo, financiación de proyectos de ONGs..., en los ámbitos educativo, cultural, deportivo, asistencial, etc. realizadas en el marco de su estrategia de responsabilidad social corporativa

Actualmente el sector, a través de ASPAPEL, tiene en marcha dos proyectos educativos: Edufores, programa escolar de educación forestal, y Tu papel es importante, programa destinado a la promoción de la recuperación y el reciclaje de papel (www.edufores.com y www.tupapelesimportante.com). Asimismo diversas empresas del sector desarrollan programas educativos con edición de material didáctico y divulgativo y con la organización de
visitas guiadas a fábrica destinadas a escolares, tercera edad, etc.


Objetivos de mejora


En el ámbito de la gestión forestal sostenible, los objetivos de mejora del sector son el incremento de la superficie forestal, el incremento del consumo de madera con certificación forestal (y consecuentemente el incremento de las cadenas de custodia certificadas dentro del sector) y la potenciación de los bosques y sus productos como sumideros de carbono.

Por lo que se refiere al proceso productivo, se han identificado también una serie de objetivos de mejora de carácter medioambiental como la minimización de los residuos generados, el incremento de la valorización de residuos y la disminución de su depósito final en vertedero, la disminución de los vertidos líquidos y la mejora de su calidad, la erradicación total de uso de cloro elemental en blanqueo de la celulosa, el incremento de la cogeneración y la mejora de la eficiencia energética y una mayor implantación de sistemas de Gestión Medioambiental Certificados. Asimismo, en el ámbito laboral, se ha fijado el objetivo de reducir la accidentabilidad.

Finalmente, los objetivos planteados en el marco de la aportación del sector a la generación de riqueza y a la mejora de la calidad de vida son el desarrollo y modernización del sector con el aumento de la capacidad instalada, la intensificación de la relación del sector con sus stakeholders y la contribución a la educación forestal y la educación para la recuperación y el reciclaje.

 
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