Los manglares: Barreras protectoras de las costas  
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La palabra mangle se deriva de un vocablo guaraní que significa árbol torcido. El manglar es un ecosistema adaptado especialmente al suelo salino y condiciones acuosas, se distribuyen geográficamente en la franja tropical donde es influenciado por las mareas, el bosque puede adaptarse a condiciones de diferentes salinidad con agua muy dulce hasta agua hipersalina de ahí su denominación de plantas halófitas ya que pueden soportar la combinación de las dos aguas.

Constituyen una barrera protectora de las costas contra las olas y tormentas, y sirven de fijadores de sedimentos, recicladores de materia orgánica y refugio de vida silvestre, tanto aérea como terrestre y marina, son creadores de terreno, con lo que a su vez protegen los ecosistemas vecinos de la sedimentación y/o escape de materiales.

El manglar desempeña un papel importante en el ciclo vital de muchos peces, crustáceos y moluscos, debido a la existencia de una intima relación entre la producción de la pesca y los bosques de manglar. Por su alto contenido de nutrientes, los peces lo utilizan como áreas de desove o criadero.

Son fácilmente adaptables a altos niveles de salinidad, poseen raíces aéreas que estabilizan el árbol en terrenos blandos, son semillas flotantes, poseen una estructura especializada que permite la entrada de oxigeno y salida de bióxido de carbono.

Las hojas que caen al fondo del manglar, inician su descomposición y finalmente entran nuevamente a formar parte del árbol, esta vez como nutriente. Sirve de refugio o lugar de alimentación de muchas especies, tanto de aves, mamíferos o reptiles.

La mayor amenaza que sufren los manglares es por parte de la población, quienes los cortan para leña, carbón o construcción, o cuando colocan redes dejadas durante horas las cuales atentan contra el futuro de la fauna marina, realizando una verdadera masacre de innumerables especies, en su mayoría especies aún no desarrolladas.

Los ecosistemas de manglar han sufrido un serio proceso de deterioro y destrucción debido a la construcción y operación de empresas camaroneras, construcción de infraestructuras turísticas, cierre del drenaje de sus aguas, descarga de contaminantes, derrames de petróleo, corte indiscriminado de árboles, eliminación y relleno de estas áreas para usos urbanos e industriales, la extracción de madera lo cual altera la productividad hidrobiológica del ecosistema y las funciones de amortiguación del impacto de las corrientes marinas que previenen la erosión de las playas. Además, estas actividades en no pocos casos han generado procesos de hipersalinidad que destruyen estos ecosistemas.

Las raíces de los mangles se encuentran parcialmente sumergidas en el agua, siendo la parte superior de la raíz la que queda al aire libre, la encargada de captar parte del oxigeno que necesitan para poder vivir. Tienen además estructuras en las hojas llamadas Hidátodos por las que pueden expulsar el exceso de sal, la cual es la parte final del proceso en el que las raíces captan los nutrimentos del agua de mar, en donde la sal circula por el interior de la planta hasta llegar a las hojas, para ser expulsada y acumularse en la superficie, cuando la cantidad de sal es muy alta las hojas se caen, el aspecto de las hojas también tiende a ser xerófilo, que significa que pueden determinar el control en la transpiración.

El manglar es un filtro biológico que evita la entrada de material suspendido de otros ecosistemas, comportándose en un eslabón entre la vida marítima y la vida terrestre, y por ejemplo podría beneficiarse del arrecife que lo protege del oleaje, haciendo una interacción. La formación del manglar depende directamente de que se proteja del embate directo del mar, y que viva en un medio intolerable para otras plantas, en condiciones adecuadas de buen flujo exterior, el manglar conforma extensos bosques llamados rodales.

Una de las funciones del ecosistema del manglar es comparada como la de un gran riñón, que retiene valiosos sedimentos y filtra sales minerales a través de sus organismos planctónicos y filtradores, integrándolos entre sí, lo cual contribuye con la conformación de una gran cadena alimenticia.

En la costa del caribe, gran parte de los manglares tienen distribución discontinua, limitadas a ciertas bahías protegidas y de poca extensión. Las zonas con mayores extensiones se hayan en la Ciénaga Grande de Santa Marta, la isla de Salamanca, el Canal del Dique y los deltas de los ríos Sinú y Atrato. También, se encuentran manglares en estas costas en los territorios insulares de los archipiélagos del Rosario y san Bernardo, y en unas pequeñas franjas de las islas san Andrés y Providencia. En las desembocaduras de los ríos Palomino y don Diego en el departamento de la Guajira se localizan pequeñas manchas de manglares.

Estos ecosistemas naturales producen la mayor cantidad de materia orgánica, actúan como criaderos para muchas especies de peces y otros mariscos, sirven de habitáculo para una gran variedad de aves y otros organismos marinos, protegen la costa contra la erosión, las marejadas, tormentas y huracanes, similar a otras plantas y árboles, funcionan como “pulmones’ del ambiente porque producen oxígeno y usan el bióxido de carbono del aire, son importantes para la educación e investigación científica, toleran altas concentraciones de sal en la savia, realizan secreción activa de sales a nivel de raíces y hojas. En pocas palabras son grandes colaboradores del ambiente y son parte esencial en la obtención del desarrollo sostenible.

  Oscar José Jimenez Angulo - Ing. Civil - Especialista ambiental - UNINORTE
 
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