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| Pararrayos
y posibles efectos peligrosos para la salud |
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Durante
una tormenta la tensión eléctrica en la
atmósfera puede llegar a valores de 200.000 a
1.000.000 V entre la ionosfera y el suelo. En todo el
mundo se generan más de 44.000 tormentas con
más de 8.000.000 de rayos , que descargan su
energía a tierra. Los rayos y relámpagos
son el reflejo de esta reacción de carga eléctrica
entre la atmósfera y la tierra. El rayo se forma
normalmente en las puntas más predominantes o
de menor resistencia y en aquellos lugares donde el
contexto ambiental facilite la transferencia de cargas
que ionizaran el aire, como en este caso son los pararrayos.
En la atmósfera podemos encontrar, en buen tiempo,
una diferencia de potencial de 100-150 Voltios por metro
en tierra a nivel de mar. Según se forman los
núcleos y células de tormenta, la tensión
eléctrica aumenta progresivamente y con ella
la ionización del aire , normalmente positiva
(+) en el 85 % de los casos. Durante este proceso, la
tensión eléctrica puede llegar a límites
de tensión superiores a los 45.000 V/m en la
punta del pararrayos.
Este efecto causa en la punta del pararrayos chispas
diminutas en forma de luz, ruido audible a frito, radiofrecuencia,
vibraciones del conductor, ozono y otros compuestos.
Este fenómeno arranca una serie de avalancha
electrónica por el efecto campo, un electrón
ioniza un átomo produciendo un segundo electrón,
éste a su vez, junto con el electrón original,
puede ionizar otros átomos produciendo así
una avalancha que aumenta exponencialmente. Las colisiones
no resultantes en un nuevo electrón provocan
una excitación que deriva en el fenómeno
luminoso. A partir de ese momento, el aire cambia de
características gaseosas al límite de
su ruptura dieléctrica, en ese instante, la descarga
está a punto de aparecer y generar los daño
colaterales del impulso electromagnético; el
rayo es el resultado de la saturación de cargas
entre la nube y tierra, se encarga de transferir, en
un instante, parte de la energía acumulada; el
proceso puede repetirse varias veces en las instalaciones
donde la resistencia de la tierra es menor.
El pulso electromagnético generado por el contacto
eléctrico en el pararrayos, es el resultado del
campo magnético transitorio generado por la corriente
que circula en el canal de descarga del rayo. La corriente
de neutralización fluye muy rápidamente,
en proporción a la impedancia del canal de descarga
y a la carga eléctrica de la nube, los rangos
de crecimiento de estos pulsos de corriente, varía
proporcionalmente según la descarga. Se han medido
valores superiores a 510 kA por microsegundo, la media
es de 100 kA por segundo, la energía radiada
viaja a la velocidad de la luz, propagándose
a grandes distancias y afectando grandes áreas
geográficas.
Durante este proceso de carga y descarga, nos podemos
sentir inquietos y con sensación electrizante,
por causa del campo eléctrico de alta tensión
que se genera temporalmente en la zona, puede cubrir
unos 150-300 metros de radio, el estrés electromagnético
puede aparecer y tener la sensación de respirar
mejor o mas fresco, olor a ozono, ruido de chispas,
dolor de cabeza, tensión nerviosa, hormigueo,
pelos de punta, palpitaciones, etc.
Durante una tormenta eléctrica,
se tiene que procurar estar lo mas lejos posible de
instalaciones de pararrayos, algunas instalaciones
no están efectuadas correctamente y pueden
afectar con tensiones de paso peligrosas durante la
descarga del rayo. Aquí podemos ver un pararrayos
instalado en un parking de un Centro Comercial, los
coches se aparcan cerca de la farola, al pie de ella
se almacenan los carros para efectuar la compra, durante
la descarga del rayo se puede generar una diferencia
de potencial entre la farola y los carros, generando
un arco eléctrico de alta tensión, si
en ese momento estamos cogiendo uno o cerca de 1 metro
, podemos sufrir una descarga con riesgo de muerte
.
Estrés y Alta Tensión
El cuerpo humano es una máquina bioeléctrica,
polarizada eléctricamente y toda la actividad
electromagnética del entorno nos afecta. Cada
impacto de rayo genera una radiación o pulso
electromagnético peligroso para las personas.
Los campos electromagnéticos artificiales perturban
el magnetismo natural terrestre y el cuerpo humano
sufre cambios de sus ritmos biológicos normales
pudiendo sucumbir a diferentes enfermedades. Estos
fenómenos están en estudio, pues pueden
afectar la membrana celular a partir de una exposición
de gran energía y corto tiempo; en función
de la radiación absorbida nuestro sistema nervioso
y cardiovascular pueden estar afectados.
Hoy en día está comprobado que las corrientes
eléctricas de baja frecuencia con densidades
superiores a 10 mA/m2 afectan al ser humano, no solo
afectan al sistema nervioso sino también pueden
producir extrasístoles.
Toda radiación superior
a 0.4W/kg no podrá ser absorvida correctamente
por el cuerpo. El aumento repentino de 1 grado en
el cuerpo puede producir efectos biológicos
adversos, éste fenómeno puede ser representado
por radiaciones de gigaherzios o microondas.
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Ángel
Rodríguez Montes, Director Técnico INT,
Principado de Andorra |
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