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La Entrevista

La Entrevista: Sonia Castañeda Rial

"La economía verde y los empleos verdes son una alternativa real para salir de la crisis"

 

En 30 Segundos

Sonia Castañeda Rial es licenciada en Derecho por la Universidad Autónoma de Madrid y Máster en Organización Jurídica, Económica y Social del Medio Ambiente de la Escuela de Organización Industrial (EOI).
Desde 1997 trabaja en temas de medio ambiente y conservación de la biodiversidad. Además, ha trabajado en consultoras y despachos de abogados y colaborado con organizaciones no gubernamentales. Cuenta con experiencia en proyectos de cooperación internacional al desarrollo y como delegada en foros internacionales.
En enero de 2012 fue nombrada directora de la Fundación Biodiversidad. Anteriormente fue directora de Internacional en la institución, y tiene amplia experiencia en gestión de proyectos europeos y en programas de empleo y emprendimiento verde. Ha sido responsable de la puesta en marcha del Programa Empleaverde y del proyecto de apoyo  a emprendedores Red Emprendeverde,  la primera plataforma especializada en el negocio verde dirigida a emprendedores e inversores. Fue responsable de la gestión del Fondo Social Europeo y de proyectos LIFE, cofinanciados por la Comisión Europea.

Por Águeda García de Durango
redaccion@ambientum.com

Ana Torrego

La Fundación gestiona el Programa Empleaverde. ¿En qué consiste?

En la Fundación Biodiversidad lanzamos el Programa Empleaverde para servir de puente entre las políticas de empleo y las políticas ambientales. Fijamos para ello un doble objetivo estratégico: por un lado, que el medio ambiente y la sostenibilidad fueran la base de mejores empleos y de empresas más competitivas; y por otro, que el empleo en los distintos sectores de la economía española pudiera contribuir a la sostenibilidad y a esas mismas políticas ambientales. Es decir, las dos caras de misma moneda.

¿Cuáles son sus principales líneas de actuación?

Cuando lanzamos Empleaverde, que es un programa cofinanciado por fondo social europeo, lo que queríamos era formar y cualificar a trabajadores y apoyar la creación de empresas verdes. Es decir, generar un nuevo tejido empresarial vinculado a la economía verde, y trabajar con el tejido empresarial existente incorporando la variable ambiental. Básicamente, esas serían las principales líneas. Entre otros objetivos, se encuentran también modernizar las distintas actividades económicas e incorporar la sostenibilidad en las empresas.

Empleaverde, en su última edición, lanzó una nueva línea de apoyo al emprendimiento. ¿Por qué cree que resulta fundamental apoyar a los eco-emprendedores en el contexto actual de crisis?

El Programa Empleaverde se lazó para servir de puente entre las políticas de empleo y las políticas ambientales.

Cuando lanzamos el programa, nos “autofijamos” el objetivo de apoyar la creación de mil empresas ambientales. A través de los más de 100 proyectos con los que hemos colaborado, hemos obtenido resultados indicadores de la creación de más de 800 empresas. Pero sabíamos que eso era un dato que escondía, en muchos casos, microempresas. Entre ellas, el autoempleo, y también empresas “reconvertidas”, que pertenecen a sectores tradicionales y se reorientan a lo ecológico. Por ejemplo, un agricultor que se pasa a los cultivos ecológicos. A efectos de empleo, ese agricultor trabajaba antes y ahora, solo que ahora lo hace en un  camino más competitivo, que le abre nuevos mercados, etc. Sin embargo, a efectos de empleo, sigue siendo el mismo empleo. A efectos ambientales, a nosotros nos interesa, porque queremos potenciar precisamente este tipo de economía.

Todo esto lo digo porque nos dimos cuenta de que, desde la propia Fundación, sería interesante poner en marcha un proyecto de apoyo a emprendedores, además de las actividades de apoyo al emprendimiento que se ejecutan a través de las 100 entidades con las que colaboramos. Es decir, lanzar un proyecto específico vinculado a emprendedores verdes.

¿Y por qué emprendedores verdes? En primer lugar,  en este contexto de crisis económica solo podemos salir con ideas innovadores y sacando adelante nuevos nichos de negocio, y creemos que el ámbito verde es sin duda un nuevo nicho de negocio y empleo. En muchas áreas ya se está demostrando, y en otras vemos que hay mucho potencial. Y no es que lo veamos solo nosotros, sino que lo ve la Comisión Europea, Naciones Unidas… para hacernos una idea, la Comisión Europea predice que de aquí a 2020 se crearán más de 2 millones de empleos verdes en PYMES. Eso fue lo que nos movilizó para crear una red de apoyo a emprendedores verdes y a hablar de emprendedores verdes.

Pero, ¿qué es una empresa verde? Las empresas verdes son aquellas cuyas actividades económicas minimizan sus impactos. Por ejemplo, en la generación de residuos o vertidos; o hacen un uso eficiente de los recursos, de la energía, del agua; que ponen en el mercado productos y servicios ambientales, que hacen o promueven una economía baja en carbono, que conservan la biodiversidad... Es un abanico muy variado, y las encontramos en distintos nichos de actividad: en agricultura ecológica, en producción y distribución de productos ecológicos de alimentación, limpieza o cosmética, tejidos y prendas ecológicas… Y servicios, como pueden ser la consultoría, servicios vinculados a la asesoría en ahorro y eficiencia energética, promoción de energías renovables, arquitectura bioclimática, construcción sostenible, empresas vinculadas a la movilidad sostenible… Este último caso es un buen ejemplo: están surgiendo, en los núcleos urbanos, multitud de empresas vinculadas a compartir vehículo. Hay empresas que se dedican a facilitar flotas de vehículos en distintos parkings de la ciudad, y a las que el ciudadano se adhiere. No tiene un coche pero puede utilizar esos vehículos.

Esas soluciones innovadoras son también más inteligentes desde el punto de vista de la eficiencia. Hay un tejido de la ciudadanía que puede moverse en la ciudad sin tener coche propio, usando el transporte público y otras alternativas al transporte privado convencional. Ahí hay un claro nicho de negocio para ese tipo de empresas.

Hablando de ecoemprendimiento. ¿Qué características tienen los ecoemprendedores que les diferencien del resto de emprendedores?

En realidad un emprendedor es un emprendedor, se dedique a lo que se dedique. Por lo tanto, las dificultades son muy parecidas desde el punto de vista general del emprendimiento.

En este contexto de crisis, solo podemos salir con ideas innovadores y sacando adelante nuevos nichos de negocio, y creemos que el ámbito verde lo es.

La red Emprendeverde, que se lanzó hace más de dos años, cuenta con más de 3.700 miembros, de los cuales 2.500 son emprendedores. ¿Y qué nos está enseñando el proyecto con todos estos emprendedores? Pues que sí hay algunas características específicas que los diferencian. Por ejemplo, es gente con una fuerte motivación. Todos los emprendedores están motivados, pero el emprendedor verde, además de la motivación de generar una empresa, quiere contribuir de una forma diferente y conseguir otras variables en su cuenta de resultados. Quiere conseguir resultados en la parte económica, pero también beneficios en el ámbito ambiental y social. Por eso, quizás hay una aproximación al negocio y al beneficio más amplia, porque busca resultados en esa triple línea: resultados económicos, (evidentemente está montando un negocio), resultados ambientales y resultados sociales. Suelen tener la visión de contribuir a una sociedad diferente, más sostenible, enfocada a una economía verde. Ese sería quizás el elemento diferenciador.

Además, como emprendedores son motor de cambio, y en muchos casos están poniendo en el mercado productos y servicios que dan respuesta a una necesidad. O incluso pueden no darla: la sociedad todavía no lo está aún demandado pero podría. Por ejemplo, las peluquerías ecológicas o las lavanderías ecológicas. Si lo piensas, una la lavandería que ofrece unos sistemas de ahorro de agua o de eficiencia energética, que utiliza una serie de productos eco, da el mismo servicio pero con un matiz muy diferente. Ahí el consumidor empieza a ver una oferta nueva, que también le hace pensar y que a la vez como consumidor, puede sentirse activo en un cambio: no estás solo llevando la ropa a una lavandería, está también contribuyendo a generar otro tipo de negocio.

La Fundación, además de con esta línea de apoyo, ¿incentiva de alguna otra manera el ecoemprendimiento?

Prácticamente todas nuestras actuaciones las focalizamos a través de la Red Emprendeverde. Esta red tiene tres objetivos.

Los dos primeros se centran en la figura del emprendedor: servir de escaparate para los productos y servicios de los emprendedores, en primer lugar, y asesorarles y apoyarles en las dudas que tengan, además de motivarles e incentivarles, como segundo fin. Esto se hace a través de cursos en colaboración con otras instituciones, o con los premios creados para reconocer las ideas que contribuyen a la economía verde.

El tercer objetivo es conseguir canalizar inversión y financiación hacia ese tipo de emprendedores. Cuando lanzamos la red, lo hicimos de la mano de tres socios estratégicos: la Empresa Nacional de Innovación (Enisa), representando la financiación pública; la Asociación Española de Business Angels (Aeban), representando la inversión privada (es una red de inversores privados); y Triodos Bank, también financiación privada (un banco).

Con el lanzamiento del proyecto, comenzamos a captar la atención de otros inversores y financiadores: fondos de inversión, sociedades de capital riesgo… entraban así grandes empresas que estaban diversificando sus carteras de inversión y otras entidades paraguas de inversores, como Keiretsu. Hasta ahora, contamos con más de 60 inversores que nos han comunicado en qué tipo de operaciones les interesa implicarse, porqué cuantías y en qué sectores.

Tras dos años de andadura, el proyecto está lo suficientemente maduro (a través de los premios hemos evaluado más de 200 planes de negocio) como para dar un servicio a esos inversores y financiadores. Y por supuesto, a los emprendedores, que están buscando la inversión. Por eso, 2013 se está caracterizado por la celebración de distintos foros de inversión. Se celebró uno el pasado 14 de febrero, con la colaboración de Aeban, donde 5 emprendedores pudieron mostrar a más de 60 inversores cuáles eran sus iniciativas empresariales.  A partir de ahí, “surge el amor” o no surge.

Nos estamos focalizando mucho porque pensamos que podemos jugar un papel estratégico como fundación dependiente del MAGRAMA: una fundación del sector público, justo la arena más óptima para atraer a todos estos sectores.

Por tanto, la mayor parte de actuaciones enfocadas a emprendedores están concentradas en este proyecto específico, pero eso no significa que las PYMES no estén presentes en la gran mayoría de proyectos que apoyamos.

La Fundación es una institución que colabora con más de 200 proyectos al año, que en muchos casos llevan a cabo entidades sin ánimo de lucro. Son proyectos dirigidos a conservar la biodiversidad o a trabajar en temas de cambio climático y calidad ambiental, y en todos esos proyectos hay, aparte de estas entidades, empresas implicadas vinculadas al mundo de la biología, de la investigación, del seguimiento de fauna, de las tecnologías vinculadas a la conservación, a la restauración de hábitats... A través de esos proyectos con entidades sin ánimo de lucro también se están implicando a muchas pequeñas empresas.

También tenemos un programa de actuaciones en la costa, que consiste en una red de chiringuitos responsables. En los establecimientos presentes en las playas y en las costas españolas, que son PYMES, hemos generado una red para que estos negocios incorporen buenas prácticas ambientales y sean responsables con su entorno, que se impliquen en la conservación de la playa en la que están, la sensibilización a los usuarios del chiringuito de los valores naturales que hay en la zona, etc. La iniciativa incluye unos premios.

Al fin y al cabo, les estamos convirtiendo en aliados para difundir mensajes relacionados con la conservación de la biodiversidad.

Volviendo a Empleaverde, ¿qué casos de éxito destacaría de este programa?

Hay muchos, aunque yo diría que el éxito es el propio programa Empleaverde. De los más de cien proyectos que hemos apoyado, resulta difícil elegir algunos. Si nos centramos en sectores concretos, hemos estado implicados en un proyecto vinculado a la promoción de productos ecológicos con la Asociación Vidasana, que es la asociación que organiza Biocultura, la feria de productos ecológicos más representativa de España y que lleva más de 20 de años celebrándose en Madrid, Barcelona y Valencia. Con ellos se han hecho cursos de cómo poner en marcha establecimientos de productos ecológicos, marketing de productos ecológicos, etc.

Relacionado con la arquitectura bioclimática, se hizo un proyecto con el Colegio de Arquitectos de Galicia, muy vinculado a integrar en el mundo de la arquitectura y la construcción no solo la filosofía de la arquitectura bioclimática, sino también el uso de materiales de construcción ecológicos, más respetuosos.

En el mundo de los sectores industriales, hemos colaborado muchos años con la Federación de la Industria del Calzado, que han hecho efecto motor en las PYMES proveedoras de servicios de los fabricantes de zapatos españoles, para cambiar el uso de determinadas tintas, implantar sistemas de gestión medioambiental en las fábricas, identificar nichos de negocio en nuevas líneas de producto… de hecho, ya no resulta tan extraño encontrar marcas de calzado españolas que tienen un par de modelos diferenciados como “eco” o incluso, marcas de calzado 100% ecológicas.

Nos ha interesado mucho también promover el tejido empresarial en torno a las áreas naturales protegidas. Sabemos que estas áreas son motor de desarrollo porque atraen muchísimos turistas, y eso significa a su vez desarrollo en las zonas en las que se encuentran. Ha habido varios proyectos, como el que hicimos con la Fundación González Bernáldez (gestionan la Oficina Técnica de Europarc España, que aglutina  a todos los espacios naturales protegidos de nuestro país), con actuaciones vinculadas a fomentar el emprendimiento en torno a esas áreas protegidas, poniendo en valor el hecho de que el territorio puede aportar más por estar cerca de un área protegida. Y ya no solo con negocios tradicionales como casas rurales o restaurantes en la zona, sino también vinculando el tipo de productos en el mercado ligados a esa zona concreta y a sus valores naturales.

También con la Fundación Andanatura, de Andalucía. En esta región se ha avanzado mucho en promover sus espacios naturales con ese efecto comercial.

Se han llevado a cabo además muchos proyectos vinculados a las renovables y a la eficiencia energética. Estuvimos implicados en un proyecto con la Confederación Española de Organizaciones de Panadería, para que mejoraran su ahorro energético en la elaboración del pan. En el proyecto, la propia asociación trabajaba con las panaderías. También con la Asociación Española de Electricistas, para reconvertir a trabajadores de sectores muy afectados por la crisis y que tienen una tasa de desempleo muy importante a nuevas competencias y cualificaciones para que puedan dedicarse a otros nichos, como puede ser el ahorro y la eficiencia energética a través de las empresas de servicios energéticos, o en renovables, biomasa, etc.

¿Qué requisitos debe tener un proyecto para entrar a formas parte de las ayudas de Empleaverde?

Tienen que ser proyectos que pongan en marcha procesos de cambio y que tengan resultados tangibles. A nosotros nos gusta medir el éxito de los proyectos con indicadores en dos variables: vinculados al empleo y a la generación de empresas y vinculados a los temas medioambientales, porque esto es un programa que lanza la Fundación Biodiversidad de MAGRAMA (política ambiental), cofinanciado por el fondo social europeo (política de empleo).

Por tanto, queremos esos dobles resultados. Tienen que ser proyectos que puedan dar esos indicadores de resultados vinculados al empleo, a la mejora de la cualificación, a la formación de  determinado número de personas, a la creación de empresas y a proyectos vinculados a indicadores ambientales. Por ejemplo, un proyecto tipo de Empleaverde sería uno en que la entidad decide formar e informar a 200 empresas sobre cómo pueden ser más competitivas y más sostenibles incorporando medidas de ahorro y eficiencia energética. De esas 200, 100 deciden “subirse al carro” y poner en marcha el proceso de cambio dentro de la empresa. El proyecto asesora a esas 100 empresas más específicamente, en su negocio concreto, haciendo determinadas inversiones en mejoras de las infraestructuras, accediendo a ayudas de las Comunidades Autónomas, y se le hace indica su hoja de ruta. De esas 100 empresas, puede que solo se sumen 50. A esas 50, se les acompaña. Por tanto, al final del proyecto tenemos: 200 empresas formadas, 100 con asesoramiento y 50 a las que se les acompaña en el proceso de cambio. Esos son los tres indicadores de fondo social europeo. Y los indicadores que a nosotros nos interesan son: cuánto está ahorrando de energía las empresas, cuántos dispositivos de ahorro y eficiencia energética o cambios estructurales se han hecho en el negocio, y entonces, cuantas emisiones de CO2 menos ha emitido el negocio. Nos interesa mucho esa doble vertiente de indicadores de resultados.

¿Habrá nuevas ediciones de la convocatoria? ¿Qué novedades se introducirán en ella?

Tenemos en marcha, que se resolverá en breve, la convocatoria Empleaverde de 2012, que incorporaba como novedad un bloque específico de proyectos vinculados a emprendedores. Con esto ya se acaba el período de financiación europea 2007-2013.

En el 2014-2020 esperamos poder continuar con el programa y lanzar nuevas ediciones del mismo.

Queremos seguir trabajando en las áreas que hemos estado trabajando hasta ahora, con emprendedores, y queremos incorporar una línea de trabajo intenso con los jóvenes, jóvenes emprendedores y jóvenes desempleados.

Finalmente, ¿qué futuro tiene el empleo verde en España?

Desde la Fundación lo vemos bien porque trabajamos en ello, y además nuestra intención es seguir apostando por el programa Empleaverde con más intensidad. Creemos que la economía verde y los empleos verdes son una alternativa real y nichos de negocio reales a la salida de la crisis. La economía y los empleos verdes son aliados para ese nuevo modelo de desarrollo más sostenible que nos ayudará a salir de la crisis.

 

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