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Entrevista

La Entrevista: Jennifer Berengueras Rollin

"Los delfines en cautividad viven en un estado de estrés constante"

La forma de la mandíbula de un delfín parece una sonrisa permanente, haciendo creer a la gente que acude a espectáculos con estos animales en los zoos que son felices. Sin embargo, la realidad es muy diferente. En SOSdelfines nos cuentan cómo sufren los cetáceos y lo que podemos hacer para ayudarlos.

En 30 segundos

Jennifer Berengueras Rollin es Licenciada en Ciencias Medioambientales, con especialización en conservación de especies y Análisis y Políticas Medioambientales. Con cursos de Gestión de ONGs, Bienestar Animal y de Profesionalización del Sector, lleva 12 años profesionalmente dedicada a la protección de los animales. Desde 2005 coordina las campañas de la Fundación FAADA, para la Adopción, el Apadrinamiento y la Defensa de los Animales, concretamente aquellas relacionadas con la protección de la fauna salvaje utilizada para exhibición y entretenimiento.

Por Ambientum
redaccion@ambientum.com

¿En qué consiste el proyecto SOSDelfines?

La plataforma de entidades SOSdelfines nace ante la necesidad de informar a la sociedad del sufrimiento de delfines y orcas mantenidos en cautividad y forzados a realizar espectáculos.

Lamentablemente, la forma de la mandíbula de estos animales, que parece una sonrisa permanente, y el entorno lúdico que rodea a los espectáculos, hace creer a la gente que los delfines y orcas que realizan estas exhibiciones son felices. La realidad es mucho más dura: los niveles de estrés y ansiedad de los animales, la alta mortalidad, los grupos sociales antinaturales, el entorno físico artificial y la limitación de movimiento son solo algunos de los factores que les afectan negativamente.

Es por esto que desde SOSdelfines hemos querido lanzar un mensaje de forma vistosa, con la ayuda de diversos artistas entre los que se encuentra Macaco, Marina Salas o Fernando Tejero. También hemos creado una petición para pedir al Ministro de Medio Ambiente que, siguiendo las recomendaciones de la Guía de Aplicación de la Ley de Zoos de su propio Ministerio, ponga fin al uso de estos animales en espectáculos. Asimismo, hemos analizado todos los espectáculos de los delfinarios del Estado, demostrando que sólo dedican una mínima parte de su tiempo (un minuto y medio de media) a comentarios que podrían considerarse educativos o conservacionistas (pautas que deberían regir la existencia de un parque zoológico).

Los espectadores ven a unos delfines perfectamente entrenados, pero ¿cómo es el proceso hasta que el animal llega al zoo?

Debido a la alta mortalidad de los cetáceos en las condiciones de los delfinarios, la población cautiva es insostenible para mantener esta creciente industria. Por eso, se están intensificando las capturas de delfines salvajes para suministrar a los centros. A menudo, para esquivar la legislación que limita estas prácticas, se recurre a lugares "de paso" para declarar que no provienen directamente de la naturaleza.

En los delfinarios los delfines rara vez viven más de 20 años, cuando en la naturaleza alcanzan los 50.

Las capturas se llevan a cabo brutalmente y sin estudios adecuados que determinen si las poblaciones pueden soportar las presiones de la captura. Al ser estos animales altamente sociales, la captura de un solo individuo puede afectar profundamente las estructuras sociales de la manada y la población entera. Muchos de los delfines que no son capturados para los centros de cautiverio, mueren del shock y del estrés provocados por el acoso al que son sometidos los grupos. Más tarde, algunas hembras embarazadas pueden abortar sus fetos o madres pueden dejar de lactar, muriendo así sus crías. El estrés que supone capturarlos, separarlos de sus grupos y colocarlos en pequeños tanques en que tan sólo pueden nadar en círculos les deprime y debilita, llevando a la muerte a muchos ejemplares durante los primeros días de su captura. Otros mueren a consecuencia de traumatismos e infecciones provocadas durante la captura.

Con el estrés al que se ven sometidos, ¿qué problemas desarrollan en cautividad, en comparación con los cetáceos en libertad?

delfin

Aunque algunos sean nacidos en cautividad, estos animales salvajes tienen una gran capacidad cognitiva, mantienen sus fuertes instintos y sufren igualmente en los delfinarios que aquellos capturados de la naturaleza.

En cautividad las condiciones de vida de estos animales y su bienestar tanto físico como psicológico se ven gravemente afectados. Para poner algunos ejemplos:

  • Viven en grupos artificiales, a menudo se tornan agresivos y viven en un estado de estrés constante. Para mantenerlos calmados o para tratar los trastornos derivados del estrés, a veces les suministran tranquilizantes.
  • Pueden acosarse entre ellos y al no tener dónde escapar se estresan, incluso hasta la muerte. Las hembras preñadas pueden abortar también debido a este estrés. A los machos les suelen suministrar hormonas para reducir la agresividad.
  • En las piscinas vacías no usan su ecolocación porque no hay nada nuevo que descubrir y porque en algunos tanques las ondas sonoras rebotan en las paredes de cemento y les estresa. A menudo, su entorno es tan ruidoso que afecta sus umbrales de percepción auditiva.
  • En los tanques de cemento, sólo pueden nadar en pequeños círculos y pueden caer en depresión, otra razón por la que a veces se les suministran tranquilizantes.
  • En cautividad, viven privados de variedad ambiental y se aburren ya que no tienen suficientes estímulos o ejercicio.

¿Y cuánto tiempo pueden vivir así?

Diversos estudios demuestran que los delfines tienen una esperanza de vida inferior en cautividad que en libertad. En la naturaleza los delfines mulares pueden vivir hasta los 50 años, y las orcas entre 70 y 90 – las hembras son más longevas que los machos. Sin embargo, en cautividad muchos mueren a muy temprana edad y la esperanza de vida de los que sobreviven puede reducirse a la mitad o más. En los delfinarios los delfines rara vez viven más de 20 años. Y las orcas raramente llegan a la mediana edad.

Pedimos que no haya más capturas de cetáceos, ni cualquier otro animal, de su estado salvaje para su exhibición.

La mortalidad de los delfines en cautividad es del 60%. La mayoría mueren a causa de infecciones y fallos respiratorios. También les afecta el estrés (que aumenta su susceptibilidad a enfermedades), se ahogan al ingerir objetos extraños, por agresiones de otros animales, por enfermedades e incluso por comportamientos auto-destructivos.

El número de delfines mantenidos en cautividad en Europa es fluctuante, ya que es frecuente la muerte y reposición de los individuos. Como las muertes de crías de menos de un año no se contabilizan y existe una alta mortalidad postnatal, el número total de animales muertos en estos centros se mantiene oculto de la luz pública. La cría de beluga que nació en el Oceanográfico de Valencia, por ejemplo, murió a los 25 días de nacer. De los más de 13 delfines nacidos en el Zoo de Barcelona entre los años 80 y 2000, sólo 4 lograron pasar el destete. Algunos de éstos ya han muerto, así como sus progenitores.

En el caso de que se liberase un delfín en cautividad ¿cómo se adaptaría al medio?

Es difícil reintroducir un delfín que ha vivido en cautividad (ya sea capturado de su medio salvaje o nacido en cautividad) a su estado natural. Para empezar, en cautividad han dejado de cooperar entre sí para pescar peces vivos ya que les han alimentado con trozos de pescado muerto y suplementos de vitaminas. Aunque sí que hay algunos casos de reintroducciones exitosas, como la reciente de la entidad Born Free Foundation, o en la costa de Turquía, donde se liberaron dos delfines que habían sido mantenidos en una piscina para programas de nadar con ellos.

Nosotros no pedimos que se liberen a los delfines y orcas que hay actualmente en cautividad, principalmente porque no hay garantías para su bienestar. Pero lo que si pedimos es que no haya más capturas de cetáceos, ni cualquier otro animal, de su estado salvaje para su exhibición. Y esto sólo se conseguirá reduciendo la demanda del público por estos espectáculos y con acciones contundentes de los gobiernos para la protección de los animales.

¿Qué puede hacer un ciudadano para luchar contra esta situación?

Documentarse, compartir la información con la gente de su entorno, difundir estos conocimientos lo máximo posible y, por supuesto, no asistir a los espectáculos con delfines y orcas. En la web de SOSdelfines se puede encontrar mucha información de este tema y noticias actualizadas de la problemática de delfines y orcas en cautividad.

 

 

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Los comentarios de los lectores

30/09/2012 14:39:40
encantad de estar con vosotros
marcello
01/11/2013 2:12:34
MUY BIEN LES FELICITO POR PREOCUPARSE POR ESTOS ANIMALES MAMIFEROS QUE ESTAN EN EXTINCION
MARILIN

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